El presidente estadounidense, George W. Bush, aprobó el lunes una duplicación de los fondos destinados a la disidencia cubana y un mayor control de las sanciones en vigencia contra la isla, con el fin de acelerar una transición política tras la caída de Fidel Castro.
Las recomendaciones del segundo informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, difundido este lunes en el Departamento de Estado, incluyen nuevos fondos por 80 millones de dólares en los años fiscales 2007 y 2008 para romper el bloqueo informativo en la isla y “dar poder a los cubanos para que se preparen para el cambio”.
El nuevo dinero se sumaría a los 35 millones de dólares destinados en el año fiscal 2007 a las anticastristas Radio y TV Martí, así como a los 8 millones para el programa de Cuba de la Agencia estadounidense para el Desarrollo (USAID). Aún deben ser aprobados por el Congreso estadounidense.
El informe prevé asimismo fondos adicionales por 20 millones de dólares anuales para la oposición cubana desde el año fiscal 2009 hasta el fin del Gobierno de Castro.
La Habana no tardó en responder, y en una nota oficial que divulgó la televisión local calificó la decisión de Bush de “acto violatorio de la soberanía e independencia de los Estados”.
“Como puede apreciarse, en prepotente y bochornosa decisión, se trata de preparar el derribo de un gobierno legítimamente instituido”, expresó el comunicado del Gobierno cubano.
Al explicar su medida, Bush indicó que el informe y el “compacto para el pueblo de Cuba” de 80 millones de dólares subrayan la voluntad de Estados Unidos de alentar a la disidencia para que deje atrás “el control represivo del régimen de Castro” y avance hacia “una libertad y democracia genuina”.
El informe no prevé nuevas sanciones contra Cuba, pero endurece los controles para garantizar la aplicación de penas ya vigentes.
Como en raras ocasiones, algunos disidentes cubanos y el gobierno coincidieron en rechazar el informe.
“ Agradezco mucho la solidaridad del Gobierno y el pueblo de Estados Unidos, sin embargo pienso que este informe es contraproducente”, dijo a la AP el opositor Oscar Espinosa Chepe.