La playa donde se baña el tigre
 |
|
 |
Las playas de Poneloya ofrecen un escenario veraniego prácticamente durante todo el año. Sus pobladores se dedican a ofertar servicios turísticos variados de hotel, bar y restaurantes, así como la posibilidad de navegar en bote por las tranquilas aguas de la bocana |
|
|
|
|
Jehú Hernández Sandoval revista@laprensa.com.ni
Un enorme peñasco que descansa a unos cuantos metros a la orilla de la playa y que según algunos pobladores demarca el límite territorial entre Poneloya y Las Peñitas, en el departamento de León, es conocido como La Peña del Tigre.
En cuanto al origen de su nombre, los pobladores manejan dos versiones. Una, que la llaman así porque en tiempos de la conquista española la joven Inés, hija del Almirante Real y Gobernador don Tomás Marcos Duque de Estrada, se casaría con el Alférez Real don Alonso Mexía. Sin embargo, mientras el sacerdote realizaba la ceremonia nupcial, don Álvaro Reyes de Cifuentes, quien también pretendía a la bella doncella, apareció jineteando un brioso corcel y la raptó.
Dicen que en su huida los alcanzó la noche y que don Álvaro Reyes observó que en una roca ubicada cerca de la orilla del mar había una oquedad natural, procediendo a preparar el lecho para descansar con su amada. Pero el galán enamorado ignoraba que estaba invadiendo la cueva de un tigre, el que al regresar a su morada se encontró con los intrusos.
Por la mañana, el padre de Inés junto a un grupo de perseguidores llegaron a la cueva y encontraron los huesos y las ropas ensangrentadas de ambos. “Se los comió el tigre”, fue la conclusión a la que llegaron.
La otra versión es que la roca tenía, hace muchos años, la forma de un tigre echado. Pero dicen los pobladores que esa forma la ha perdido producto de los constantes golpeteos que recibe de las olas del mar.
Sean ciertas o no estas historias, lo importante es que este peñasco conserva su nombre y sobresale entre las muchas rocas que se asientan paralelas a la costa del mar en los límites de los poblados de Poneloya y Las Peñitas. Sobre ella fue construido un hostal que, lógicamente, se llama La Peña del Tigre, que atiende únicamente en temporada alta durante el verano.
Como tratando de ayudar un poco a los que no tuvimos la posibilidad de ver la peña cuando aún tenía la forma de tigre, los propietarios del hostal ubicaron justo frente al mar una pequeña efigie de tigre sobre un pedestal.
Los habitantes de Poneloya trabajan todo el año en función de recibir turistas, los que llegan principalmente en Semana Santa, pero que también lo hacen en regulares cantidades los fines de semana y un poco menos de lunes a viernes.
PLAYA DE PUDIENTES
Este sitio tuvo, y dicen algunos que la sigue teniendo, fama de ser una playa de gente pudiente, adinerada. Pero la verdad es que aunque las bellas casas, la mayoría de dos pisos, que se observan por doquier y principalmente frente a la playa, pertenecen a familias tradicionalmente cómodas económicamente, también lo es el hecho de que en los últimos 25 años se ha incrementado la población con pescadores artesanales y pequeños comerciantes que se han instalado con pequeñas pulperías y ranchos o enramadas que ofrecen servicios de bar y restaurante.
En Poneloya existen tres barrios que aglomeran población común y corriente, y varias comunidades aledañas cuyos habitantes se dedican al cultivo de sorgo, maíz, maní, soya, flor de jamaica, y hasta a la crianza de ganado.
El movimiento poblacional y económico de Poneloya lo pone en evidencia el hecho de que cada 40 minutos llega un bus procedente de León con 60 pasajeros, y en ese mismo lapso, sale otro con igual número de ocupantes en sentido contrario. Además, llegan entre 10 y 15 taxis al día con turistas procedentes de León que acuden en busca de sitios para pasar el día, o el fin de semana, o simplemente para disfrutar en un solo día la frescura que proporcionan las aguas de las playas de Poneloya y Las Peñitas.
CARRETERA
Pero hay algo que mantiene descontentos a los habitantes de Poneloya y es el mal estado de la carretera que los comunica con la ciudad de León, que aunque no está en estado deplorable, ese sería su destino si no la reparan a corto o mediano plazo, lo que derivaría en la disminución en la afluencia de visitantes.
No obstante, de momento se muestran esperanzados con la promesa que les hizo el Presidente de la República, Enrique Bolaños, cuando el año pasado dijo que con la famosa Cuenta del Milenio les repararía los 18 kilómetros que los separa de León.
“Ojalá no se le olvide al Presidente que nos prometió la carretera”, dijo un pescador que trabajaba debajo de un árbol remendando una de las redes que utiliza para sacar los peces del mar.
Aquí hay un lugar muy bonito al que todos llaman “los ranchitos de la bocana”. Entre 12 y 13 ranchones construidos con techos de palma, de zinc o tejas de barro, reciben todos los días a los visitantes, ofertándoles pescados, camarones y cócteles de concha y de camarones.
INFRAESTRUCTURA
En Poneloya hay 12 hoteles que juntos ofrecen entre 350 y 400 camas. Entre ellos, la Posada de Poneloya, un hotel que cuenta con 15 habitaciones con baño privado, agua caliente y aire acondicionado. Los precios inician en 25 dólares la habitación doble o matrimonial, desayuno e IVA incluido. Y un niño menor de 10 años con desayuno incluido.
Aquí el ambiente es familiar, agradable y se tiene la posibilidad de acceder a un área de bar y restaurante con un variado menú o simplemente rentar el salón para diversas actividades. También cuentan con parqueo privado.
La mayoría de los hoteles de este lugar ofrece excelentes condiciones de hospedaje, así como una amplia variedad de comidas que tienen como base los diferentes frutos del mar, que en su mayoría son extraídos por los pescadores artesanales, que además de realizar esta valiosa labor, también ofrecen sus servicios a los turistas que desean pasear por las tranquilas aguas de la bocana, e incluso, aventurarse hasta llegar por agua al Puerto de Corinto, ubicado a unos 10 kilómetros de distancia.
Ya sea que se aventure en lancha hacia el Puerto de Corinto o se quede en alguno de los establecimientos de Poneloya o Las Peñitas, para luego disfrutar en las olas del Océano Pacífico, seguro la pasará muy bien, como la pasamos los tres integrantes del equipo de la sección Revista que caminamos por las arenas blancas, nos subimos en las inmensas rocas a orillas de la playa y escuchamos animadamente las historias del origendel nombre de La Peña del Tigre, sin dejar de mencionar el delicioso pescado empanizado “tamaño familiar” que nos sirvieron en la Posada de Poneloya. ¡Exquisito!
TOME NOTA:
Las playas de Poneloya están ubicadas a 18 kilómetros de la ciudad de León.
Aunque la mayor afluencia de turistas llega en la temporada de verano, sus establecimientos permanecen abiertos todo el año.
Se recomienda llegar preparado con traje de baño, bloqueador solar, una cámara fotográfica y la disposición de divertirse a lo grande.

|