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Shelley Winters: la dura del cine

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.Shelley Winters es una de las actrices que se destacó como defensora de los derechos de la mujer

Shelley Winters cuando ganó un Oscar por la película El diario de Anna Frank (1960).

 

Franklin Caldera

Si algo podemos decir de Shelley Winters, fallecida el 14 de enero recién pasado, es que fue siempre una luchadora. Nacida en Illinois en 1920, criada en Brooklyn, uno de los distritos de Nueva York, trabajó como dependiente, modelo y corista para financiar sus estudios de actuación.

Después de debutar en el teatro en Broadway en 1941, consiguió trabajo de extra en el cine. Así podemos verla en la primera fila de un teatro en Nueva Orleáns (1947), protagonizada por el yucateco Arturo de Córdoba, película de gran importancia por contener la única interpretación cinematográfica de la legendaria cantante de color, Billie Holiday, y la presencia del trompetista Louis Armstrong y su banda en uno de los momentos más interesantes de su carrera (antes de comercializarse más de la cuenta).

El primer papel de importancia de Winters fue en la película A double life (1948; El abrazo de la muerte), en la que interpretó a una camarera estrangulada por Ronald Colman, como un actor posesionado por el rol de Otelo.

Dos años después, bajo la dirección de George Stevens, logró una de las mejores actuaciones de la historia del cine en A place in the sun (1951; Ambiciones que matan). En dicho filme fue la obrera embarazada cuyo seductor, interpretado por Montgomery Clift, la deja ahogar al caerse de un bote para poder casarse con la damita de sociedad, interpretada por Elizabeth Taylor.

El papel de Winters es secundario pero fue nominada al Oscar en la categoría de mejor actriz, lo que redujo sus posibilidades de ganar (la ganadora fue Vivian Leigh en Un tranvía llamado deseo).

De haber sido nominada en la categoría de actriz secundaria se hubiera llevado la estatuilla. Como tal obtuvo los dos premios Oscar de su carrera por El diario de Anne Frank (1959) y A patch of blue (1965; Cuando sólo el corazón ve), en la que interpretó a la madre perversa de una jovencita ciega de la que se enamora Sidney Poitier.

Había comenzado su carrera cinematográfica con papeles de rubia sensual. Al despojarse de todo su glamour para Ambiciones que matan, logró que los productores se fijaran en ella para papeles de carácter, gran intensidad dramática.

Irónicamente, las libras que ganaba con el correr del tiempo, le permitieron afianzarse en este tipo de roles y prolongar su carrera por seis décadas. Pero nunca logró el estatus de primera actriz que le habría permitido interpretar roles protagónicos, que le quedaban como un guante, en películas de prestigio como la que le valiera un Oscar a Elizabeth Taylor en ¿Quién le teme a Virginia Woolf?

Entre sus principales películas se cuentan Lolita (1962; de Stanely Kubrick, según novela de Vladimir Nabokov) y Alfie, el seductor irresistible (1966), donde fue la mujer de cierta edad que se deja seducir por Michael Caine y luego lo abandona por un músico de pelo largo.

“¿Qué tiene él que no tenga yo?”, pregunta Caine, con su fuerte acento cockney. “Es más joven que tú”, le contesta Winters con esa franqueza desafiante, propia de las mujeres que han conseguido todo lo que quieren de la vida.

Curiosamente en 3 de sus películas, incluyendo Ambiciones que matan, sus personajes encuentran una muerte relacionada con el agua. En La noche del cazador (única película dirigida por Charles Laughton), su cadáver termina en un auto en el fondo de un lago con los cabellos levantados por la acción del agua (una imagen realmente alucinante).

En ese filme, su verdugo fue Robert Mitchum. La tercera es La aventura del Poseidón (1972), en la que fallece de un ataque cardiaco después de nadar un largo trecho bajo el agua. La mayoría de la gente joven la recuerda por esta película.

En muchas ocasiones interpretó papeles de madre y prostituta. En Next stop Greenwich Village (1976) fue la típica madre judía neoyorquina; en Heavy (1996), producción independiente, hizo de madre de un joven con problemas de sobrepeso; y en Una casa no es un hogar (1964), representó a Polly Adler, dueña de un elegante prostíbulo en las décadas de 1920 y 1930 (la acompañó César Romero como el notorio gánster Lucky Luciano).

Séller Winters estudió en el legendario Actors Studio de Nueva York, al que asistieron actores de la talla de Montgomery Clift, Marlon Brando y James Dean; y fue alumna del gran actor inglés Charles Laughton.

Su autobiografía, Shelley: conocida también como Shirley (1981), llamó la atención por la franqueza con que relata sus amores furtivos con William Holden, Burt Lancaster y Marlon Brando, entre muchos otros, lo que opacó otras partes más interesantes del libro y sus matrimonios conflictivos con Vittorio Gassman y Anthony Franciosa.

También se destacó como defensora de los derechos de la mujer y por sus ideas políticas controvertidas que expresaba al duro y sin guante en entrevistas por televisión.  
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Shelley Winters: la dura del cine