MARTES 31 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24069 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE




Amigos para siempre

Dr. Enrique Rimbaud (*)

La Alcaldía tendría que dirigir una campaña de castración de perros para controlar la natalidad y superpoblación de animales en el casco urbano



Hace más de veinte millones de años se cerró un pacto de amistad eterna entre dos especies diferentes, el hombre y el perro. Ese pacto nunca firmado, esa alianza no descrita en los libros de historia, se ha visto muchas veces traicionada, siempre por uno de sus pactantes: el hombre.

Desde tiempos inmemoriales, el perro ha sido el amigo fiel, la compañía en horas aciagas, el pastor del ganado, el sabueso buscador de presas u objetos perdidos, el compañero de hierro que nunca pide nada a cambio, y sin dudas, es el símbolo de la fidelidad, del amor incondicional, de la amistad sin pedir nada a cambio…

Últimamente, las noticias nos han dejado confundidos: por un lado, el aciago y triste evento de Costa Rica, donde dos canes de la raza rottwailer asesinaron a un joven compatriota en territorio “tico”, por otro, un niño que pierde la vida en manos de un pastor alemán, en plena Managua… y mas allá de eso, pero no menos importante, las denuncias del Minsa que en el correr del año 2005 más de ocho mil personas han sido mordidas por perros callejeros. ¿Es el perro culpable? ¿O viene al caso el viejo adagio de “la culpa no es del chancho sino del que le rasca el lomo”?

Tenencia responsable es velar por una buena alimentación de alguien que no ha elegido estar con nosotros, y sin embargo, desde el momento que nos conoce, lo tratemos bien o mal, nos jura y practica fidelidad absoluta y total. Tenencia responsable es brindarle al animal las comodidades mínimas, por donde el perro pueda pasear, jugar, vivir, hacer sus necesidades y descansar, sin entrar al hacinamiento, a la mala calidad de vida, a la falta de higiene, al oprobio.

La responsabilidad, y no nos alegremos, no es sólo nuestra. La Alcaldía tendría que dirigir una campaña de castración de perros para controlar la natalidad y superpoblación de animales en el casco urbano. La Alcaldía y el Minsa tendrían que estructurar un servicio de Perrera Municipal donde los perros “mordedores” puedan ser observados durante treinta días a fin de saber si están afectados de rabia o no. El Minsa y el Magfor podrían estar evaluando diferentes enfermedades que afectan a los animales, pero también afectan al hombre. Por ejemplo, la Alcaldía de Tegucigalpa, en Honduras, prohibió la presencia en el casco urbano de perros de las razas akito, rottwailer, pitbull, dobermann y otros por considerarlos peligrosos para el ser humano. Así como la policía vigila que los vecinos no tengan armas, la Alcaldía debe vigilar por la tenencia responsable de perros, que son armas en potencia.

Educar un perro no es enseñarle a atacar o defenderse, sino a obedecer nuestra voz, a encerrarse solo en la casa, a no molestar. Cuando enseñamos a un animal a atacar, nos olvidamos que no podemos enseñarle cómo discernir entre el bien y el mal, y cuándo hacerlo y no hacerlo. Eso es parte de la responsabilidad que asumimos en la tenencia de un perro. Recuerden, que un perro es antes que nada un amigo y un compañero, y que si el perro agrede al alguien o lo muerde, generalmente la culpa es nuestra por haber hecho algo incorrecto, como educarle mal, tenerlo mal o maltratarle.



(*) Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de Ciencias Comerciales
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