Operador de “Radio Mecate”
Orlando Valenzuela magazine@laprensa.com.ni
Es el anunciador oficial de San Carlos. Rolando Gómez Lanzas se gana la vida con la lengua en una radio casera instalada en la terminal
A don Rolando Gómez Lanzas casi nadie lo conoce por su nombre de pila, pero si en San Carlos se pregunta por “Tontín” todos saben de quién se trata. Es el nombre de batalla de uno de los personajes populares más conocidos y queridos de esta ciudad puerto del sureste de Nicaragua.
Desde hace 13 años que fue retirado de la vida militar, “Tontín” se las ingenió para burlar las filas del ejército de desempleados y según cuenta, se la pasa feliz en su trabajo de locutor, productor y director de “Radio Mecate”, que no es más que una pequeña caja amplificadora de sonido que tiene la tapa rateada con pedazos de mecate, una grabadora y un parlante encima del techo de un carretón, al que él mismo bautizó con el belicoso nombre de “Destroyer”.
Todos los días del año, “Tontín” se instala con su radio ambulante en los predios de la terminal de buses, frente al mercado municipal y a las 6:45 de la mañana enciende el altoparlante y luego de una breve letanía en que agradece a Dios por un nuevo día, pone a todo volumen las notas del Himno Nacional de Nicaragua. Aunque pocos le rinden tributo al himno, al menos algunos transeúntes, intrigados, se detienen a escucharlo.
No le molesta la falta de interés de la población por este símbolo patrio, pues afirma que esta es una cruzada educativa que poco a poco irá calando en los ciudadanos.“El Himno Nacional es algo grande, maravilloso, porque cuando uno está en el extranjero y oye el himno patrio hasta las lágrimas se le salen, porque uno añora nuestro terruño, las raíces y costumbres de nuestro pueblito”.
Después de su mensaje patriótico, “Tontín”, quien nació hace 61 años en San Juan del Norte, se dedica a ganarse la vida con el “sudor de su lengua”, pues casi no para de hablar todo el día, ya sea anunciando el horario de salida de los buses a las comunidades o pasando pequeñas cuñas del menú de comiderías y fritangas, pulperías, tiendas, la lotería, la chalupa, avisos de fiestas, velas, entierros, jornadas de vacunación, y hasta sirve de punto de recolección de donaciones para ayudar a damnificados o a los nicas expulsados de Costa Rica.
Con el humor que lo caracteriza cuenta que hace año y medio unos vagos le escondieron el carretón y casi se muere del enojo. Así que fue donde el cura y le dijo desesperado: “¡Padre, se me robaron el ‘Destroyer’! y el sacerdote lo calmó diciéndole: “No se preocupe, su carro se va a encontrar, de aquí no se lo pueden llevar”.
Desde su “Destroyer” y haciendo uso de su típico lenguaje jocoso, “Tontín” se tira retahílas anunciando destinos de comunidades que tienen nombres curiosos como “El Pájaro Negro”, “El 22”, “La Chile”, “La Puerta de Golpe” y “El Chancho Emplumado”, entre otros. De todos estos se sabe su historia.
Por ejemplo —dice con una disimulada sonrisa picaresca— la comunidad de “El Chancho Emplumado” tiene más de 40 años de llamarse así y ese nombre se lo puso la población porque en una ocasión, en plena Semana Santa, un Viernes Santo, la gente iba en procesión del Santo Entierro y del camino de pronto salió un chancho con una gallina en el pico, se la estaba comiendo, la gente al ver el chancho con el plumaje creyó que era un chancho emplumado y desde entonces ese lugar se conoce como la comunidad de “El Chancho Emplumado”.

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