Blanco y Negro
Antonio Lacayo Oyanguren
Me refiero a un par de frases del escrito de don Eduardo Enríquez, en la columna Blanco y Negro, del sábado 21 de enero.
En referencia al período de gobierno de Daniel Ortega, Enríquez afirma: “Me podrán decir que los gobiernos posteriores a 1990 han sido desastrosos, y se los acepto. Los tres gobiernos posteriores, en diferentes medidas, han sido malos”.
Como Ministro de la Presidencia del gobierno de doña Violeta, me siento en la obligación de discrepar públicamente con esta aseveración. Ni las encuestas de opinión, ni el más elemental análisis objetivo de la transición del 90 al 96, permite afirmar lo que escribe Enríquez.
La paz tras diez años de guerra civil, la democracia tras un siglo de ausencia, y la economía de mercado, con estabilidad de precios y cinco por ciento de crecimiento en su último año, tras la debacle de los años ochenta, no pueden ser obras de un gobierno desastroso. Jamás estaría nuestra ex Presidenta gozando de un 81 por ciento de opinión positiva entre los nicaragüenses, como afirma LA PRENSA el 19 de septiembre, si ese fuese el caso.
Juicios tan poco sustentados en la verdad histórica le restan a Nicaragua el optimismo que necesitamos para dejar atrás el negativismo crónico que no permite ver las oportunidades que poco a poco se han venido abriendo en nuestro país.
Ex Ministro de la Presidencia.

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