Hamas
Chepeleón Argüello
El triunfo de Hamas es lo mejor que pudo haber pasado. Igual que Hamas, Arafat, nunca se imaginó al frente de un gobierno palestino, y su comportamiento lo demostró. Mientras daba declaraciones en inglés a favor de la paz, por otro lado hacia un llamado —en su idioma— para la destrucción de Israel, su gobierno se distinguió por la corrupción instituida donde la mano del siempre terrorista Arafat estaba detrás de negocios de especulación con la gasolina, el cemento, la harina, la apropiación de la ayuda internacional y el dinero que Israel pagaba de los impuestos que al comprar en Israel los palestinos reclamaban suyo.
Las elecciones, anteriores en Palestina, fueron ganadas por Mahmud Abbas, no porque contara con el apoyo de la mayoría del pueblo palestino, más bien por la negación de participar en estas elecciones políticas del grupo terrorista Hamas (el mismo que en 1992 introdujo las bombas humanas en el conflicto palestino-israelita). Un año ha sido presidente Abbas para demostrar su incapacidad de arreglar los problemas internos de corrupción dentro de las altas esferas de Fatah, y de mantener el control y hacer prevalecer el orden. Los grupos extremistas Brigadas de Mártires de Al-Aqsa, que según declaraciones de Masma Thabet, su líder fundador fue Arafat, y otros como Hizbolah, financiado por Irán, y el mismo Hamas, representaron un enemigo superior a la voluntad y el coraje del Mahmud (conocido también como Abu Mazen) quien fue el arquitecto del acuerdo de paz entre palestinos e israelitas que se logró en 1993, en Oslo, y que se ha caracterizado hasta estos días por ser un moderado y no un pragmático de mano dura.
Ahora Hamas ha caído en la misma situación inesperada que confrontó Arafat, al ganar la mayoría de los escaños del nuevo Parlamento Palestino, sus líderes se encuentran navegando las mismas aguas: terroristas acérrimos de Israel o la de líderes pragmáticos políticos y religiosos, que claudicarán abiertamente sus intenciones de destruir a Israel por la necesidad de la ayuda internacional. Hamas tiene en sus manos el futuro de los palestinos y sólo ellos sabrán qué eligen: dejar de ser refugiados que viven de la caridad mundial, y seguir de terroristas, buscando la destrucción de Israel, o ponerse a trabajarlas en miras de la construcción de un Estado Palestino, independiente y solvente de su futuro. Veremos qué tanto lo interesa a Hamas el futuro del pueblo palestino.
Fremont, California

|