La migración ha facilitado la gobernabilidad en algunos países de América Latina, porque las remesas han reducido un poco la pobreza y evitado protestas fuertes o rebeliones contra los gobiernos, pero los derechos de los migrantes siguen al margen, opinan especialistas de todo el Continente Americano que se reunieron en la ciudad de México poco antes que finalizara el año 2005.
Durante el año 2004 México recibió 16 mil 600 millones de dólares en remesas familiares, pero murieron 460 mexicanos intentando cruzar la frontera de Estados Unidos. “Cada muerto nos costó 36 millones”, dice Rodolfo García, un investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas.
Gobiernos y sociedad civil buscan propuestas de consenso para el diálogo de alto nivel que abrirá la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en septiembre próximo, porque las discrepancias surgen cuando tratan el tema de los derechos humanos del migrante, las políticas públicas o la relación entre remesas y desarrollo.
La secretaria general del Consejo de Población de México, Elena Zúñiga, considera urgente “construir un nuevo entendimiento” sobre la migración, porque la integración económica y la competitividad están “generando tanto economías exportadoras como importadoras de mano de obra”.
El problema es que “frente a la ineficacia de los gobiernos para regular la entrada de extranjeros, el descontento ciudadano se ha volcado contra los migrantes”, reavivando la discriminación y intolerancia étnica y cultural, opina Zúñiga.
EL SALVADOR ACELERA
El Gobierno de El Salvador anunció para este año un nuevo programa de atención a sus emigrantes, denominado Entrelazando comunidades, porque hay en el exterior 2.8 millones de salvadoreños, el 90 por ciento de ellos en Estados Unidos.
“Los salvadoreños ya son una sociedad transnacional… La nación ya traspasó las fronteras y necesitamos integrar a los salvadoreños en el mundo con El Salvador”, explicó Elizabeth Cubías, funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país centroamericano.
El Salvador recibe más de 2,500 millones de dólares anuales en remesas, por lo que en noviembre del 2004 el Gobierno organizó en San Salvador un encuentro de salvadoreños en el exterior, al que asistieron representantes de más de 600 organizaciones.
Una exigencia de los migrantes salvadoreños es el derecho de votar fuera de su país, lo que podrían conseguir este año. “Vamos a entregar los documentos de identidad (cédulas), en español e inglés, en cuatro ciudades de Estados Unidos, mientras (los legisladores) hacen las reformas de ley para que puedan votar”, informó Cubías.
NICAS VUELVEN A RECLAMAR
Los nicaragüenses en el exterior tampoco han conseguido el derecho al voto desde afuera, pero sus posibilidades parecen más lejanas que las de los salvadoreños porque ni siquiera hay un programa para entregarles las cédulas de identidad en Estados Unidos y en Costa Rica. Se estima que hay un millón de inmigrantes nicas en el primer país y 500 mil en el segundo.
Diferentes organizaciones de nicaragüenses en Estados Unidos pretenden realizar una convención durante el primer trimestre del 2006, para insistir en los derechos de portar una cédula de identidad de su país natal y de votar en el exterior.
El primer reclamo fuerte en ese sentido lo empezaron a hacer en junio del 2004, en Miami, en el Primer Congreso de la Diáspora Nicaragüense, donde más de un centenar de inmigrantes acordaron presentar una “acusación criminal” contra los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua, si continuaban negándose a entregar cédulas de identidad a los nicas en el exterior y a concederles el derecho de votar en las elecciones generales.
Previo al congreso, los organizadores de la Diáspora habían llevado una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, contra los magistrados del CSE, con el argumento de que los nicas en el exterior “se encuentran en la terrible desventaja de no poder demostrar su nacionalidad y mucho menos poder comparecer ante las autoridades nicaragüenses para ejercer ningún derecho”.
BENEFICIOS PARA AMBOS
A medida que aumenta el monto de las remesas familiares, los migrantes exigen atención y derechos políticos a los gobiernos de sus países de origen. Por otro lado, las naciones receptoras de trabajadores extranjeros, se niegan a reconocer que igual se han beneficiado con éstos, comenta Oscar Chacón, de Enlaces América, una organización hispana en Estados Unidos.
“¿Qué significaría para Estados Unidos y para la seguridad hemisférica si América Latina no recibiera los 45 mil millones de dólares en remesas (cada año)?”, se pregunta Chacón.
Afirma que Estados Unidos no tendría tanta población joven, de no ser por los inmigrantes, que están en el rango de edades entre 24 y 54 años. “Durante los años noventa, cinco de cada diez nuevos miembros de la Población Económicamente Activa (PEA) fueron extranjeros y esa fue una época de expansión económica (en EE.UU.)”, precisa.
Igual de importante es la capacidad de compra de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos que, según Chacón, gastó 735 mil millones de dólares durante el año 2004, aparte de los 45 mil millones de dólares que envió en remesas familiares. “Es una economía más grande que la de España”, asegura.
Los últimos datos brindados por la ONU indican que hay cerca de 190 millones de migrantes internacionales y 20 millones de ellos provienen de Latinoamérica y el Caribe.
LAS MEDIDAS DE BUSH
El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, provocó reacciones adversas en América Latina, el 28 de noviembre pasado, al urgir al Congreso que aprobara una amplia legislación de reforma de la inmigración, para asegurar las fronteras estadounidenses e impedir el ingreso de inmigrantes ilegales. También pidió un programa de trabajadores temporales que permitiría a algunos inmigrantes trabajar abiertamente en Estados Unidos por un período de tiempo fijo.
En Tucson, Arizona, Bush afirmó que Estados Unidos “siempre ha sido una nación con compasión que aprecia al recién llegado y se enorgullece mucho de nuestra herencia de inmigrantes”, pero enfatizó que los inmigrantes ilegales violan la ley estadounidense.
“El pueblo de Estados Unidos no debiera tener que elegir entre una sociedad acogedora y una sociedad cumplidora de las leyes. Podemos ser ambas cosas al mismo tiempo”, agregó.
A Elena Zúñiga le parece que las políticas restrictivas de Estados Unidos incrementarán “los riesgos que enfrentan los migrantes, dejándolos a merced de las bandas de traficantes”.
Las consecuencias serán “en su mayoría negativas”, afirma, por lo que ahora el tema de la “gobernabilidad migratoria” se vuelve “uno de los retos más complejos y relevantes de las naciones en la era de la globalización”.
La propuesta de Bush de dar empleo temporal a los inmigrantes es, según Oscar Chacón, un plan para dejar a los trabajadores extranjeros “sin derechos sociales”, porque éstos no podrían optar a la residencia en EE.UU.
“Está cambiando el debate sobre cómo resolver el problema de la inmigración, quieren convertir a los extranjeros en trabajadores temporales”, advierte.
Chacón afirma que los indocumentados latinoamericanos pagaron siete mil millones de dólares, en cotizaciones, al Seguro Social y al Medicare de Estados Unidos, durante el año 2004, y ese dinero fue a parar a cuentas inexistentes porque esos trabajadores no están registrados ni reciben beneficios.
DERECHOS A DISCUSIÓN
La Asamblea General de Naciones Unidas pretende discutir este año la salvaguarda de los derechos de todos los migrantes y la necesidad de mejorar la cooperación internacional, para que la migración beneficie a todos los actores involucrados.
El Gobierno de México ha pedido que “la movilidad humana a través de las fronteras” no sea vista como amenaza o simple fuerza de trabajo, sino como “una movilización de personas, de seres humanos que quieren oportunidades, que tienen familia y sueños que no han podido realizar”, explica el Comisionado del Instituto de Migración mexicano, Lauro López.
“Como resultado de la globalización es cada vez más reconocido que ni los países emisores ni los receptores podrían desarrollarse sin la migración, que sus ventajas económicas son reales y que sus causas son estructurales”, enfatiza López.
Aunque el punto clave, concluye Oscar Chacón, es que “vivimos en un mundo global donde todavía pensamos en territorios nacionales”.
OTRA DIPLOMACIA
La directora general adjunta de Desarrollo Social Integral de El Salvador, Elizabeth Cubías, dijo a LA PRENSA que su gobierno fortalecerá en el 2006 la “diplomacia comunitaria”, porque “ya no nos funciona la diplomacia consular” para atender a los emigrantes.
Esta nueva diplomacia, según Cubías, pretende proteger a los migrantes salvadoreños que están en tránsito, residen en otros países o son deportados, para lo cual están abriendo consulados y centros de atención en las rutas hacia el Norte, en poblados mexicanos de Tapachula, Monterrey y Nogales.
Durante el 2005, el gobierno salvadoreño desarrolló el programa ‘Bienvenido a casa’, que atendió a más de 40 mil migrantes deportados, los que fueron recibidos en un salón especial en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, les dieron alojamiento, alimentación y transporte a sus comunidades, pero además tomaron sus datos y a quienes tenían algunas habilidades laborales, adquiridas en el exterior, como hablar inglés, les facilitaron la nivelación educativa y un certificado para que el Ministerio del Trabajo les buscara empleo.
“Algunas industrias han contratado a salvadoreños que han vuelto del exterior”, afirma Cubías.
MÁS QUE REMESAS
El Cónsul de Nicaragua en Miami, José Velásquez, considera que si las autoridades nicaragüenses quieren que los emigrantes regresen a su país, tienen que ayudarles; pero esto abre un dilema macroeconómico, sobre “qué le conviene al país, si esta gente se queda aquí o se va para Nicaragua; qué conviene más, que sigan mandando remesas o que se vayan”.
Nicaragua recibió durante el año 2004 un total de 518.8 millones de dólares en remesas familiares, según los registros oficiales. En los primeros seis meses del 2005, las remesas mostraron un incremento del 20 por ciento, por lo que el Banco Central nicaragüense estima que este año cerró con un total de 620 millones de dólares, 100 millones más que el año pasado.
“Es mejor prepararnos quizás para que esta gente (inmigrantes nicas en EE.UU.) se vaya, porque esta gente se va a llevar dinero todos los meses (por pensiones), que va a entrar al circulante del país —comenta Velásquez—. Personalmente creo que las remesas a corto plazo son buenas para el país, pero a largo plazo son dañinas, por la separación de la familia y una serie de cosas”.
Según Velásquez, en los próximos diez años unos 20 mil nicaragüenses que ahora viven en Florida, Estados Unidos, podrían regresar a su tierra natal con una pensión de al menos mil dólares por mes, que para el país centroamericano significaría luego un ingreso de 20 millones de dólares por mes.
BUSCAR LO PRODUCTIVO
El cónsul cree en la posibilidad de encauzar el aporte económico de los migrantes “a cosas más productivas”. Por ejemplo, dijo, “en la feria Exponica (Miami) vimos algo muy interesante, que es la presencia de gente vendiendo casas (en Nicaragua), eso es una buenísima seña. Esta gente, en vez de estarle mandando 200 dólares (a sus familiares), mejor que les mande la cuota de una casa”.
Velásquez insiste en que “la remesa es bonita pero es una solución a corto plazo, sujeta a vaivenes”, como el alza del petróleo o de la inflación en Estados Unidos. “Por eso es que yo siempre he insistido... Promovamos, facilitemos al nicaragüense (en EE.UU.), que esté en la edad de retiro, que se vaya a Nicaragua, porque para él es mejor, tiene mejor calidad de vida y le ayuda al país” con su pensión económica.
El cónsul Velásquez también considera que cada día más “el empresario que ha tenido éxito aquí en los EE.UU., el nicaragüense quiere replicar, en la medida que se lo permitan las leyes y que vean la estabilidad económica y legal apropiada, quieren replicar ese éxito en su país de regreso”.
“Vos ves muchos empresarios nicaragüenses, por lo menos de aquí de Miami, que están invirtiendo en proyectos en Nicaragua y yo creo que si las condiciones fuesen más propicias lo harían aún más, si vieran que el problema judicial, todo lo que ya sabemos, fuese más propicio, te aseguro que harían más; pero el empresario nicaragüense que tiene la oportunidad de hacerlo lo hace, o lo piensa”, explica Velásquez.