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México en el día de la decisión
Federico Dueñas
El autor es empresario, reside en México

Mañana dos de julio más de sesenta millones de mexicanos en edad de votar, decidirán quién será su nuevo presidente a partir del primero de diciembre para el siguiente sexenio conforme la Constitución vigente. Se espera un porcentaje de votación del 80 por ciento sobre el Padrón Electoral en las urnas. ¡Afortunadamente hay juego de futbol mundial en cuartos de finales hoy sábado!

Al igual que en casi toda Latinoamérica, el voto secreto y personal consagrado por la Constitución, y garantizado por el Instituto Federal Electoral (IFE), prácticamente deberá optar por una de las dos tendencias opuestas que marcan la polarizada política en nuestro continente. La izquierda moderada e inclinada al centro, como en el caso de Tabaré en Uruguay, Bachelet en Chile y Lula en Brasil, o la tendencia populista y radical de Fidel Castro en Cuba, Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, representada en México por el candidato populista del Partido de la Revolución (PRD), Andrés Manuel López Obrador (AMLO). O bien por la tendencia moderada de centro-derecha, propuesta por Felipe Calderón Hinojosa, candidato del Partido Acción Nacional (PAN).

De hecho hay cinco candidatos a la Presidencia, pero tres de ellos ya prácticamente están fuera de la contienda, conforme revelan los sondeos y encuestas de opinión a nivel nacional. Entre ellos está el nefasto e incalumniable de Roberto Madrazo Pintado, candidato del otrora poderoso PRI, quien por su negativa imagen ante el votante, tiene pocas posibilidades de llegar a “La Silla”, y sí, muchas de continuar demoliendo la ya deteriorada imagen de su partido.

El centro de la atención y principal propuesta para el elector consiste en frenar la corrupción institucional y garantizar la seguridad ciudadana. Las distintas rutas para llegar a cumplir estas desesperadas promesas de campaña fueron los temas neurálgicos durante la contienda, donde las propuestas de AMLO y Calderón Hinojosa son las más apreciadas, aceptadas y/o creíbles por parte de la ciudadanía.

La carrera presidencial prácticamente la inició AMLO, desde que gobernó y abusó del presupuesto del Distrito Federal en el 2002, con la astuta e interesante estrategia de realizar conferencias matutinas diariamente frente a los medios de comunicación.

Acción aunada a diversas medidas populistas (pero irrealizables) con las que captó la atención, interés, expectativas y simpatía de la masa capitalina de bajos recursos, derivando en una amplia aceptación que le dio impulso para aspirar a la candidatura presidencial por el PRD, sin rival alguno. AMLO llegó a tener más del 50 por ciento de intención de voto a nivel nacional y por varios meses se le consideró el candidato lógico para dirigir el destino de la nación azteca.

Calderón Hinojosa por su parte a principios de este año tenía solamente el 20 por ciento de intención del voto. Su juventud, honesto entusiasmo y vigor, así como sus persuasivos discursos y entrevistas en intensas giras por todo el territorio nacional hicieron que su popularidad se incrementara a costa de la pérdida de imagen de AMLO y Madrazo. Para el último debate presidencial, Calderón actuó con valor, firmeza y convencimiento que derivaron en que la intención del voto nacional se inclinara a su favor con un 38 por ciento, superando a AMLO en un 6 por ciento.

Cabe mencionar que hubo rumores de supuestos apoyos económico y simpatías de Hugo Chávez para la candidatura de AMLO, que le ocasionaron un serio deterioro de imagen por el natural temor de la ciudadanía a un giro brusco hacia la izquierda totalitaria si AMLO llegara a la Presidencia. Así la situación, la ventaja de Calderón Hinojosa sobre AMLO se apuntaló más con la supuesta ingerencia Chavista.

México no quiere correr riesgos de experimentos populistas radicales de izquierda con el poderoso y peligroso vecino del norte, representado por el famoso Tío Sam. México necesita garantizar seguridad, estabilidad económica, crear más fuentes de trabajo con un honesto, diáfano manejo del Presupuesto gubernamental, así como funcionalidad efectiva de los entes autónomos, alejándose de negativos nacionalismos románticos, que solamente han sido objeto de “raterías” y saqueos por parte de políticos y sindicalistas indecentes. La plataforma de gobierno propuesta por Calderón aparentemente tiene más atractivo que la de AMLO. ¡La verdad la conoceremos mañana!

Es importante señalar que, a diferencia de Nicaragua y su Consejo Supremo Electoral, en México el IFE cuenta con la confianza, la credibilidad del electorado y el apoyo efectivo de la comunidad internacional, pues desde el gobierno de Ernesto Zedillo, el IFE se despolitizó e independizó de todo tipo de vínculo con el gobierno, los gobernantes y los partidos políticos y ahora goza de plena autonomía económica y ética para manejar el Padrón Electoral y las elecciones de toda la nación.

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