SáBADO 4 DE FEBRERO DEL 2006 / EDICION No. 24073 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE






Se necesitan médicos pro vida

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María José Zamora

La Ministra de Salud, Margarita Gurdián, ha enfrentado con entereza el chantaje de los médicos huelguistas, quienes, al igual que los estudiantes, maestros, transportistas y otros gremios que a la orden de Daniel Ortega se levantan en protestas inhumanas y violentas, no son buenos hijos de Nicaragua.

Ya se sabe que en Nicaragua nunca se les ha pagado a los médicos y maestros del sector público lo que merecen por su labor; sin embargo, el actual Gobierno ha hecho incrementos paulatinos para estos sectores en la medida de las posibilidades económicas del país. Así, en los últimos cuatro años, según el informe presentado por el Presidente de la República a la Asamblea Nacional, a los maestros se les ha aumentado el salario un 97.2 por ciento; a las enfermeras el 84 por ciento y a los médicos el 72 por ciento. Es cierto que estos aumentos son insuficientes pero no se puede sacar dinero de donde no hay.

Los dirigentes de las fuerzas desestabilizadoras, quienes ya han hecho una profesión de esta actividad y cínicamente salen a escena cuando les toca el turno de proferir sus amenazas, saben perfectamente que la economía de Nicaragua no tiene capacidad de cumplir con sus exigencias. Exigencias que jamás tuvieron para con el gobierno sandinista, que durante diez años, como se dijo en el Editorial de LA PRENSA del 24 de enero: “rebajó brutalmente los salarios de esos trabajadores y los amenazó con cortar las manos a quienes se atrevieran a hacer huelgas por aumentos salariales”.

Es de esperar que la mayoría de los nicaragüenses coincidan en la necesidad de establecer una política salarial justa para los trabajadores de la salud y los maestros; pero esto no se puede lograr de un día para otro, y mucho menos si el país no tiene aún un crecimiento económico sostenido que permita cumplir con las demandas de todos los sectores.

Si de verdad los médicos pro salario quieren que su gremio tenga salarios más justos, deberían empezar por ser justos ellos mismos y aprender a plantear sus demandas responsablemente, basados en la realidad de vivir en un país que ha sido saqueado históricamente y aceptar que no es dejando a los más necesitados sin atención médica que justificarán su reclamo. Me pregunto, por ejemplo: ¿Por qué como gremio no apoyan lo que muchos ciudadanos han manifestado sobre reducir el número de diputados y magistrados? ¿Por qué no solicitan a los diputados que les entreguen los 400 mil córdobas anuales, que cada uno de ellos recibe, supuestamente para obras sociales? ¿Por qué no protestan por la desaparición de los 609 mil dólares de la CSJ que bien se les podrían haber asignado al sistema de salud? ¿Por qué se prestan a ser agentes desestabilizadores cuando saben que eso ahuyenta la inversión y el turismo? ¿Por qué no ubican sus pretensiones salariales dentro de las posibilidades económicas reales de Nicaragua?

Opino que todas las protestas violentas que atentan contra la libertad de movilizarse, contra la integridad personal, contra los bienes públicos y privados, contra el derecho a trabajar y a estudiar que tiene todo ser humano, deben de ser repudiadas por la ciudadanía y con mayor razón tendría que ser rechazada y condenada una huelga de quienes tienen el compromiso moral y ético de salvar vidas y proteger la salud.

Nicaragua no necesita médicos pro salario, sino médicos pro vida.

La autora es Psicóloga.
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