Matrimonio
Annabelle Sánchez
Con gran interés leí el editorial de La PRENSA que hizo referencia al matrimonio, el relativismo y la inmoralidad. También he leído alguna que otra opinión sobre los conceptos expresados en este escrito.
Por honradez intelectual debo admitir que estoy plenamente de acuerdo con el criterio expresado en este editorial.
Aunque muchos detractores de la ley natural existen en la actualidad, no por eso deja de ser una verdad que no podemos negar. La ley natural es eterna, universal e inmutable. Ningún mortal puede cambiar las leyes de la naturaleza: ¿Qué me dicen de la ley de la gravedad? ¿Qué del movimiento de la tierra y de los astros? ¿Qué de la circulación de la sangre en el cuerpo humano? ¿Quién puede estar físicamente presente en Managua y en Montreal, al mismo tiempo, en el mismo lugar, y en las mismas circunstancias? En fin, me parece que estos principios son de sentido común y lógica humana. ¿Existe alguna persona que pueda cambiar estas leyes?
El matrimonio (aunque a muchos les duela) tiene raíces etimológicas que significan su esencia: unión de un hombre con una mujer. Cualquiera otra unión contraria a estos dos únicos géneros es contraria a la ley natural y sus consecuencias morales.

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