Sus personajes son gángsteres, policías mafiosos, políticos pistoleros, ex combatientes de las fuerzas especiales sandinistas y contras, prostitutas y travestís se ven envueltos en una vorágine de violencia, corrupción, terrorismo, sexo, drogas y asesinatos atroces.
Narración que se desarrolla en la Nicaragua y Centroamérica de hoy, y que según Franz Galich comenzaron a cobrar “vida de thriller” independiente en su nueva novela Y Te Diré Quién Eres (Mariposa Traicionera), editado por Anamá.
Los personajes de mi primera novela Managua Salsa City (¡Devórame Otra Vez!), Premio de Literatura Centroamericana Rogelio Sinán, 2000 me estaban reclamando la continuación. Y también sucedió que los lectores dedujeron que Pancho Rana moría, pero no es así: éste continúa en esta segunda novela: Y Te Diré Quién Eres (Mariposa Traicionera), continuará en la parte tres y cuatro, donde el lector se encontrará con nuevas sorpresas.
El novelista Franz Galich (Guatemala, 1951), aun con las molestias de una grave operación, habla de su reciente novela y de uno de sus personajes; Pancho Rana que sobrevivirá a las muertes como un “amatitlán brujo”, de una Centroamérica convulsa.
Galich es autor de los ficcionarios: El Ángel Pobre, En Este Mundo Matraca, La Princesa de Ónix y Huracán, Corazón de Cielo.
SU THRILLER EN VARIAS LECTURAS
En la nota final de Y Te diré Quién Eres, sugiere que ésta puede tener varias lecturas, tanto sociológica como histórica.
La novela alude la realidad. Hago uso de una serie de situaciones que no sólo son de Nicaragua sino que de Centroamérica y que marcan un periodo de posguerra, corrupción y descomposición social, que también abarca América Latina; y si uno analiza con mayor profundidad, vemos que es una etapa mundial que estamos pasando a todos los niveles de corrupción.
En este periodo nos encontramos con una generación envuelta en esa vorágine de violencia y corrupción. ¿Su novela toma esa realidad?
Desafortunadamente la mayoría de las gentes de la posguerra fueron sumidas en la miseria y desamparo. Entonces ellos sólo tienen una salida: o aceptan como corderitos todo esto o buscan la violencia como salida. Eso lo estamos viendo ahora con las pandillas.
¿Como las pandillas de El Salvador, presentes en su libro?
Eso sólo es una alusión. Hay que estudiar el problema más allá de la información de los periódicos.
Su personaje Pancho Rana es una paradoja: por un lado asesina a una mujer mientras le hace el sexo y, por otro, ama al extremo a la Guajira, a quien nunca encuentra.
Me parece que lo pones como víctima y victimario en la ola de violencia y corrupción. Paradójicamente también resaltas el amor.
¿La novela apunta a la corrupción política y social, más en Centroamérica que en Nicaragua?
Claro. Si vos te das cuenta, muchos de los testimonios de los ex combatientes del ejército y de la contra, la mayoría se quejan del final en que quedaron. Quedaron lisiados, empobrecidos, locos… y desde esta época ya empezaba la corrupción.
No me refiero a la corrupción que se pudo haber cometido de parte de la comandancia sino que muchas cosas del Estado, robo de comidas, enlatados aparecían vendiéndose en el mercado negro. También muchos sueldos de combatientes caídos seguían siendo cobrados ilegalmente. Estas pequeñas corruptelas fueron creciendo. La corrupción de los años noventa para acá fue el acabose. Mi función no es andar enjuiciando a nadie, la veo como labor histórica de nuestra literatura.
Alude a Pedrito el Hondureño. Un caso de guerrilla posnoventa que se tomó por asalto armado un banco en Estelí.
Pepito el Catrachito, le digo yo. A Estelí le digo Esteliana. En esta caso se identifica. Como vos recordarás, hubo plata del asalto a un banco y los diarios dijeron que la plata se había perdido porque Pedrito dijo que la plata se había enterrado durante el asalto y que el combatiente que la enterró había muerto. Pero todo mundo sabe que no fue así.
¿En su novela habla de policías corruptos?
En relación a esto, si sos atento, podés ver que no soy yo el primero que lo está diciendo. A nivel nacional, quienes lo han dicho son los periódicos. Número dos, esto lo comenta la vox pópuli, la radio, la televisión. Y, además, esto está sucediendo en América Latina. Y aun vamos a más: el cine norteamericano lo ha llevado a sus películas, donde aparecen involucradas esferas del poder, la CIA, el FBI con tráficos de influencias, sabotajes, falsos ataques… ¿y que es lo que hago yo? Profundizar en el hecho pero sin llegar a las particularidades.
EN BUSCA DEL RAMBO CENTROAMERICANO
¿En su anterior novela y la presente encontramos un lenguaje callejero?
En Managua Salsa City, la extensión de tiempo es una noche, ahora esta habla de un par de años. Los escenarios son diversos, no se refiere a los escenarios del bohemio nocturno sino que a los más oscuros de la conciencia humana, de la corrupción. El otro aspecto es el lenguaje, el primero era más rápido y matizado de expresiones callejeras rudas.
¿Entonces estaba buscando algo más real?
Solo usé el lenguaje como caja de resonancias. La intención no era esa, aunque algunos hablaron del realismo sucio. La prueba está que en los dos pasajes de la primera novela, uso un lenguaje que me atrevería decir que es poético. Por lo que no he seguido las descripciones burdas y crudas.
Se ve también que trata de regionalizar el idioma con sus matices nacionales del habla callejera centroamericana.
Sí hay diferencias en el lenguaje, dado que los personajes de la región con quienes se ve involucrado hablan como tales.
En su novela, Pancho es comparado a una especie de “Rambo centroamericano”, es más complejo, ya que está metido en terrorismo, robo, espionaje…
Vemos que Pancho Rana cobra venganza y pretende cambiar el sistema por la vía armada.
¿Parece que su lema es: ojo por ojo?
Sí. Él cobra venganza. Hace su justicia personal, no al estilo de los años ochenta. Él ejerce su venganza por medio de su capacidad de violencia, valor y conocimiento.
UNA NOVELÍSTICA MENOS DESCRIPTIVA
Muchos escritores han estado escribiendo novela histórica. En su caso, sus textos narrativos son más de acción y menos de la ficción histórica documental. ¿Cuál ha sido su estrategia?
Mi estrategia narrativa no sólo tiene la intencionalidad de crear la acción sino que busca captar al lector sin mucha descriptiva y disquisiciones retóricas. Uno de los grandes problemas es que tenemos pocos lectores. ¿Entonces qué sucede? Ante el hechizo de la imagen rápida, el cine, la televisión y el vídeojuego la lectura se ha quedado atrás. Por eso he recurrido a la técnica de la telenovela seriada y de suspenso en los cortes pero con continuidad.
¿Entonces hacia dónde camina su libro?
Esta no es una novela clásica o histórica, es un thriller como dicen los gringos. Donde hay asesinatos…Es policíaca; violencia que atrae. Tenemos que recordar que el cine al inicio se sirvió de la literatura, ahora es al revés, le literatura se sirve de las técnicas y efectos visuales. Entonces, el thriller, en mi caso, me permite ir describiendo de manera rápida y violenta ese mundo sórdido, policíaco, de gángsteres y contrabando.
La literatura centroamericana y de Latinoamérica va por esa vía. Por ejemplo Tomás Eloy Martínez, tiene una novela que se llama El Vuelo de la Reina, que toca los asesinatos y corrupción. Fernando Vallejo es otro que está teniendo mucho auge. El Desbarrancadero es una de esas que he leído. Este también es autor de La Virgen de los Sicarios.
¿Me está diciendo que en un afán de conquistar lectores está recurriendo a una escritura con más imágenes, menos descriptiva?
Sí. La era posmoderna está dominada por los medios de comunicación masiva. Apreciamos que la imagen convence más que la palabra, o que cien palabras, porque la imagen le condensa cantidad de información y en menos tiempo. Por eso es que las narraciones deben ser más ágiles, de placer, suspenso, también deben tener una función social. Hay que recordar la novela del siglo XIX, que se publicaba por entrega y con suspenso. Entonces lo que trato de hacer es construir imágenes con palabras escritas con agilidad, suspensos y muchos diálogos breves.
Trata la violencia y plantea un enfoque de lucha contra ella. ¿Es así?
Sí. Me inclino por una reflexión que nos lleve a una cultura de la no violencia. Sabemos por la historia dónde comienza la violencia pero no sabemos dónde termina. Recordemos que una bala que mató al archiduque Francisco José inició la primera guerra que dejó millones de muertos, años después desembocó la Segunda Guerra Mundial y ahora esta violencia nos tiene en la carnicería diaria de Bagdad.
Otro asunto, ¿por qué el uso de canciones comunes?
Eso es recurrente. Como se ha dicho: la música es el alma de los pueblos y aunque sean ritmos populares, éstas reflejan muchas cosas de las aspiraciones, sueños, gustos de las grandes masas anónimas. ¿Cuántas gentes han bailado salsa, rock…? En este caso uso canciones del grupo Maná, que es Mariposa Traicionera, lo mismo Lalo Rodríguez. ¿Cuánta gente no ha escuchado su tema: Devórame Otra Vez? Estas dos canciones aluden a mis dos libros.
La nueva novela de Frank Galich Y Te Diré Quién Eres (Mariposa Traicionera) estará esta semana en las librerías, es la historia de corruptos, sexo y mafia