Problemas con las líneas telefónicas convencionales —que además son escasas—, interrupción constante de la energía eléctrica y del servicio de agua, mal acceso hacia zonas de vital importancia turística, entre otros problemas, fueron planteados por empresarios turísticos de la isla de Ometepe, a la presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), María Nelly Rivas, quien ayer visitó este lugar.
Oscar Flores, propietario de un hotel ubicado en Altagracia, comentó que a medida que avanza el turismo van requiriendo solventar más necesidades. “Montarse en lanchas es un suicidio, es necesario exigirle capacitación a los marinos, mejorar sus unidades, el turista viene con expectativas y montarse donde no hay cortesía ni ambiente es desagradable”.
Sonia Kofler, propietaria del hotel Villa Paraíso, indicó que la experiencia que ha tenido en el ámbito turístico “me ha enseñado que la seguridad para el turista es indispensable, solicitamos que el Instituto de Turismo se involucre con diferentes instituciones, debe haber control de las naves acuáticas para saber su estado, si prestan las condiciones para navegar, si tienen chalecos, dar seguimiento que ese haga algo para la seguridad de todos”.
Cabe destacar que al menos una embarcación ha comenzado a adoptar algunos cambios, como uniformar a toda la tripulación del barco y entregar a cada pasajero un chaleco salvavidas (aunque no explican cómo debería usarse).
Álvaro Molina, también empresario turístico, hizo hincapié en la situación sanitaria de los hoteles y embarcaciones lacustres.
“Debe solucionarse este problema con tanques apropiados en las lanchas, pues ninguna lo tiene y todos los desechos van al lago, el desarrollo está bien limitado por la parte sanitaria”, indicó.
Otra preocupación de los empresarios es la falta de control que hay en las visitas a los volcanes Concepción y Maderas. Hay que recordar que en estos lugares han fallecido varios extranjeros que han subido a los colosos sin guías turísticos, lo cual podría evitarse si se instalaran casetas de control en las entradas a los volcanes.
“Son una reserva natural (los volcanes) donde no hay presencia gubernamental ni guardaparques, es una reserva con turismo creciente de una manera desorganizada, es una área protegida abandonada, en el caso del Maderas hay unas 3 ó 4 entradas, pero allí no hay ningún control”, dijo Molina.