Alumnos de la RAAN piden mejorar escuelas
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Dos pequeños de prinzapolka caminan hacia la escuela. (LA PRENSA/ARCHIVO)
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Arlen Pérez nacionales@laprensa.com.ni
Ir a clases está lleno de dificultades. Tienen que levantarse muy temprano y caminar horas por caminos fangosos o llenos de piedras, pero los niños de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) se muestran satisfechos de tener una escuela a donde ir.
Sobre las vías principales que comunican Mulukukú con Puerto Cabezas hay 16 escuelas visibles, 14 de ellas solamente cuentan con un pabellón, la mayoría tienen en la entrada un rótulo donde se identifica que fueron construidas en el gobierno de Arnoldo Alemán.
Además de las escuelas que están a orillas de este trayecto por lo general es difícil transitar hasta para los peatones por los pegaderos, existen escuelas dentro de las comunidades que son un poco más grandes.
Yurixa Janeth Canales, de 8 años, estudia primer grado en una escuela de la comunidad de El Susto, cerca del empalme de Alamikamba. “Mi escuela es grande, también tengo a un hermanito estudiando ahí en preescolar. A mí me gusta todo de mi escuela, no hay nada que no me guste”, expresó.
La pequeña señaló que en su escuela le piden que lleve uniforme, pero si no lo hace no tiene problemas porque no la regañan.
PIDEN JUEGOS
Belkin Lazo, 11 anos, estudia quinto grado en la escuela Ricardo Morales Avilés, Mulukukú, la clase que más le gusta es el español y la que menos le agrada es matemáticas, “porque los números son bien costosos”.
“Lo que mas me gustaría cambiar de mi escuela son los juegos que están dañados. Lo más bonito de los salones son los asientos que están nuevos y lo más feo son las pizarras que están dañadas”, apuntó Lazo.
PRESIÓN POR LAS CUOTAS VOLUNTARIAS
Meylin García, habitante de Mulukukú, relató que en este lugar existen cinco escuelas cerca, la más cara es una privada que cuesta 25 córdobas y las públicas cobran las cuotas voluntarias.
“Se nos piden contribuciones voluntarias, pero nos recuerdan a cada momento que hay que darla. El uniforme es exigido en la mañana y en la tarde, en la noche ya no tanto. Si los chavalos no llevan el uniforme les baja la disciplina, aunque sí los dejan entrar”, explicó García.
Sin embargo, hay lugares como el empalme de Alamikamba, donde los maestros conocen de las condiciones económicas de los padres de familia y los estudiantes, por lo que no hay presión para que den cuotas voluntarias.
Juana Urbina Loáisiga, residente del empalme de Alamikamba, entre Siuna y Rosita, tiene tres niños en la escuela de 8, 11 y 13 años, respectivamente.
La escuela le queda a la par de su vivienda y según ella “no cobran nada, es gratis. Les exigen el uniforme, pero cuando uno no tiene así tienen que ir, ni modo. No los regañan pero sí les preguntan por qué no los llevaron”, comentó.

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