MARTES 24 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24062 / ACTUALIZADA 01:30 am





EL HUMOR DE






Culto y canciones al amanece

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Arquímedes González

Lunes 5:00 de la mañana: ¿me he despertado por el frío? No. Es por una canción de Juan Luis Guerra llamada Las avispas que suena tan cerca como si él y su banda la cantaran en la puerta de mi dormitorio. Ya despierto, recuerdo que siempre me gustó La bilirrubina y comienzo a tararear: me sube la bilirrubina cuando te miro y no me miras... pero ¡Quién tiene esa música a las 5:00 de la mañana!

Martes 5:00 de la mañana: me despierta el sonido de panderetas y medio dormido me parece que estoy en el cuarto año de secundaria cuando fugazmente formé parte de la banda musical del colegio y hacíamos los preparativos para el desfile Patrio del 14 de septiembre. ¡Por Dios, quiénes tocan las panderetas a las 5:00 de la mañana!

Miércoles 5:00 de la mañana: me despierto enojado. Ya sé quiénes han puesto estos días la canción de Las avispas y los que han tocado las panderetas. Son mis vecinos de enfrente, unos recién llegados evangélicos que alquilaron la casa número 62 de la Colonia El Periodista y se reúnen a las 5:00 de la mañana, mediodía y 8:00 de la noche.

Jueves 5:00 de la mañana: despierto asustado por aplausos descontrolados e inmediatamente comienza la música. Estos tres días de desvelo me tienen de mal humor. ¿Dios dijo que los creyentes debían aplaudirlo todos los días a las 5:00 de la mañana y despertar a los vecinos para ir derechito al cielo? Ya me aprendí la canción de Juan Luis Guerra y no dejo de tararear... y también me dijo, no te mortifiques que yo le envío mis avispas pa' que lo piquen... tratando con todas mis fuerzas que se convierta en verdad.

Viernes 5:00 de la mañana: Ya estoy harto de Las avispas, de las panderetas, de los abusos de mis evangélicos vecinos y voy a su casa a pedirles, no, a exigirles que por favor le bajen a esa música y cambien su horario por lo menos a las 7:00 de la mañana.

Sábado 5:00 de la mañana: parece que mis vecinos evangélicos están ciegos y sordos porque no me vieron que llegué a reclamarles ni escucharon las quejas que les di de la música a esta hora de la mañana. ¿Y ahora, quién podrá ayudarme?

Sábado 10:00 de la mañana: fui a la Estación Tres de la Policía a poner la denuncia sobre el disturbio que causan mis vecinos de la casa número 62 en la Colonia El Periodista. Me han prometido que llegarán.

Domingo 5:00 de la mañana: ¡Dios mío por qué me has abandonado! Mi meta siguiente es escribir un artículo denunciando estos desmanes y colocar una manta que diga lo siguiente: Los evangélicos no me dejan dormir.

Lunes 5:00 de la mañana: hoy hace una semana vivo la peor pesadilla de mi vida pero seguiré denunciando donde sea y ante quien sea a mis vecinos evangélicos de la casa número 62 en la Colonia El Periodista.

El autor es periodista.
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