Artista con tazas de café
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Barista nica, un profesional en la elaboración de café, habla de los secretos de su especialidad aprendida “sobre la marcha” |
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Luis López Flores en plena faena, en una sesión especial para LA PRENSA. (LA PRENSA/O. MIRANDA)
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Amparo Aguilera economía@laprensa.com.ni
No le apena usar delantal en plena luz del día, ni admitir que sobrevive a punta de tazas de café. Por el contrario, a Luis López Flores se le “infla” el pecho cada vez que uno le pregunta por su oficio.
“Soy barista, o sea un especialista en procesar y preparar cafés. Aunque mi especialidad es el capuchino”, comenta López, quien ya tiene 13 años de dedicarse a esa labor.
“Empecé en la pastelería Margarita, ubicada en Managua, donde todavía sigo laborando porque me han tratado muy bien, no me quejo, tengo buen salario (gana más de siete mil córdobas)”, comenta.
“Allí desde un inicio me facilitaron el espacio, la máquina, la energía, y los granos y el azúcar, para elaborar todas las variedades de café que se me ocurrieran”, rememora.
López sostiene que su recetario básico incluye ocho maneras de preparar un café especial, cuyo precio oscila entre los 16 y 20 córdobas. “Pero tengo capacidad de preparar entre 15 y 20 diferentes bebidas, según el gusto del cliente, porque siempre procuro satisfacer lo que me piden”, señala.
EL BUEN CAFÉ
“Incluso si a las personas no les gusta el café que preparo yo les doy la opción de que no me paguen (sin embargo, eso nunca ha ocurrido)”, asegura el barista.
Según López, la mejor manera de detectar la calidad del café radica en su proporción, tueste, aroma, y espuma. “Por ejemplo, un expreso tiene que soltar una espumita color canela en la taza, eso indica que está bien preparado y es del mejor”, apunta.
Entretanto un “buen” café percolado, que no es más que expreso con agua caliente, no debe ser tan fuerte y tiene que ser aromático. “Ya el azúcar queda a opción del cliente”, aclara.
“El capuchino, por otro lado, no debe servirse hirviendo ni prepararse con leche muy caliente. Más bien debe elaborarse con una leche densa, que no se vuelva tan líquida, para que mantenga la calidad, ya con esto sólo se la añade los dibujitos que pueden ser arbolitos, flor china, puesta de sol, corazón, pez, o carita feliz, lo que guste quien lo va a saborear”, explica.
Mientras el atributo del mocca, café que se elabora con chocolate y leche condensada, radica en la base. “En otras palabras en el expreso, porque si éste se hace bien queda riquísimo”, expone el especialista en café, cuyo próximo paso es ser bilingüe para ampliar con buen suceso la gama de su clientela.
ÚNICO EN LA FAMILIA
Luis López Flores, barista de profesión, comenta que su progenitor es el único que gusta del café.
“Él se siente orgulloso de lo que hago, al igual que el resto de la familia”, refiere.
López llegó a los 13 años de edad a la Pastelería Margarita, situada en la capital, donde le hacía compañía a su mamá, quien para entonces se dedicaba a la venta de los panes y repostería del local.
De manera que cuando los propietarios de la pastelería vieron al jovencito a gusto en el lugar “ayudando aquí y allá” decidieron apoyarlo con la preparación de los cafés. “Ellos me han ayudado mucho, estoy agradecido”, menciona el muchacho.
DISPUESTO A ENSEÑAR
El barista Luis López Flores, tiene 26 años. En la actualidad está aprendiendo inglés. “Este año además de avanzar con el idioma, me gustaría enseñar a preparar cafés y participar en los certámenes de la caficultura que se organicen en el país, aunque un proyecto específico que siga esa línea todavía no tengo en mente”, sostiene.

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