Correos en el Caribe
Agustín Jarquín Anaya
Considero que es genuino el interés del Presidente de la República de priorizar el desarrollo de la Costa Caribe, como una política pública para el desarrollo integral con sostenibilidad y equidad de toda la nación. Sin embargo, algunas acciones del Gobierno se contradicen con ese propósito:
Correos de Nicaragua suspendió desde el pasado mes de octubre la entrega y recepción de cartas y otros servicios vinculados a los habitantes de Siuna, Rosita, Bonanza y Waspam. O sea que estos compatriotas no tienen derecho de comunicarse por esos medios con el resto del país y el mundo. El servicio de Correos es necesario no sólo para las familias que tienen parientes trabajando en el extranjero, sino para los programas sociales que realizan las iglesias de la zona y también para las empresas y negocios establecidos —o por establecerse— en esos territorios.
Los funcionarios de Correos que en estos días he consultado “explican” que suspendieron el servicio que por años se venía prestando porque no era rentable. Evidentemente que, además del tratamiento discriminatorio a los compatriotas costeños, estamos ante un caso de círculo vicioso, pues “no hay servicio por falta de actividad económica y no hay actividad económica por falta de servicio”. Pero también se evidencia la práctica neoliberal donde las instituciones del Estado no cumplen su rol de subsidiariedad y promotoras del bien común, como debiera de ser para el bienestar de la gente.
Por lo anterior, fundado en el genuino interés por el desarrollo costeño como una necesidad para el desarrollo equitativo y sostenible del país, y de acuerdo al artículo 52 constitucional, con respeto pido al señor Enrique Bolaños sus inmediatas instrucciones para que se reanude este esencial servicio.

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