Niña con hidrocefalia necesita ayuda
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Francis Damaris necesita atención médica, una silla de ruedas especial, alimentos, ropa y pañales desechables.
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Martha Marina González CORRESPONSAL / ESTELÍ departamentos@laprensa.com.ni
A pesar que el mundo le resulta oscuro, la niña Francis Damaris Prado Mondragón sonríe cuando escucha la voz de su madre o su abuelita, pero no habla ni mira, ella padece de hidrocefalia, o sea su cabecita es muy grande y está llena de agua.
Durante sus 8 años de existencia lo único que Francis Damaris conoce son los regazos de su madre, su padre o abuelita, o la cama donde permanece postrada, si tuviera una silla especial acorde a su problema, la familia no dudaría en sacarla a pasear por las calles de Condega para que respire aire, reciba el sol, escuche el ruido o los gritos de otros niños.
Elizabeth Mondragón Salinas es una humilde planchadora, no cuenta con un empleo que le genere dinero para la manutención de su hijita discapacitada o para enviar a la escuela a su otro hijo.
La pequeña Francis vive en el barrio Triunfo de la Revolución en la ciudad de Condega, en dos ocasiones fue llevada hasta el despacho de la Primera Dama, pero no recibió ningún apoyo y su madre desistió de continuar haciendo gestiones.
Doña María del Socorro Salinas, abuelita de la niña, cuenta que aunque durante ocho años han cargado con esa cruz “es una niña muy linda, la quiero mucho, nos esmeramos por cuidarla porque es un amor de Dios”.
La niña permanece su mayor tiempo acostada en una cama, sus brazos están encogidos, sus piernas son muy delgadas, convulsiona de vez en cuando, no parece que tiene 8 años porque su estatura es similar a una de 5 años, “la levantamos ratitos, es que no la aguantamos, es pesada y rinde mucho”, dice su abuelita.
MADRE ES POBRE
La madre de Francis Damaris, aunque es una mujer sumamente pobre, la mantiene aseada y le brinda todas las atenciones, como bañarla por la mañana, arreglarle el pelo y hasta las uñas le ha pintado “es una madre con mucha paciencia, se esmera, le da mucho cariño y constantemente la acaricia”, reconoce la abuelita.
La promotora social Xiomara Irías asegura que es una pena que nadie apadrine a la niña Francis Damaris, “ella necesita de una silla de ruedas, ojalá alguien le ayude, además con lo que gana del planchado, la madre no ajusta para comprarle la leche, sopas y los pañales, Dios quiera que hayan corazones que se apiaden del sufrimiento de esta familia”, expresó.

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