Libertad
Fabio Gadea Mantilla
En realidad de verdad para que un país salga adelante lo único que se necesita es un gobierno que propicie plena libertad de empresa, libertad para producir, para comprar, para vender. Mercados abiertos, mínima injerencia de los gobiernos, pocas regulaciones estatales, bajos impuestos, con lo cual se logra que todos, ricos, medianos y pobres paguen gustosamente sus tributos, Estado de Derecho, justicia independiente, protección de la propiedad privada, libertades económicas totales.
Con estos parámetros no hay país que no salga adelante.
Mas o menos estas ideas expresó un columnista internacional de nacionalidad uruguaya en un artículo que LA PRENSA tituló: Sólo falta libertad, y que fue publicado la semana pasada.
Expresa el articulista que los países que han logrado salir de la pobreza y entrar al desarrollo tienen todos las características de producir, vender, comprar en plena libertad. No hay restricciones para nadie en materia de trabajo, comercio y de producción.
Yo pienso que tenemos en Nicaragua suficiente experiencia para comprender las ideas expresadas en ese artículo periodístico.
Tenemos la experiencia de los años ochenta en donde ocurrió todo lo contrario.
Durante el régimen frentista, no sandinista como equivocadamente decimos, escaseaban los frijoles, el arroz, el aceite, el azúcar, la gasolina, el papel higiénico, los productos lácteos, etc. etc.
Y escaseaban sencillamente porque el frentismo frenó la producción libre. Se apoderó de todos los medios de producción para hacerlos estatales o cooperativizados con cooperativas oficialistas.
Es decir, le quitó al pueblo la libertad de producir, arrebató la propiedad privada, mató el deseo sano de comercializar productos y mercancías en general. Se volvió pecado el vender y el comprar artículos de consumo popular.
El pueblo tuvo que usar un increíble clandestinaje para poder llevar el pan nuestro de cada día a sus hogares.
La espantosa escasez que se produjo durante el régimen frentista no se debió a la guerra de la Contra ni a la invasión de Reagan que nunca llegó.

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