MIAMI, FLORIDA.- Hillary Clinton estaba de paso en Miami, a mediados de 1997, y al enterarse la nicaragüense Nora Sándigo llamó al abogado Alfonso Oviedo para que fuera a explicar a la Primera Dama estadounidense qué apoyo necesitaba la comunidad nica para conseguir una ley que otorgara residencia a los indocumentados.
Oviedo recuerda ese momento: “Me llama, 'doctor, véngase, que aquí está Hillary y quiero que usted hable con ella'. Me voy y estaba reunida en una sala, donde había 50 ó 70 gringos. Norita le dice 'quiero que hable con el doctor que le va a explicar todo el problema'. Varios minutos hablé con ella y me dijo: 'cuente conmigo'. Entonces, a los 15 días Hillary mandó el proyecto de ley”.
La idea de hacerle una demanda al gobierno de Bill Clinton surgió a finales de 1996 en el seno de la organización Fraternidad Nicaragüense, cuya sede principal está en Miami y su directora es Nora Sándigo. Aunque para concretarla, se unieron varias asociaciones, entre ellas el Comité Nicaragüense por los Pobres (Conipoe), que formaron la UONE (Unión de Organizaciones de Nicaragüenses en el Exilio).
Con esta representación amplia, los nicas lograron el apoyo de los congresistas republicanos Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lethinen, para que en noviembre de 1997 el Congreso de Estados Unidos aprobara la Ley Nacara (Ley de Ajuste Nicaragüense y de Alivio Centroamericano).
“Hasta hoy no ha sucedido nada más positivo (que Nacara), nada que busque resolver de una manera inteligente el problema de los inmigrantes indocumentados” en Estados Unidos, asegura Oviedo.
DEPORTACIONES MASIVAS
“Hicimos una demanda de clase en contra del Presidente (Clinton)”, rememora Oviedo, un abogado nicaragüense que antes de ir a vivir a la Florida se desempeñó como secretario de la Sala Civil de la Corte de Apelaciones de Masaya.
Explica que ese tipo de demandas funciona cuando “un grupo de personas está siendo agraviado por una situación y dice, mire, nosotros sufrimos este agravio y representamos a estas personas que tienen esta misma situación; todos tienen un daño similar y pueden demandar en base a eso, según el concepto de demanda de clase”.
El año de 1996 fue duro para los inmigrantes nicaragüenses en Estados Unidos. “Las deportaciones eran masivas, empezaron con 50 cada mes, después con 100, con 150 y cuando ya iban por 200 comenzamos a pegar carreras; entonces, en marzo del año 97 trabamos una demanda de clase en contra del Presidente”, relata Oviedo, quien hoy es presidente de la Fraternidad Nicaragüense.
Al ser aprobada, la Ley Nacara favoreció a más de un millón de personas de Centroamérica, Cuba y de países europeos, porque “estaban aquí todos los que vivían detrás de la 'cortina de hierro' (Europa oriental)”, afirma el abogado nicaragüense.
Ocho años después, Oviedo considera que, aparte de la Ley Nacara, el presidente George W. Bush “ha propuesto lo más inteligente, al sugerir que a los empleadores (de EE.UU.) que necesitan trabajadores (inmigrantes), que ya los tienen aquí, que les den una visa que les permita laborar, que se las den renovable por tres años y que esas personas puedan hacer su ajuste”.
HASTA HUELGAS
Carla Savola Ascencio, nicaragüense que es concejal en el Condado de Miami Dade, dice que conoce “a varias personas que, gracias a la Ley Nacara, hoy trabajan sin temor a ser deportadas a sus países de origen”.
Savola recuerda que “las organizaciones comunitarias de nicaragüenses en Miami, juntas, fueron un apoyo muy importante para que el proyecto se introdujera al Congreso”, porque “realizaron varias protestas y huelgas de hambre para poder hacer realidad el sueño de muchos” indocumentados.
La Ley Nacara otorgó residencia permanente a todos los nicaragüenses y cubanos que ingresaron a Estados Unidos antes del 1 de diciembre de 1995, y permitió a salvadoreños, guatemaltecos y europeos del Este continuar sus trámites judiciales, suspendidos en 1996 por una reforma a la ley inmigratoria norteamericana.
Nora Sándigo le propuso a Oviedo que hicieran la demanda a la administración Clinton. “Ustedes son los abogados y la Fraternidad va a poner la cara, vamos a hacer lo que haya que hacer”, le dijo.
El argumento principal de Oviedo era que las autoridades de EE.UU. negaban el derecho de asilo a los inmigrantes nicas, a pesar de que esas mismas autoridades habían dado dinero para que la Contra peleara contra el régimen sandinista en Nicaragua. “Estaban pateando hacia afuera a las viudas y a los huérfanos de los contras que habían muerto por defender la democracia”, afirma.
La Fraternidad Nicara güense publicará a principios del 2006 un libro que relata la lucha de los nicaragüenses en Estados Unidos por conseguir un estatus legal. “Pasó lo de Nacara, ahora el otro proyecto es lograr el voto de los nicaragüenses en el exterior, ahí estamos, trabajando en eso”, enfatiza Alfonso Oviedo.
COMUNIDAD PROGRESA
El Embajador de Nicaragua en Washington, Salvador Stadthagen, dice que “la legislación Nacara aparentemente entró dentro de la ley de Apropiaciones para el Distrito de Columbia, es decir entró casi submarina en otra ley, pasando bastante desapercibida. De otra manera hubiera sido muy difícil que pasara”.
El resultado, explica, es que los inmigrantes nicaragüenses hayan empezado a progresar y sus familias a recibir educación.
Ocho años después, “estamos llegando a un momento en que masivamente los nicas en la Florida y California han podido irse haciendo ciudadanos y votar, lo que les da otra dimensión política”, afirmó.
Algunos nicas pueden ser electos en cargos donde tienen más presencia en Estados Unidos, además que “al hacerse residentes y ciudadanos pueden acumular para sus pensiones que disfrutarían mejor al retirarse en Nicaragua”, indicó Stadthagen.
Para lograr esa ley “entiendo que Cristóbal Mendoza hizo muchos esfuerzos... Personas como Onofre Gutiérrez jugaron un papel de relevancia... A Norita Sándigo muchos la recuerdan cómo vino en el invierno, embarazada, a tocar las puertas del Congreso, a todos los que organizaron manifestaciones frente a la Casa Blanca, viniendo en buses”, comentó.
SIGUEN SIN LICENCIA
El abogado nica en Florida, Alfonso Oviedo, critica la presión de las autoridades de EE.UU. contra los inmigrantes. “Le quitan la licencia de conducir a los ilegales. ¿Qué lograron? No se ha ido ningún ilegal porque haya perdido la licencia, andan miles de personas en la calle sin licencia, sin seguro, provocan accidentes y las compañías de seguros ya se dieron cuenta... Entonces, una póliza para cuando te choca uno que no tiene seguro, te cuesta 10 veces más de lo que costaba hace seis o siete años”.