La noche del siete de diciembre muchas calles, plazas e iglesias de esta ciudad se abarrotaron de gente que lanzaba el ya popular grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, lema con el cual los nicaragüenses celebran la víspera del día de La Concepción de María, o sea el ocho de diciembre.
Fue hace unos 25 años cuando los primeros nicas arribaron en número significativo al sur de la Florida, que se comenzó a conocer en esta comunidad sobre la fervorosa devoción de los nicas a la Virgen de La Concepción, mejor conocida como La Purísima.
Desde entonces, año con año, al igual que en Nicaragua, los primeros días de diciembre en Miami están perfumados de incienso y olores típicos nicaragüenses, como el del gofio, piñonate, bienmesabe y nacatamales.
La celebración de La Purísima y La Gritería constituye definitivamente una tradición que los residentes con raíces nicaragüenses de esta ciudad han implantado y que hoy día ha sido adoptada por toda la comunidad y es tan popular como el sabroso tres leches.
“Yo siento que al salir a celebrar La Gritería con mis hijos —dice la señora Martha de Zamora, quien reside en Sweetwater— les estoy enseñando sobre sus raíces. Además aprenden a querer a la Virgen que es la patrona de Nicaragua y tambien de Estados Unidos. Eso es importante, cobijarse bajo su manto; a los niños hay que inculcarles el amor a Dios y a la Virgen”, enfatiza.
La bulliciosa fiesta nicaragüense —la más grande fiesta mariana en América— dejó escuchar su algarabía por todos los barrios de esta ciudad, desde Kendall hasta North Miami y desde Hialeah hasta Homestead, añadiendo al sur de la Florida un motivo más por el cual compartir con familiares, amigos y vecinos, un bonito sentimiento de añoranza patria, fervor religioso y esperanza en el futuro.