MARTES 31 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24069 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE






En un año...

Foto  

 

Marvin Saballos

En un año, el 10 de enero de 2007, un nuevo Presidente estará asumiendo el poder en Nicaragua. Eso significará no solamente un nuevo (o antiguo) nombre en la administración del país, sino también la continuación del proceso de consolidación de la institucionalidad democrática o el ingreso a un nuevo período de conflictos e inestabilidad. La diferencia estará en la legitimidad o no del proceso electoral, legitimidad que lleva de por medio la credibilidad en las instituciones garantes del proceso y la participación sin obstáculos de todos nosotros, los ciudadanos.

No importará tanto que el que gane sea de centro, izquierda o derecha, como de que su ascenso al poder lo sea mediante procesos legítimos, fundamentado en reglas del juego por todos aceptadas. La condición básica es que no haya duda de que su elección efectivamente responde a la voluntad mayoritaria de los nicaragüenses.

Los sucesos y estudios recientes parecen indicar que el 2006 será un año decisivo en nuestro futuro político, económico y humano. Nos estamos jugando la inversión en desarrollo de al menos los últimos treinta años de historia del país, con su altísimo costo en vidas humanas, sufrimiento familiar, destrucción y reconstrucción de infraestructura, de capacidades productivas.

Buena parte de esta incertidumbre se deriva de la peligrosamente baja credibilidad en que han caído las instituciones responsables de administrar la vida pública y de garantizar la confianza en que se darán las condiciones de estabilidad para garantizar la realización de los planes que van desde la vida particular y cotidiana hasta la gran inversión de largo plazo .

Hoy parece que el péndulo está nuevamente vacilante entre la estabilidad y la anarquía, como ha ocurrido de manera cíclica en nuestra historia. Pero si hay una lección aprendida en estos últimos años es de que solamente la participación ciudadana podrá mantener el empuje hacia la estabilidad institucional que permita la construcción de un estado democrático, la satisfacción de las necesidades de todos los que vivimos en este territorio y la solución de nuestras diferencias y conflictos por medios pacíficos.

La participación ciudadana se expresa en estos momentos en que individualmente cada ciudadano nicaragüense se encargue de defender y hacer efectivo su derecho al voto, verificando que su cédula esté vigente y confirmando su local de votación. Que colectivamente, mediante organizaciones de la sociedad civil se supervise la legitimidad y claridad de cada uno de los pasos del proceso electoral, de manera que se permita la participación de todos los candidatos y de todos los ciudadanos, que el proceso mismo respete y refleje la voluntad de los nicaragüenses. Y para confianza, tranquilidad de todos, es conveniente que organismos internacionales y países amigos den fe de esa misma legitimidad y claridad del proceso.

Si lo anterior no ocurre, si el nuevo Presidente asume en el 2007 bajo sospechas de ilegitimidad, habrán sido en vano tantos años de lucha y de esfuerzos, se incubarán nuevos conflictos y tensiones sociales, continuará el doloroso éxodo al extranjero, en el que ya nos ven como parias; la inestabilidad frenará nuestro crecimiento económico, la delincuencia, tráfico de drogas, corrupción en todos los niveles se enseñorearán del país. Cabría entonces preguntarnos si ya no seremos viables como nación.

Estamos a tiempo. Después no lloremos. Ahora es el momento de la participación ciudadana para garantizar la legitimidad y confianza en el nuevo gobierno. Participación ciudadana para garantizar el futuro de la nación, la tranquilidad personal y familiar, la justa satisfacción de nuestras necesidades.

El autor es Psicólogo Social.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

¿Dónde están los negros en Cuba?

De una Violeta a una Azucena

Sólo falta libertad

En un año...