SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 21 DE FEBRERO DE 2006



 
Meta cumplida

Foto  
.Siendo abuela, Norma Guerrero logró su sueño: graduarse en la universidad*

 

Lucy Méndez Olivas

Hace un mes se recibió de Diplomacia y Relaciones Internacionales en la Universidad Americana, UAM. Ella es doña Norma Guerrero de Ortega, una mujer risueña y orgullosa de su familia. Su voz es dulce, clara, y guarda celosamente su edad.

Mientras toma su birrete y se acomoda el anillo de graduación, cuenta que toda su vida deseó ingresar a una universidad, pero los actos de visitas protocolarias, las reuniones y compromisos no la dejaron porque hace 48 años unió su vida con el diplomático y actual diputado de la Asamblea Nacional, Alfonso Ortega.



AMOR A PRIMERA VISTA

Emocionada, doña Norma recuerda cómo conoció a su esposo. Ella estaba estudiando secundaria en un colegio para señoritas en Miami. “Fue así, mi hermano mayor y único, conoció a mi esposo en España, él me vio en una foto y le preguntó quién era esa joven bonita, entonces mi hermano le contesta: “¡aaah, es mi hermana, ¿te gusta? Tomá, llevale estos encargos para que la conozcás”.

Entonces don Alfonso viajó a Miami. “Tuvo que caminar cien cuadras para encontrarme. Fue amor a primera vista, después de un año nos estábamos casando”, relata mientras se toma el último trago de jugo de naranja que le quedaba en su vaso.

Es madre de cinco hijos, a quienes educó con esmero, de ellos una es mujer, todos son profesionales. Dos son médicos. Un de ellos es ingeniero matemático, trabaja en la Agencia Espacial estadounidense, NASA. Otro en Bienes y Raíces, y tiene otro hijo ingeniero en carreteras.

Norma es respetuosa y conocedora de varias culturas. Ha vivido en varios países latinoamericanos, Canadá, ciudades como Nueva York, Miami y Washington, en todas quiso estudiar. “Lo intenté tres veces, en Miami con Administración de Empresas, en México con Periodismo y en Brasil con Comunicación Social, pero en viajes, con tantas responsabilidades y con los hijos, se me fue la vida. No me arrepiento, viví experiencias que guardo en el álbum de mi memoria”, reflexiona Norma.

Fue hasta en el 2001, tras su regreso a Nicaragua, que su hijo Alfonso le ayudó a buscar una universidad. La UAM la acogió muy bien. “Fue una realidad, allí estaba yo, entre muchachos y muchachas. No me costó porque si no hubiera tenido la experiencia que tengo, no lo hubiera logrado, no es lo mismo estudiar cuando uno es joven, a estudiar en la tercera edad. Si uno quiere lo logra, para el estudio no hay edad, perfectamente podemos realizarnos profesionalmente porque eso nos da seguridad. Con mi título me siento mejor. Cuidado y saco un doctorado”, dice sonriendo.



RATOS LIBRES

Amante de la lectura


Las librerías la atraen como imán, puede pasar casi todo el día en busca de libros que traten sobre historia. Actualmente lee La difícil transición nicaragüense en el Gobierno con doña Violeta, escrito por el ingeniero Antonio Lacayo. “La lectura es buena, cualquier libro es bienvenido”, aconseja Norma Guerrero.  
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