MIéRCOLES 25 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24063 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE






Legado político de RSG

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Alfonso Dávila Barboza

Motivan esta apreciación política los aspectos que dejan como resultado conocer lo valioso como vida permanente de lo que significa y contiene el legado político de Ramiro Sacasa Guerrero. En clasificación y actualización de mi copioso archivo personal, encontré volantes y manifiestos registrados desde 1960 hasta el 7 de diciembre del año 2005 que recién terminamos y resalta en este período señalado el nacimiento del Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC), la vida de UDEL y todo lo publicado acerca del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y otros temas varios de nuestra vida institucional.

El MLC surgió a la vida política de Nicaragua en el año de 1969, cuando el doctor Sacasa Guerrero, de limpia trayectoria profesional y de convicción liberal indiscutible, abandona las filas del Partido Liberal Nacionalista que tenía como jefe supremo al general Anastasio Somoza Debayle, acuerpado por fanáticos liberales, amigos de las prebendas y de las curules... cuando es visible la intención de reelección de Somoza Debayle.

Sacasa Guerrero con muchísimos liberales, incluso quien suscribe, consideramos imperioso enfrentar a Somoza Debayle y sus seguidores que estaban enrumbados a defender y sostener sus intereses personales; y bien recuerdo que fue en la ciudad de Masaya donde se comenzó la gran jornada liberal que proclamó como necesaria tal jornada a nivel nacional para llamar a los liberales sin etiqueta a recordar que los viejos liberales constitucionalistas, en 1926, se alzaron en gesta inolvidable con el general Augusto César Sandino a la cabeza “para rescatar al país de la imposición caudillista y de la intervención extranjera”.

Existe un manifiesto en que el MLC da a conocer a la nación su integración a la Unión Democrática de Liberación (UDEL) que en ese momento contabiliza nueve organizaciones políticas y gremiales. Y juegan brillante papel político en UDEL, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Rodolfo Robelo, Roberto Argüello, Danilo Aguirre Solís —ayer como hoy, defensor de la vida y coordinación de nuestras instituciones—, Pedro José Quintanilla, Domingo Sánchez, reconocido como prestigioso protector de los sindicatos de obreros y campesinos, doctor Humberto Alvarado V., transparente y ejemplar de la ideología liberal, y otros líderes comunales y regionales, todos adversarios del continuismo y caudillismo de Somoza Debayle.

Sacasa Guerrero expuso abiertamente por consejo del Órgano Consultivo del MLC, integrado por Orlando Trejos, Gustavo Sequeira, Luis Urbina, Alfonso Dávila Barboza y Leonardo Jerez Suárez, brindar su total respaldo a UDEL en comunicado dado a conocer el 19 de octubre de 1975.

Por su lado Sacasa expresó ante la Asamblea Nacional del MLC reactivar la acción política, así como excitar a los liberales integrarse al MLC, y profundizar totalmente como inquietud de dicho movimiento la defensa de los derechos humanos, y hacer conciencia nacional de lo que significaba y valía el ideal liberal respaldando la democracia, el pluralismo político y expresar reconocimiento y aplausos al presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Miguel Obando y Bravo, por sus enérgicas cartas pastorales que claman por la justicia como fundamento de la paz y el buen camino del pueblo muy dueño de su propio destino. Así como un sentido llamado a los militares para que cumplan sin vacilaciones apartarse de las luchas banderizas y velar por la seguridad de las personas y las garantías de sus bienes y respeto a los derechos ciudadanos y total cumplimiento a las leyes de la República.

Vale recordar la total entrega en el fortalecimiento del MLC de los admirables liberales, verdaderos “rojos sin mancha”, don Alejandro Abaunza Espinoza, doctor Roberto J. Calderón, doctor Francisco J. Lainez, doctor Leopoldo Navarro, Rigoberto Herrera, mi entrañable amigo y liberal de ancestro, profesor Rogerio Montenegro Fajardo, y doctor Iván de Jesús Pereira.

Acuerpo y apoyo la tesis de vieja data de que “el verdadero liberalismo es fiel a sus principios y que siempre procura en las duras y las maduras, una Nicaragua políticamente libre, socialmente justa y económicamente independiente”.

Valga y pase este legado como una lección política en este año electoral a los precandidatos liberales a la Presidencia de la República, para actuar en sus mensajes y promesas con sinceridad y honestidad visible, lejos de ilusas y falsas promesas electorales evitando que las mismas resulten un burla-burlando.

El autor es asesor legal penal en Masaya.
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