Cinco dosis de un medicamento contrario al de su caso cambió las condiciones de vida de una menor sana que ingresó al Hospital Materno Infantil Mauricio Abdalah para atenderse una neumonía y asma bronquial recientemente.
Declaraciones de la madre Reyna Isabel Martínez Narváez, originaria de una comarca cercana a la Villa 15 de Julio, a 35 kilómetros de Chinandega, dan por un hecho que la niña no volverá a su vida normal.
“Me le dieron de alta el 9 de junio. Ese día llegamos a la casa y se alimentó bien, como pobre que somos. Le di las primeras dosis y dos días después mi hija comenzó a temblar, sudar, a sentir inquietud hasta convulsionar”, detalló.
Martínez asegura que leyó el medicamento que no coincidía con el que le habían hablado, pero como decía que era cinco miligramos, pensó que le habían dado otro que era mejor.
Nuevamente ingresada al centro asistencial, la madre asegura que su hija comenzaba a caminar, pero que los médicos le han dicho que quedará convulsionando porque la ingesta del medicamento inapropiado le dañó parte de su cerebro.
VERSIóN HOSPITALARIA
El doctor Francisco Espinosa, quien ayer fungió su último día como director de este hospital, porque se dedicará a su campaña como diputado suplente de la ALN-PC, declaró que atendieron a una menor por neumonía y asma y que al momento que se le dio de alta se le encomendó tratamiento para la casa.
“Al pasar por la farmacia del hospital, un empleado con diez años de experiencia y un expediente limpio, cambió involuntariamente la prednizona, fármaco recetado para la patología de la niña, por glibenclamida de cinco miligramos”, explicó.
“Todos los efectos subsiguientes obedecen al cambio de la medicina. La menor está delicada, se le mandó tomografía, se ordenó consulta con un neurólogo”, indicó el pediatra, quien confirmó que los gastos corren por cuenta del hospital.
Como director, su primera medida fue seguir la ruta del expediente y durante las investigaciones del caso, Espinosa dijo que una de las medidas fue separar al empleado (a quien no identificó) de su cargo, inclusive del hospital, y la otra es que cada paciente que se mande a su casa, el medicamento indicado debe de pasar por las manos de la enfermera de la sala, para evitar estas anomalías, confió.