El candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüenses (ALN), Eduardo Montealegre, responsabilizó ayer al Gobierno del ex presidente y reo Arnoldo Alemán por la quiebra de tres bancos privados (Interbank, Banco del Café y el Banco Mercantil) y el estatal Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic).
“Desde hace seis años las instituciones encargadas de velar por el bienestar de los nicaragüenses han callado y/o encubierto el último gran robo (...) los señores responsables de este gran robo no les interesa que tengamos un nuevo estilo de gobernar”, dijo Montealegre.
Montealegre agregó que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) pretende manipular las quiebras de los bancos para afectar su imagen política, ya que esos actos de corrupción fueron cometidos por ex funcionarios de Alemán.
El Banco Central de Nicaragua (BCN) inició en mayo del 2003 un proceso de subastas de una cartera de 5,739 millones de córdobas (unos 286.2 millones de dólares, en créditos, bienes muebles e inmuebles y obras de artes), que pertenecieron a varios bancos quebrados entre 1997 y 2001, con la asesoría de la firma norteamericana First Financial Network.
Montealegre señaló que nunca participó de las quiebras bancarias, ni de la reclasificación de los activos y pasivos, porque renunció a su cargo de Ministro de Relaciones Exteriores el 6 de septiembre de 2000, un mes después de la intervención de Interbank, para dedicarse a la campaña electoral del actual presidente Enrique Bolaños.
Asimismo señaló que la subasta estuvo a cargo de una empresa independiente, en la que nunca tuvo participación.
“Cuando se autoriza la subasta de activos en septiembre del 2002, el Banco Central de Nicaragua (BCN) contrató, con autorización de la Contraloría General de la República (CGR), una firma independiente para llevar a cabo la subasta, proceso que se llevó a cabo en su totalidad fuera de mi alcance e injerencia como directivo del BCN”, comentó.
Asimismo Montealegre negó que fuese accionista del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro) durante la compra del edificio del extinto Banic en Managua, cuyo valor estaba “por encima de su valor de mercado”.