Como peces al agua
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 | La natación es el deporte por excelencia, además de fortalecer músculos, ayuda a controlar problemas respiratorios. Anime a sus pequeños a ser expertos nadadores |
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Niños: Roberto Porta, Mary Anne Gurdián, José Amín Porta, Farah Hannon, Alexander Crisantos, Susana Crisantos, Luis Cobos, Gabriel Chang. |
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Gloria Picón Duarte
A sus 14 meses Gabriel Chang Pérez empezó a dar sus primeros pasos, su hermanito de tres años, entre llantos y desconfianza, también empezaba a dar sus primeros pasos pero en el mundo de la natación, así que doña Yamila Pérez no dudó ni un momento en meter a la piscina a Gabriel para que junto a sus primeros pasos en firme, empezara en el mundo acuático.
“Cuando Gabriel empezó a venir a la piscina aún tambaleaba al caminar, pero con poco tiempo sus pasos ya eran muy firmes, porque la natación es un ejercicio que fortalece los músculos y les da mucha confianza”, señaló Yamila Pérez, mamá de Gabriel.
Cabe señalar que Gabriel tiene problemas alérgicos, los cuales según Pérez, han disminuido después de sus clases de natación. El pediatra-neumólogo, Félix Sánchez, de la Clínica Pediátrica Villa Fontana, señaló que la natación es el deporte por excelencia y especialmente para niños con problemas respiratorios.
“Para nosotros los neumólogos, la natación es el deporte por excelencia para el niño que sufre enfermedades respiratorias, porque fortalece los músculos de la respiración, integra el cerebro con las funciones respiratorias, sirve como un estímulo para tener una respiración más coordinada, y por lo tanto más eficiente”, señaló Sánchez.
Aunque en nuestro país no hay una costumbre de llevar a los bebés a clases de natación, el pediatra señaló que entre más pequeños se lleven, los beneficios serán mejores.
Para el instructor de natación del Colegio Alemán Nicaragüense, César Argüello, cuando los niños empiezan a ir a la piscina a temprana edad, aunque el fenómeno que observamos en este caso no es el propio de la natación sino el de una actividad de juego, placer, estímulo y sobre todo una experiencia afectiva, sus vidas cambian completamente.
Entre las bondades del ejercicio para los bebés en la piscina, el pediatra señaló que fortalece los músculos, sincroniza la respiración, lo cual les va a permitir desarrollar cualquier tipo de ejercicio y desarrollarse mejor en cualquier actividad.
Sánchez señaló que generalmente las mamás le preguntan cómo hacer para que su hijo sea un niño hermoso y sano, así que lo primero que les recomienda es una buena alimentación, en segundo lugar el ejercicio, lo cual en pediatría equivale a motivar el crecimiento y el desarrollo del niño, y luego las vacunas y el control periódico con el pediatra.
“La natación tiene la virtud de permitir al niño movimientos coordinados, respiraciones coordinadas y eso favorece su crecimiento y desarrollo”, señaló Sánchez.
MÁS BENEFICIOS
Yahaira Hanon de Porta tiene a sus dos bebés en clases de natación, a quienes llevó cuando tenían 18 meses de vida. Asegura que desde entonces sus hijos tienen mejor apetito y duermen muy bien.
“Cuando un niño empieza desde pequeñín a hacer ejercicios en la piscina, le permite socializar, levantando su autoestima, lo cual es muy importante para su desarrollo, además le permite una integración social no sólo como equipo, sino que le enseña lo que es bueno y lo que es malo, además de proporcionarle una mejor condición física en general”, señaló Sánchez.
La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y a realizar actividades junto a otras personas, lo cual le dará más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con instructores y otros niños.
Otra ventaja es que desde pequeños los aleja de los juegos electrónicos, ya que estos les restan iniciativa, hacen que pierdan interés por otras cosas, se vuelven niños obesos, de conductas inapropiadas, en cambio el deporte les abre nuevas opciones.
Otro beneficio que señaló el pediatra es que el agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
CUIDADOS
El pediatra señaló que los padres deben cuidar de las condiciones de limpieza del agua, ya que si los expone a contaminaciones les puede causar enfermedades bronquiales, intestinales, de la piel, entre otras.
Por otra parte, Sánchez señaló que hay niños que son muy sensibles al cloro, por eso recomienda que el agua de las piscinas sea bien tratada, por que si le ponen demasiado cloro puede irritarlos o causarles enfermedades bronquiales. En caso de niños alérgicos, empeorará su condición.
También señaló que hay que vigilar la temperatura de las piscinas, ya que lo ideal es que sean piscinas climatizadas, bajo techo, pero como no tenemos esas condiciones, entonces lo mejor es llevarlos a piscinas donde no estén tan expuestos a corrientes de aire, en horas de la tarde y que el agua no está helada.
También recomendó siempre hacer calentamiento previo, enseñarles a respirar bien por la nariz, una vez hecho el calentamiento empezar su disciplina lentamente.
Uno de los mayores temores de las madres son los cambios bruscos de clima, lo cual según el pediatra es razonable, por ello recomienda que luego de salir de la piscina seque a sus bebés y los vista.
Otra recomendación es evitar largas exposiciones a los rayos solares e ingresar al agua sin haber comido mucho.
BONDADES DE LA NATACIÓN
Además de los beneficios sicomotores, también ayuda a la autoestima
Desarrollo psicomotor: el bebé que aún no camina encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos.
Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: la natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
Aumenta el coeficiente intelectual: está demostrado que los bebés que han hecho natación en los dos primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores.
Socialización: inicia la socialización sin traumas en un ambiente recreativo, desarrollándose como persona y en su entorno de una forma natural.
RECOMENDACIONES
Es recomendable esperar hasta los 3 ó 4 meses de vida para llevar al bebé a la piscina, a partir de los 8 ó 9 meses el bebé perderá algunos reflejos innatos muy importantes, por eso los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores.
La elección del horario la hará el propio bebé, debe ser a una hora en la que no tendrá que dormir ni comer.
Debe considerar el tiempo que el pequeño permanecerá en el agua de la piscina, las primeras sesiones serán cortas y podrán ir aumentando progresivamente hasta los 20 minutos como máximo, de todas formas es el propio bebé quien marca la pauta, si ve que tiene frío, está incómodo o llora demasiado, sáquelo de la piscina.
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