La llegada de más inmigrantes nicaragüenses a Costa Rica durante los últimos años, ha favorecido el crecimiento del envío de remesas familiares a Nicaragua, un aporte que ha empujado la economía de este país, indicó la investigadora y economista del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Karla Chávez.
Según cifras del BCCR, entre los años 1994 y 2004, el envío de remesas a Nicaragua aumentó de 4.8 millones de dólares a 131.8 millones de dólares.
El crecimiento del negocio de envíos de dinero a Nicaragua ha generado la apertura de nuevas empresas, nuevos puestos de empleo y, por supuesto, nuevos empresarios que han visto crecer su fortuna por las comisiones que pagan los inmigrantes, sobre todo a partir de 1998 cuando el envío de remesas alcanzó los 59.6 millones de dólares.
Una investigación del Instituto de Estudios en Población de la Universidad Nacional (Idespo) determinó en el 2004 que 21 empresas “importantes” operan en el envío de remesas a Nicaragua, entre las que destacan Banco Uno, OMS Delibery y Banco Nacional, entre otras.
Posterior al estudio del Idespo, nuevas empresas como Nica Envíos, Unión Express, Nica expreso, Banco de Costa Rica y Nicaragua más Cerca, empezaron a operar en el mercado, dando un nuevo empuje a la caza de los “migradólares” que, en el 2003, representaron 132.5 millones de dólares y este año la cifra podría ser similar, si se toma en cuenta que durante el primer semestre del 2005 los nicaragüenses enviaron 64.6 millones de dólares a sus familiares, según el BCCR.
El aumento del volumen de las remesas y la apertura de nuevas empresas han generado mayores oportunidades para los nicaragüenses en las formas de enviar su dinero, que equivalen a pérdidas para unos, estabilidad para otros y ganancia de unos pocos, sobre todo de los bancos que adicional a sus servicios financieros han entrado con fuerza en este negocio.
“Con la entrada de los bancos a este proyecto se ha diversificado la oferta, aunque ellos hacen promociones fantasiosas de cobrar bajas comisiones, que al final le resulta caro al nicaragüense porque tiene que pagar transporte para ir a retirarlo, representa riesgo y (pérdida de) tiempo”, dice Óscar Moraga Zamora, gerente de OMS Delivery.
Esa empresa tiene 13 años en el negocio de envíos de dinero. Inició operaciones en Miami, Estados Unidos, pero en Costa Rica tiene ocho años de operar.
En este país tienen 13 agencias, pero su “cartera” de clientes ha disminuido en 16 por ciento, ya que los 12 mil giros que hacía mensual hace unos años, han disminuido a 10 mil, no sólo por el reacomodo que sufrió la empresa, sino porque algunos clientes se le han ido con la entrada de nuevas empresas.
HASTA LES PRESTAN
La lucha por mantenerse en el negocio de los “migradólares” ha llevado a las empresas más grandes a ofrecer servicios adicionales en busca de clientela, algo que ha sido perjudicial para empresas pequeñas que no tienen capital e infraestructura suficiente para competir.
Según Moraga, el valor agregado que ofrece su empresa, además de la seguridad y el trato personalizado, es que la familia receptora no tiene que visitar ninguna agencia para recibir su dinero, porque sus trabajadores lo entregan en la puerta de su casa en cuestión de cuatro horas, cobrando una comisión de dos dólares por cada 20 que envían.
Con la entrada al mercado de Banco Uno, los nicaragüenses encontraron una oportunidad para enviar su dinero a bajo costo, porque cobra un dólar por cantidades que no superen los mil dólares y regalan una llamada telefónica a Nicaragua.
Es la opción más barata que hasta el momento tienen los nicaragüenses en Costa Rica y, según la jefe de remesas de Banco Uno, Dolores Moncada, es parte del servicio social que la empresa brinda a los inmigrantes.
Ese servicio fue ampliado hace una semana, porque Banco Uno ésta aplicando la iniciativa Soy Uno, que significa dotar de útiles escolares a los hijos de nicaragüenses que tienen altos promedios escolares, ya sea que estudien en Nicaragua o en Costa Rica. Esto le ha permitido al banco tener un crecimiento del 12 por ciento en los giros que hace cada mes.
En esta batalla por alcanzar clientes, la empresa Nicaragua más Cerca ofrece créditos inmediatos y hasta sin fiador al nicaragüense que demuestre fidelidad a la empresa. Pueden acceder al préstamo con sólo mostrar los recibos de envíos.
También entregan el dinero en la casa del destinatario en Nicaragua, cobrando tarifas diferenciadas según la agilidad que el cliente pida y le regalan una llamada telefónica.
Nicaragua más Cerca está a punto de habilitar un salón para impartir cursos de mecanografía e Internet gratis a los inmigrantes.
Otras empresas, como Remesas Instantáneas, ofrecen asesoría migratoria gratuita.
El director ejecutivo de esta empresa, Edgard Zurita, explica que otra facilidad que ofrecen es la de una remesa gratis por cada tres envíos y una llamada telefónica a Nicaragua.
Hay otra que agrega el reconocimiento al emigrante ha sido la emisión de tarjetas de “cliente frecuente” las cuales dan acceso a servicios y promociones; en Costa Rica se han emitido 600 tarjetas.
En septiembre pasado Remesas Instantáneas creó el Departamento de Apoyo al Emigrante, donde brinda asesoría legal y migratoria, y da ayuda económica a personas de escasos recursos.
Aunque todas las “facilidades” son para el nicaragüense que envía remesas, ninguna de las empresas consultadas tiene mecanismos que sugieran a las familias receptoras cómo utilizar mejor el dinero o invertir en pequeñas empresas.
Algunos respondieron que no son “una institución de beneficencia” o que el dinero de las remesas es poco y sólo da para el gasto familiar.
El estudio del Idespo determinó que las empresas de envíos de dinero no son supervisadas por el Estado costarricense; y propuso que sus filiales en Nicaragua deberían capacitar y promover la incursión de los inmigrantes que reciben dinero en la formación de pequeñas y medianas empresas.
MAYORÍA EN CONSTRUCCIÓN
Basado en cifras conservadoras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) y de la Universidad de Costa Rica (UCR) que calculan en 258 mil 498 la cantidad de inmigrantes nicaragüenses que había en este país hasta el año 2004, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) estima que el 60 por ciento de los nicas envía dinero a sus familiares.
Según la economista e investigadora del BCCR, Gabriela Chávez, de esa cantidad el 46 por ciento de los nicaragüenses envían dinero cada mes y el resto lo hace quincenal.
Un estudio de campo reveló que el nicaragüense envía una remesa mensual promedio de 75 dólares.
Chávez explica que en Nicaragua la remesa es utilizada primero, en el mantenimiento del hogar (alimentación, vestuario, salud y educación), segundo, el mejoramiento o construcción de vivienda; y finalmente la inversión en pequeños negocios, ahorro y otros.
Afirma que los nicaragüenses en Costa Rica se emplean en construcción (36 por ciento), agricultura (20 por ciento), empleo doméstico (11 por ciento), seguridad (8 por ciento), limpieza (2 por ciento); un pequeño grupo en el sector empresarial (1 por ciento) y profesional (1 por ciento) y otros (21 por ciento).
Destaca que el nicaragüense envía en promedio el 25 por ciento de sus salarios
EL SACRIFICIO DE CADA DÍA
Cada centavo que se ganan los nicaragüenses en Costa Rica cuesta una gota de sudor. De eso está segura Rina Gutiérrez, quien desde las seis de la mañana hasta las 7:30 de la noche pasa vendiendo periódicos en una avenida céntrica de San José, con el objetivo de ganar el dinero suficiente para enviarle la remesa a una hija que tiene en Managua.
"Aquí la cosa está dura y cada vez cuesta más ganarse la plata. Yo mando de acuerdo a como esté la situación y no mando mensualmente. A veces mando 30 dólares, 50 ó 100. Dependiendo de cómo esté mi bolsa", comenta.
Por eso, los fines de semana se la "rebusca" vendiendo periódicos en cafetales cercanos a la ciudad de San José.
Rina envía dinero por medio de un encomendero. Esta situación se da, según algunos banqueros consultados, porque hay nicaragüenses que no tienen los documentos que exigen en las casas de remesas o entidades bancarias.
A ESCONDIDAS
Otro nicaragüense que suda la gota gorda para enviar unos 100 dólares mensuales a su esposa e hijos en Nicaragua es Uriel Medina. Este leonés tiene que levantarse a diario a las tres y media de la madrugada, porque antes de alistarse tiene que cocinar su almuerzo y cena, para luego tomar dos buses que lo conducen hasta la zona de Santa Ana, al oeste de esta capital, donde labora desde las seis de la mañana en una construcción.
"La verdad de las cosas es que la plata cuesta. Y así como cuesta, uno debe cuidarla lo más que pueda, pero las necesidades y obligaciones no lo permiten, porque tienes que hacer gastos aquí y a la vez enviar dinero a tus familiares", cuenta.
María Ardila García, de León, a diario tiene que esconderse de la Policía Municipal que persigue a los vendedores informales de comida en el Parque La Merced. Ella y otras vendedoras más se ganan el sustento entre carreras, sustos y hasta lágrimas.
"La poca platita que uno manda a la familia se la gana con dificultad. Aquí la vida en Costa Rica no es fácil", comentó.