Selva Negra, modelo de calidad y beneficio social
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Finca cuenta con certificación de Rainforest Alliance |
Arlen Pérez nacionales@laprensa.com.ni
La calidad del café de las fincas productoras de este grano, certificada por Rainforest Alliance (Alianza para Bosques), encierra una serie de beneficios para los trabajadores y un buen trato con el medio ambiente.
Quienes ya cuentan con la certificación de la Alianza para Bosques han comprobado “que la naturaleza es sabia”, porque si se le trata bien da mejores productos y han confirmado que “un trabajador contento es un trabajador productivo”.
Así lo manifestó Eddy Kühl, propietario de la finca cafetalera Selva Negra, la primera en ser certificada por la Rainforest Alliance.
En esta finca laboran 240 trabajadores permanentes, quienes viven con sus familias. En total, casi mil personas habitan toda la propiedad. “Es un pequeño país”, manifestó Kühl.
Los trabajadores que acuden por la época de cosecha también reciben alojamiento.
Daniel Obregón, de 71 años, es mandador de toda la finca de café desde 1974 . “Las diferentes culturas del café se han venido haciendo de una mejor manera, como la reforestación de las plantaciones”, indicó.
Selva Negra produce café bajo sombra, la finca está rodeada de árboles y flores para lograr la conservación del suelo.
Obregón gana 2,400 córdobas al mes, pero le pagan vacaciones, aguinaldo y un bono después de la temporada. “Además me dan la vivienda. Aquí dan un mejor trato, hay escuela, dormida, centro de salud, lavandero, letrinas, baños”, expresó satisfecho Obregón.
Lizbeth García, de 18 años, vive en las casitas para los trabajadores con su marido de 20 años. “Mi marido es cortador, tenemos un hijo de 14 meses. Antes estábamos en La Dalia, mi marido vino a trabajar aquí y después me trajo. Donde vivíamos no había agua, luz y el centro de salud quedaba a una hora de camino”, relató García.
SUPERAN PAGO MÍNIMO
Uno de los criterios primordiales para obtener la certificación de la Alianza para Bosques es que el pago a los trabajadores supere el estipulado por la ley.
En Nicaragua el Ministerio del Trabajo estipuló que la lata de café se pague entre los nueve y diez córdobas, pero en la finca Selva Negra se pagan 12 córdobas por lata.
EDUCACIÓN Y SALUD
Otro de los requisitos que exige el organismo es que se otorguen servicios de salud y educación a los trabajadores.
En el pequeño país de Selva Negra existe una escuela que atiende a niños por la mañana y adultos por la noche. En ella se imparte hasta sexto grado, pero los mejores alumnos son becados para continuar estudiando en Matagalpa.
También existe una pequeña clínica, atendida por el enfermero Léster Rojas, quien lleva tres años trabajando allí.
“Los que más vienen son pacientes con resfriado común, tos, amigdalitis, fiebres, problemas gástricos, parasitosis e infecciones en vías urinarias. Los casos que se trasladan al hospital son partos, emergencias, accidentes, fracturas, heridos”, explicó Rojas.
Rojas brinda entre 15 y 20 atenciones diarias. En la clínica se realizan además exámenes de colisterinasa, que mide la contaminación por químicos en la sangre.
Albertina Dormo, de 34 años, llevó a su hijo Darwin García a la clínica. “Desde que nació, siempre que se enferma me lo atienden bien. Antes, cuando vivíamos en La Dalia un centro de salud nos quedaba a cuatro horas de camino”, recordó.
Jader Uriel Ramos, de 8 años, cursa el tercer grado en la escuela de la finca. Aseguró que le encanta estudiar, sobre todo formación cívica. Al igual que muchos niños de su clase, lo que menos le gusta es matemáticas.
“Me gusta vivir en la finca, puedo jugar futbol y andar en bicicleta”, expresó Ramos.
En la finca Selva Negra además se han creado dos equipos de beisbol para los trabajadores, uno juvenil y otro de veteranos.
Los más pequeños aún no tienen equipo formal, pero juegan con las bolas, guantes y bates viejos de los mayores.
RECICLAJE
Esteban Matamoros, de 35 años, nacido y criado en Selva Negra, es el encargado del abono orgánico. Explicó que los desechos orgánicos de la finca y el hotel Selva Negra son colocados en contenedores, y en ellos se produce gas metano para cocinar.
El abono sólido orgánico proviene de la cascarilla del café y del estiércol de los animales, y de este proceso se saca además abono líquido.
Selva Negra no utiliza ningún agroquímico para combatir las plagas causadas por el insecto de la broca, sino una trampa con un sistema sencillo a base de etanol y metanol, la cual captura a los insectos machos y hembras que tratan de perjudicar a las plantaciones de café.
UN MEJOR CAFÉ
El propietario de Selva Negra consideró que el buen trato con el medio ambiente y el apoyo a los trabajadores ha mejorado la producción. “La calidad del café posiblemente se debe al buen trato que le dan en todas las etapas. Si un trabajador te quisiera hacer un daño te lo puede hacer, pero están contentos”, argumentó Kühl.
Agregó que parte de la sostenibilidad es enseñar a las siguientes generaciones lo que se hace en la finca, como ellos les enseñan a sus hijos y nietos, quienes ya promueven la marca Selva Negra Estate Coffee.
María Idania Sáenz, consultora de Rainforest Alliance, indicó que este sello les abre puertas de mercado a las fincas. “No exigimos calidad en el producto, pero sí en el proceso. La certificación es una herramienta que les ayuda a organizarse, porque establece programas de conservación de suelos, de reforestación y mayor seguridad a los trabajadores, lo que permite permanencia de la mano de obra”, indicó.
FINCAS CERTIFICADAS EN NICARAGUA
Rainforest Alliance ya ha certificado más de diez fincas cafetaleras en Nicaragua, entre ellas: Selva Negra, La Bastilla, Santa Marta, Santa Luz, La Virgen, San Martín, La Cumplida, San Rafael, El Recreo, La Isla, San Francisco y Santa Rita. Además de cuatro fincas en rubro del banano, que se encuentran ubicadas en Chinandega.

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