Políticos hawaianos
Boanerges Méndez Cajina
Verdaderamente que Nicaragua es el país de las maravillas y de las contradicciones. Tenemos que resolver graves problemas sociales como la huelga de los médicos, el amago de huelga de los maestros que ponen en peligro el inicio del año escolar 2006 (con demandas que de por sí son justas), además de la delincuencia, el desempleo, la corrupción, los narcodólares y todas aquellas lacras que están carcomiendo nuestra sociedad; y sin embargo tenemos tiempo para fiestas pantagruélicas a la que los participantes van vestidos con trajes hawaianos a celebrar el cumpleaños de su “máximo líder”.
No tendría nada de extraño esa fiesta si no fuera por el derroche que en ella se da, licores finos a cántaros y comidas exóticas, utilizando dinero de dudosa procedencia, lo que es una ofensa al pueblo trabajador que día a día lucha por sobrevivir en esta crisis económica que está ahogando a los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad. Procesiones interminables de vehículos hacen fila a la entrada de la hacienda El Chile para rendir pleitesía al caudillo, magistrados, diputados y hasta miembros de la jerarquía eclesiástica.
Es lamentable, triste y vergonzoso que a funcionarios los obliguen a vestirse así sólo por complacer el capricho de alguien que en una próxima oportunidad tal vez los obligue a vestirse como esquimal. No es que el traje hawaiano sea vergonzoso utilizarlo, pero esos funcionarios lucen ridículos por no decir otra cosa. Muchas veces los serviles son despreciados por aquellos a quienes sirven.

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