Infames tarifas nacionales del Internet
Federico Dueñas
El uso del Internet como medio de información, actualmente, es básico en educación, comercio, investigación, banca, gobierno, e industrialmente. En fin, no hay áreas en la actividad económica actual, donde no intervenga esta veloz, eficaz y formidable herramienta.
En Nicaragua, por sus elevadas tarifas, el Internet es elitista y selectivo. En México hay tarifas que, dependiendo de la velocidad y tiempo de uso que comienzan desde siete dólares mensuales para particulares. Precios que, definitivamente no tienen comparación con los que nos “arrempuja” este goloso oligopolio privado del Internet en Nicaragua.
Telcor, ente regulador del Estado para las comunicaciones nacionales, debió, debe y está obligado a actuar en protección del consumidor, demandando de este oligopolio una revisión y consecuente justa reducción tarifaria. Espero el apoyo a los usuarios de organismos para la Defensa del Consumidor, que están obligados a proteger los míseros bolsillos del creciente universo de internautas nicas.
La misma empresa oligopólica debe comprender que el reducido mercado de altos ingresos ya está prácticamente saturado. Si hacen un estudio de costo-beneficio, relacionando el incremento de clientes potenciales a distintas reducciones tarifarias, posiblemente se lleven una agradable sorpresa y, de paso, “sin querer, queriendo”, posiblemente ganarían más dinero, ampliando el mercado al reducir tarifas, beneficiando indirectamente al profesional y al estudiante de bajos ingresos, quienes ahora brincan de un cyber café a otro para acceder limitadamente al Internet.
La importancia que tiene el uso del Internet en otros países latinoamericanos es pauta a seguir. En Brasil hay una ciudad de treinta mil habitantes, donde por iniciativa del municipio, el servicio del Internet es gratuito para la ciudadanía.
El mismo gobierno del compañero Lula Da Silva firmó un contrato para adquirir cien mil computadoras portátiles que distribuirán en sitios lejanos, donde no hay electricidad, ni buenos caminos, para que estos brasileros tengan oportunidad de usar el Internet y, Brasil y el mundo se enteren de que esos seres humanos existen y que también tienen necesidad y derecho de comunicarse e informarse, como todos nosotros.
Sería fantástico que un joven campesino desde Monkey Point o Mulukukú, con su computadora portátil, tomara clases en la UNAN, la UCA, o la Ave María. ¡Ojo mis incalumniables políticos Gepetos! Aquí hay varias atractivas promesas de campaña para las elecciones presidenciales del 2006. Pero, ojalá ahora si las cumplan y no las olviden cuando se apoltronen en la codiciada silla presidencial.
Debemos, gobernantes y ciudadanos, entender seriamente que el Internet es de interés y vital importancia para el progreso integral de la nación y no para uso exclusivo de un selecto grupo económico. El Internet debería, por ley, estar a disposición y en función de la población en general gratuitamente, para que todos estemos comunicados al día sobre lo que necesitamos y nos interesa en el mundo, y no nos pase como en China o Cuba, donde por razones políticas, el Internet es verg onzosa y celosamente censurado al cautivo ciudadano.
El autor es empresario.

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