MIéRCOLES 1 DE FEBRERO DEL 2006 / EDICION No. 24070 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE







Empujón para el leasing

. Conocido también como arrendamiento financiero, el leasing pretende ganar terreno en Nicaragua. Se estima que la industria representa unos 16 millones de dólares al año, pero tiene el potencial de hasta 200 millones de dólares. La falta de una legislación referida al sector es una de las principales barreras para fomentar su desarrollo

Mario José Moncada
economia@laprensa.com.ni

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Es una industria cuyos orígenes se remontan 3,000 años atrás en la antigua Mesopotamia y Egipto. Ha estado presente en Latinoamérica desde principio de la década de 1960, pero en Nicaragua está empezando a tomar mayor impulso con un volumen que los especialistas estiman en unos 16 millones de dólares, pero que podría elevarse hasta los 200 millones para favorecer el crecimiento de las empresas y la producción nacional.

El término quizás resulta, de primas a primeras, poco común: el leasing, es decir la industria del arrendamiento financiero. Es un mecanismo de financiamiento por el que han optado centenares de empresas a nivel mundial, pero es una industria incipiente en Nicaragua, incluso si se le compara con la de otros países de Centroamérica.

Los empresarios, los organismos financieros internacionales, y las firmas consultoras nacionales y extranjeras se han puesto como meta promover el desarrollo de la industria del leasing en Nicaragua que, sólo en Latinoamérica, representa más de 14 mil millones de dólares, en especial en países líderes en el ramo como Brasil, Chile y México, según Rafael Castillo-Triana, director para Latinoamérica de The Alta Group LLC, considerada como una de las firmas consultoras especializadas en leasing más grande del mundo.



¿DE QUÉ SE TRATA?

“Para quienes no están familiarizados con el leasing —explica— este es un servicio financiero que permite a los empresarios hacerse de los equipos, maquinaria, vehículos, propiedades y plantas que son necesarios para la producción de bienes o la prestación de servicios”.

La empresa de leasing invierte en la compra de tales equipos y propiedades y los cede en uso a la empresa que los requiere, mediante el pago de unas rentas que se establecen con miras a que de manera diversa, pero con el mismo resultado, la empresa de leasing recupere la inversión realizada en tales equipos o propiedades y devengue un beneficio.

Para muchos es una opción de desarrollo. Se beneficia el mismo sector financiero que facilita el mecanismo; los beneficiarios como las pequeñas empresas (Pyme) que muchas veces no tienen acceso a recursos de la banca comercial, como considera el presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), José Adán Aguerri; hasta la economía nacional en su conjunto, como añade Anita Bhatia, gerente general de la Oficina de Asistencia Técnica para América Latina y el Caribe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), del Grupo de Banco Mundial (BM).

“Muchos estudios han ligado una industria de leasing fuerte con un país que se desarrolla económica y socialmente”, refuerza Castillo-Triana, en comunicación por correo electrónico desde Estados Unidos.

Otros como Alonso Chamorro, gerente general de Leasing Solution, de Nicaragua, coinciden en que este “es una herramienta que promueve el desarrollo de la economía con la modernización de la empresa privada”.

La falta de conocimiento del empresario sobre los beneficios de esta herramienta financiera y de fuentes de financiamiento, a juicio de Chamorro, son “los dos elementos que están deteniendo el (desarrollo del) leasing en Nicaragua”.



BUSCAN LEY

Otros como el mismo Castillo-Triana, representante de The Alta Group LLC; Marco Aurelio González, coordinador en Nicaragua de la IFC; y el mismo José Adán Aguerri, también miembro del Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua (Cosep), coinciden en la necesidad de tener un marco legal para la industria del leasing, que fomente y que establezca los derechos y obligaciones de los agentes del sector.

Por ello la IFC y Caconic se han puesto como meta presentar, a más tardar este año, una ley para dejar claro temas como los derechos de propiedad de los arrendadores y su capacidad de recuperar su inversión, así como los incentivos fiscales de los que podría gozar el leasing para incentivar su desarrollo.

“Siempre es bueno un marco regulatorio, pero que no sea una soga que vaya a asfixiar a la industria, que no esté en contra del negocio, sino que por ejemplo vaya dirigida a dejar claro los deberes y derechos del arrendador (la empresa del leasing) y el arrendatario”, añade entretanto Hugo Paguaga Baca, gerente general de Financiera Arrendadora Centroamericana S.A. (Finarca), una de las empresas pioneras en practicar el leasing en Nicaragua desde 1997.

Finarca trabaja con empresas consideradas entre las más grandes de Nicaragua, detalla Paguaga, aunque no precisa nombres, hasta las más pequeñas como Pymes del sector industrial, madera-mueble y artesanos, e incluso con pequeños empresarios turísticos.

“Las Pymes, que muchas veces tienen problemas para tener financiamiento bancario, están entre nuestras principales beneficiadas, y han demostrado una excelente capacidad para cumplir los contratos”, destaca.

Paguaga asegura que Finarca está vigilada por la Superintendencia de Bancos (SIB), bajo la Ley General de Bancos. Sin embargo, las autoridades de la Superintendencia no respondieron ante las reiteradas consultas de LA PRENSA.



OPORTUNIDADES Y BARRERAS

Un estudio del mercado del leasing en Nicaragua, realizado en el 2005, bajo los auspicios de la IFC, reveló que “la industria se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo”, según un informe de la IFC.

Uno de los datos más relevantes del estudio señala que la industria en Nicaragua representa “una porción mínima del sistema financiero y tiene excelentes prospectos de crecimiento de más de 200 millones de dólares”, en particular si se tienen en cuenta iniciativas como el tratado de libre comercio firmado por los Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta).

Precisamente, en este punto Paguaga coincide al afirmar que con el acuerdo comercial “tanto las empresas que se preparan para exportar sus productos, como las que se tienen que preparar ante la competencia que se avecina, deber hacer una revisión de su maquinaria y equipo, analizar el grado de eficiencia y obsolescencia en que se encuentra, para así de ser necesario adquirir nuevos equipos”.

Sin embargo, con el estudio “se identificaron también algunas barreras que impedirían el desarrollo de la industria” a nivel nacional, entre ellas “la falta de legislación clara y consistente del leasing”.

“Es muy necesario desarrollar, en países como Nicaragua, instrumentos financieros alternativos para el desarrollo de las Pyme, pero para ello se necesitan leyes”, valora Bhatia, quien visitó Nicaragua la semana pasada para firmar con Caconic un convenio de cooperación para elaborar y presentar a la Asamblea Nacional una propuesta de ley para la industria.

La IFC, consciente de la importancia del leasing para el desarrollo económico, considera Bhatia, ha invertido en los últimos 30 años hasta 1,000 millones de dólares en empresas de leasing en 56 países, y ha desarrollado proyectos de asistencia técnica en Latinoamérica, África, Europa y Asia.



EFECTO MULTIPLICADOR

“En Nicaragua hace falta un marco legal que haga posible que se hagan inversiones en bienes de capital, que le den a los empresarios de todos los tamaños el poder para competir en el entorno global actual”, refiere Castillo-Triana.

Asegura que pertenece a la junta de asesores del Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado (Unidroit), para redactar una ley modelo sobre el leasing, para que todas las asambleas legislativas o congresos del mundo la tomen como referencia para la legislación interna. Esta ley modelo, estima, será definida y publicada a mediados del año.

Se trata, explica, de “establecer reglas del juego que estimulen la actividad del leasing para que empresarios, sin garantías colaterales, puedan tener acceso al capital, siendo el único colateral el equipo en el cual invierten las empresas de leasing”.

Considera que estas reglas del juego, al favorecer la inversión, favorecen el empleo, pues refiere que cada equipo o bien de capital que se agrega a la economía crea por lo menos dos empleos directos y cerca de cinco empleos indirectos, mejoran la productividad y los ingresos de la economía.

A su juicio, en ese sentido, estas reglas del juego deben tocar los aspectos de organización financiera, acceso a los mercados de capitales y reglas tributarias del negocio.

Proyecta que la industria en Nicaragua puede crecer 15 veces, a un volumen anual de más de 200 millones de dólares, tomando en cuenta que nuevas empresas nacionales y extranjeras pueden ingresar al negocio.

Para Alonso Chamorro, gerente general de Leasing Nicaragua, la actividad “se debe ver como una transacción comercial y en todo caso promoverlas con elementos que le den más ventajas al leasing, ya que esta es una herramienta que promueve el desarrollo de la economía y la modernización de la empresa privada”.



LAS EXPERIENCIAS

Alonso Chamorro, gerente general de Leasing Solution, explica que hay dos tipos de leasing: el operativo y el financiero. El primero es el alquiler de un activo, como maquinaria o equipo, a un término igual a su vida útil. El segundo esta a cargo regularmente de los bancos, pero destaca que a nivel mundial está desapareciendo porque es lo mismo que un préstamo.

"El leasing Operativo tiene un alto potencial en Nicaragua, en el peor de los casos las cifras dicen que se pueden hacer 10 veces mas de lo que se esta haciendo ahora. En los otros países de Centroamérica ya está desarrollado y tiene un efecto muy positivo sobre el desarrollo económico y la generación de riqueza", sostiene.

Julie Peters, directora de TechnoServe, una entidad que brinda apoyo técnico al sector agropecuario, confirma que han estado apoyando a los productores de plátano a recibir lo que llama "micro leasing", es decir recursos de una microfinanciera, que les ha permito instalar sistemas de riego para aumentar la producción.

El sistema de riego se convierte en una garantía para la microfinenciara, mientras los productos terminan de pagar el crédito, tras lo cual se convierten en propietarios del sistema, o bien si pagan antes el préstamo.

Los productores que han optado por el sistema de riego han incrementado su cosecha de entre 40 mil a 43 unidades de plátano por manzana, a 72 mil unidades, refiere.

El año pasado alrededor de siete productores cultivaron 35 manzanas bajo riego financiado con "micro leasing", y por el momento para este año al menos cinco productores han mostrado interés de aplicar, para cultivar unas 40 manzanas.



PROPIEDAD Y USO

Rafael Castillo-Triana, director para Latinoamérica de The Alta Group LLC, y Hugo Paguaga Baca, gerente general de Finarca, coinciden en que el leasing se sustenta en el concepto de que es el uso productivo de los bienes de capital y no su propiedad, lo que crea riqueza.
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