El Ministerio de Relaciones Exteriores tomó ayer el control total del Consulado de Costa Rica en Managua, luego de que el actual cónsul, Gerardo Zúñiga, terminase sus funciones.
Según el canciller, Bruno Stagno, la medida se debe a que Zúñiga venía sufragando todos los gastos administrativos, de equipo, de personal y de alquiler.
Para ello, desde hace dos días se encuentra en Managua el director del Servicio Exterior de la Cancillería, Michelle Chartier.
Además, según Stagno, este fin de semana llegará a Managua el nuevo cónsul general, el abogado de 50 años Víctor Láscarez, quien fue candidato a diputado por Liberación Nacional en el noveno lugar por San José.
Láscarez asumirá el cargo en medio de objeciones por una supuesta causa que se le sigue en los tribunales.
La Nación entrevisó a Láscarez y éste es su punto de vista.
¿Cómo evalúa las denuncias presentadas en su contra?
La inmunidad parlamentaria no es una patente de corso para denigrar a las personas a través de terceros. El diputado Alberto Salom recibió un correo anónimo desde Managua, y son puras acusaciones infundadas.
¿Tiene usted algún proceso pendiente en los tribunales?
No, señor; con auto de elevación a juicio, yo declaro bajo fe de juramento, que no.
¿Qué es lo que afronta?
Denuncias, sí. Puede ser que esta tarde me hayan puesto una en Tilarán o en Corredores...
¿Ha sido notificado de algún proceso en su contra?
Ah, sí, claro, como cualquier persona.
¿Por qué son esos casos, don Víctor?
Es que son privados.
¿Son por el ejercicio de su profesión o por comercio?
No, no; acciones comunes y corrientes que a la gente se le ocurre y lo denuncia a uno. Es un caso viejo.
¿Qué edad tiene usted?
50 años.
Se lo digo porque yo tengo 39 y a nadie se le ha ocurrido denunciarme así porque así.
No, no, no sé...
¿Cuál es el caso? Si es algo de ocurrencia, ¿por qué no lo explica?
Es que está en la etapa de investigación, y por eso no puedo.
¿Es una denuncia?
Sí. No ha habido conciliación ni audiencia preliminar.
¿Ya fue usted indagado?
Sí. Para mí está prescrito.
Siendo cónsul, ¿va usted a tener que venir a alguna audiencia judicial?
No le sabría decir, pero pienso que no es necesario porque no son las etapas de juicio oral y público. No hay acusación.
Bueno, pero ¿hará usted buena plata allá, en Managua?
Espero en Dios, espero en Dios.
Pero, ¿va usted a hacer plata o va por ayudar al país?
No, mire: los costarricenses me conocen que yo siempre lo que he hecho es servirle al país, principalmente a la gente más pobre.
¿Se va con la conciencia tranquila, don Víctor?
Voy con la conciencia tranquila, sí, señor.