Medios en la mira
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Desde hace varias décadas, periodistas y medios de comunicación son objeto de constantes críticas —positivas o negativas— en la pantalla grande. Sea parte de un producto ficticio o de uno “basado en la vida real”, el punto es que quienes ejercen este oficio jamás podrán librarse de cuestionamientos |
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El propietario de “El clarín”, J. Jonah Jameson, utiliza ese medio para convertir a Spiderman, de “héroe”en un antisocial, con el objetivo de elevar sus ventas. Este guión ejemplifica el poder de los medios masivos de comunicaión.
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Leslie Ruiz Baldelomar revista@laprensa.com.ni
En la película 15 minutos, Robert De Niro interpreta a un personaje a través del cual se hace una dura crítica a los medios de comunicación, sobre todo a la televisión.
En Spiderman y con un matiz satírico, J.K. Simmons encarna a un dueño de periódico (J. Jonah Jameson) que es capaz de inventar “noticias” con tal de llevar una primera plana “que venda”, aunque eso signifique desprestigiar a un héroe y en un sentido más general, ser extremadamente amarillista.
En su producción WMDS: Weapons of mass deception (WMDS: Armas de engaño masivo), el crítico de medios Danny Schechter critica a aquellos de la línea central por no cuestionar a fondo los argumentos de la administración del presidente estadounidense George Bush para ir a la guerra.
Para bien o para mal —como se ha ejemplificado con los casos antes mencionados— los medios de comunicación constantemente son criticados en la pantalla grande. Es decir, han sido el blanco de guionistas desde hace décadas y la tendencia es que lo sean cada vez más. ¿Es que está pasando algo con los medios de comunicación o su inclusión dentro de los guiones sólo es un recurso exitoso?
Rafael Vargarruiz, con experiencia en el campo cinematográfico, sugiere que la crítica a los medios o la inserción de un periodista en el guión puede verse desde un punto de vista de estructura dramática.
“En películas como Spiderman o Superman hay personajes que representan a periodistas y sólo son uno más de la trama, reflejando un aspecto social de la vida.”, explica Vargarruiz.
El crítico de cine Juan Carlos Ampié considera que los medios de comunicación, como cualquier actor de la vida pública, están expuestos a ser juzgados o valorados por cualquier ciudadano. “Los medios no pueden estar por encima de nadie. Al contrario, deben estar abiertos a este tipo de críticas”.
La mayoría de los retratos negativos tienen que ver con el periodismo amarillista, según Ampié. En la película Harry Potter y el cáliz de fuego, por citar otro ejemplo, aparece una reportera de chismes de celebridad que desenmascara el romance entre los personajes principales.
Esta representación se relaciona de alguna manera con el hecho de que los países anglosajones están embebidos en el periodismo amarillista, de celebridad. “El retrato de ese tipo de periodismo es lo que está más a la mano para el público que va a consumir estas películas”, analiza Ampié.
CRECIMIENTO DE MEDIOS
Vargarruiz aporta otros argumentos. El reflejo en los filmes de un periodismo equilibrado o amarillista hasta cierto punto tiene relación con las experiencias de los escritores con los medios. Esto por una parte, y por otra, que se vinculan con el desarrollo mismo de los medios de comunicación.
“Nuestro contacto diario con la televisión, con la radio... es muy frecuente y más estrecho cada vez. Una película que refleja la vida diaria tiene a fuerza que incluir a los medios porque forman parte de nuestra cotidianidad”, agrega Vargarruiz.
Pero no todas las películas hablan “mal” de los periodistas y los medios de comunicación. De hecho, para Ampié hay un equilibrio entre los retratos positivos y negativos.
ASUNTO DE MADUREZ
Los medios son una fórmula que para Ampié puede funcionar dependiendo del enfoque que se le dé. Alguien que se sienta ofendido con el periodismo amarillista se va a sentir gratificado con la ridiculización del mismo.
Aunque para este crítico de cine son más interesantes las películas que retratan las complejidades del ejercicio periodístico en una luz menos caricaturesca, como sucede en la película Broadcast news, en la que se hacen críticas más incisivas.
Sea como sea, “no debemos espantarnos porque los periodistas sean criticados a través de estos retratos, que al final forman parte de un producto ficticio que tiene poco o nada que ver con la realidad”, señala Ampié.
Cualquier grado de ofensa, dice Vargarruiz, depende de la sensibilidad de las personas, de la madurez con que los hombres y mujeres de prensa enfrenten la situación, la cual no debe ser obviada, sino un motivo de reflexión.

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