Otros casos más en los que William Calderón solicitaba dinero y objetos de valor en nombre del comisionado mayor Carlos Bendaña, se reflejan en el expediente de las investigaciones sobre las “coimas” que supuestamente recibían agentes y altos oficiales de la Policía Nacional, de parte de varias personas, entre ellas el asesinado Jerónimo Polanco.
Según el expediente de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) de la Policía Nacional, en una ocasión Calderón se llevó un baúl de la casa de una de las personas que también le daba dinero (además de Polanco) y fue el mismo Bendaña quien lo devolvió en su oficina ubicada en el Complejo Policial Ajax Delgado, en Managua.
A Calderón se le investigó por sospechas de asesinato, extorsión y robo en contra de Jerónimo Polanco, conocido como el caso de “las coimas”.Este expediente de Calderón cuenta con declaraciones de testigos que así expresan lo anterior.
RELATO DEL COMERCIANTE
El 7 de abril de este año, ante el capitán Guadalupe Mejía Arauz, investigador de la Policía Nacional, compareció el comerciante Rogelio Antonio Ortega Palacios, de 56 años, quien dijo que conoce a Calderón desde hace año y medio. La primera ocasión que lo vio fue en el negocio de celulares de sus hijos, Nicacell, “donde (Calderón) llegaba a presionar a mis hijos, diciéndoles que él les estaba dando seguimiento a esos negocios y que se los podía cerrar, ya que trabajaba con el comisionado mayor Bendaña, en la DIE (Dirección de Investigaciones Económicas)”.
“De esa forma pedía celulares y hasta dinero en efectivo, en una ocasión me llamó por teléfono y me dijo que decía el comisionado Bendaña que necesitaba 200 dólares, ya que el comisionado (Bendaña) iba para San Juan del Sur; esto ocurrió hace un año más o menos, cuando el comisionado Bendaña era todavía jefe de la DIE. Estos 200 dólares se los entregó mi hijo, ya que yo me comuniqué con Iván, mi hijo y le ordené que le entregara a William los 200 dólares”, refirió Ortega en su declaración.
Al inicio de las investigaciones sobre las coimas y el asesinato de Polanco, LA PRENSA consultó a Iván Ortega (hijo de Rogelio) y él dijo en su momento que no tenían nada que ver con el asunto. No obstante, el expediente indica que también fue víctima de Calderón.
ALERTÓ A BENDAÑA
Rogelio Ortega declaró que se comunicó posteriormente con Bendaña y le advirtió que Calderón solicitaba dinero en su nombre. En esa ocasión el jefe policial negó que lo hubiese enviado “y que no le anduviera entregando nada”.
Sin embargo, según Ortega, Calderón continuó llegando a su local “y nos decía que cuando no cooperaban con el comisionado Bendaña, ellos se encargaban de sacarlos de circulación poniéndoles droga o les inventaban cualquier delito, para ponernos ejemplos se refería a los quiebres que la Policía realizaba y salían en los periódicos; yo temía por mis hijos y de esa forma accedía a las presiones de William, quien llegaba a la tienda a quitarnos celulares de los más caros”.
En esa época Calderón aún no había optado por ascender de grado, según recuerda Ortega, pues sólo se hacía pasar como subcomisionado y junto a varias mujeres llegaba hasta una casa de su propiedad, ubicada en el kilómetro 22, Carretera a Masaya, para bañarse en la piscina.
USABA EMBLEMASDE LA POLICÍA
Ortega recuerda que Calderón “usaba los emblemas de la Policía Nacional”. Portaba en la cartera un chip (Chapa de Identificación Policial), calcomanías del emblema de la Policía en la camioneta Four Runner celeste y en la camioneta Toyota negra andaba el sistema de luces que usan los vehículos motorizados de la Policía. “Todo esto lo presenciaban los vendedores de calle que trabajan en el sector de Nicacell”, sostuvo.
Además, Ortega refiere que en ese tiempo, Calderón se hacía acompañar de su hijo Lenín y su yerno, “un chavalo de unos 22 años, bajito, piel morena, que usaba como chofer”, pero al enterarse él de la situación que se presentaba en su ausencia, decidió cerrar la propiedad “y cortarle la entrada”.