Apuntes desde el sur
La libertad es libre
Danilo Arbilla
En estos días la poderosa WAN (World Association of Newspapers o Asociación Mundial de Periódicos) ha levantado su voz para frenar el uso, sin ningún tipo de pago o compensación, de los contenidos de diarios y revistas por parte de los motores de búsqueda en internet, como Google y Yahoo.
Según el presidente de la WAN, Gavin O'Reilly, estos y otros “motores de búsqueda no representan una nueva categoría de benefactores sociales con un rol informativo; son indiscutiblemente organizaciones comerciales con fines lucrativos”.
La WAN tiene razón y habla en nombre de 18 mil periódicos de los cinco continentes. En pocas palabras, esas organizaciones hacen su negocio y utilizan el trabajo de otros, sin pagar, en una forma de competencia muy conveniente para ellos. La asociación alerta a sus miembros y señala la necesidad de recurrir a las leyes de propiedad intelectual y de derechos de autor y de marcas.
Ya en varios países se han planteado demandas reclamando contra organizaciones que utilizan los contenidos de los medios de prensa en su beneficio. Se trata de las nuevas “agencias de recortes” potenciadas por Internet, que venden un servicio que va más allá de la selección de artículos e incluyen medios enteros. Los venden sin pedir permiso ni pagar ningún tipo de derechos; simple “ piratería” dicen los demandantes.
Para los medios es un dilema: pagan a los periodistas y lo que éstos hacen otros los utilizan a su antojo, sin ningún costo, pero cobrando y ofreciendo espacios para publicidad. No es exagerado cuando dicen que a la larga no podrán competir y desaparecerán.
Los “motores” y “ agencias” se defienden con el argumento de la libre circulación de las ideas e informaciones. Son principios muy válidos, pero pierden fuerza en este juego de cobrar pero no pagar y ante conductas como las de aceptar la censura de los gobiernos y de determinadas condiciones restrictivas de la libertad, como lo han hecho Yahoo , Microsoft y Google para poder operar en China, según lo consignan informes de la prensa europea.
Pero a su vez, las preocupaciones y protestas de la WAN pueden perder fuerza cuando paralelamente reclama contra la también poderosa FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociado) por las limitaciones que ha impuesto en el uso de fotografías de la Copa Mundial de Futbol que se celebrará a partir de junio en Alemania.
Efectivamente, la FIFA, en defensa de quienes han comprado los servicios de transmisión televisiva del evento, ha prohibido difundir fotografías, particularmente en internet y sitios web de los periódicos, hasta una hora después de la finalización de los partidos y también aplicar publicidad alterando las imágenes.
Para Timothy Balding, Director General de la WAN “ se trata de un atentado grave contra la libertad de los periodistas de informar a sus lectores”.
La SIP que se ha sumado a la posición de la WAN, cree que “más allá de los compromisos contractuales contraídos” la medida de la FIFA coarta la libertad de prensa e información. Esta, por decir lo menos, es una tesis peligrosa, sobre todo para una organización integrada por medios que contratan y venden servicios periodísticos exclusivos y hacen valer esas exclusividades y los derechos de autor y propiedad intelectual.
En definitiva se trata de un torneo de futbol profesional y a sus principales protagonistas —jugadores y directores técnicos— les pagan sus equipos, a los que les paga la FIFA y buena parte de los recursos de ésta provienen de la venta de los derechos televisivos. También la FIFA podría decir que si no da ciertas ventajas competitivas a quien le contrata la exclusividad, va a perder esa fuente de ingresos, no le va a poder pagar a los equipos y éstos a sus jugadores y el Mundial de Futbol va a desaparecer.
En fin, quizás no sean cosas absolutamente iguales, pero son bastantes parecidas y en esto de la defensa de la libertad hay que cuidarse mucho. La credibilidad es fundamental y no vale aquello de que todo es según el cristal con que se mira y mucho menos que todo es según en donde se esté parado.

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