Brutalidad
Oscar Obregón
Mis letras y palabras lloran,
sufren al ver la realidad,
los niños gimen, el polvo vuela,
las mujeres caen y el cielo se oscurece.
El río de sangre las almas lleva
a las puertas del otro mundo,
el sol no ilumina, la nubes
de humo le cubren.
El estruendo de las armas son las canciones
que en las mañanas nos despiertan,
en la noche a través de las ventanas
la lluvia iluminada cae del suelo al cielo
derribando las aves de metal.
Los cuerpos de soldados de los bosques
se asoman, van vendados y sucios…
de lo profundo del mar y de los ríos emergen,
para luchar una vez más.
Los ejércitos listos y armados
toman posición,
accionan el gatillo y vuelan los proyectiles
al centro del campo, donde siete niños
juegan y brincan en paz.
Caen los cuerpos perforados
y la sangre fluye, se les drena la vida,
mientras los uniformados
inmóviles quedan… porque esos son sus hijos. 
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