Hípicos celebran a San Sebastián
Lucía Vargas Calderón/Corresponsal departamentos@laprensa.com.ni
CARAZO.- El resultado fue como esperaban los organizadores. El desfile hípico de Diriamba reunió a centenares de imponentes corceles de pura raza que llegaron a esta ciudad ayer domingo, para participar de las fiestas patronales en honor a San Sebastián, el santo patrono. Las nobles bestias lucieron sus mejores pasos ante la expectativa de la población que masivamente se aglomeró en las aceras y en las calles para disfrutar del evento.
El recorrido salió a las dos de la tarde de donde estaba previsto y se prolongó por más de tres horas hasta culminar en el sector del antiguo Colegio Pedagógico, aprovechando una tarde radiante y calurosa, luego de que en horas de la mañana el departamento de Carazo amaneciera nublado, ventoso y con lluvia.
DESORDEN
Aunque la participación de montados procedentes de todo el país fue impresionante, la población que estaba en las aceras esperando hasta una hora para verlos pasar y apreciar la destreza y belleza de los animales, se quejaba porque el desorden en la calle no permitía apreciar el desfile.
María Alexandra Chong, habitante de la ciudad, lamentó el desorden en las calles e hizo un llamado a los organizadores para que en años próximos traten de ordenar a la gente y evitar que caminen en la calle poniendo en riesgo su seguridad, pero también causando desorden. “Eso le quita belleza a lo que pudiera ser un evento de altura”, dijo la ciudadana.
TURISMO EN ACCIÓN
La hípica atrajo, como de costumbre, la presencia de turistas y diriambinos que habitan en Estados Unidos y otros países, pero además incrementó el movimiento económico, porque muchas casas comercializadoras de comida rápida, cervezas y licores, aprovecharon para aumentar sus ventas, igual hicieron vendedores ambulantes, bares y restaurantes.
Los toldos con diferentes marcas de licores se tomaron las calles por donde estaba previsto el paso de los equinos, mientras otro sector de la población que vive de la venta de metales aprovechó el momento para recoger latas vacías de cerveza.
La hípica realizada ayer culminó con una tertulia en los patios frente al Instituto La Inmaculada, al ritmo de música caribeña, chicheros y ritmo salsero.
LA OCTAVA
Este evento es el intermedio de la fiesta en homenaje a San Sebastián, pues mañana martes 24 de enero inicia el programa de la Octava, cuya festividad estará a cargo de la patrona de la fiesta, la señora Martha González Ruiz.
“Yo tengo 40 años de vivir en Estados Unidos, pero cada año vengo a mi pueblo natal”, señaló González, quien este año se hizo cargo de la Octava, para pagar una promesa al santo.
La fiesta del “Segundo Día” como le llaman los lugareños, está programada para el 24, 25, 26 y 27 de enero, cuya festividad se reviste de tradición, colorido y comilonas.
“En Diriamba se reparte comida a todo el mundo, esa es la tradición y en años antiguos había hasta 70 fiestas durante la celebración”, dijo González, quien inicia su programa con una alegre diana, mañana martes en horas tempranas, para anunciar la Octava.
La repartición de rosquillas con café caliente será acompañada de la sabrosa cajeta negra, el pinolillo molido que se reparte en polvo a la población y la chicha de jengibre.
La actividad será en el costado sur del Hospital San José, en la enramada de la patrona. Al mediodía los pobladores podrán comer el famoso picadillo, los cuatro días, y por la noche se ofrecerán presentaciones culturales en el Parque Central.
Para el 26 se anuncia el tradicional “paseo de la patrona”, que recorre las calles con el traje típico de Diriamba, acompañada de la santa imagen y los bailes locales, mientras el 27 se realiza la solemne misa en la Basílica Menor San Sebastián, presidida por el párroco Gustavo Zúniga y el clero de la Diócesis. Esta fiesta culmina con la procesión y la “levanta de mesa” en horas de la tarde, que ejecuta tradicionalmente el cabildo del santo.
LA FIESTA SIGUE
Mañana inicia la Octava, una celebración que incluye repartir comida, rosquillas, café y cajeta negra. Las celebraciones concluyen con una solemne misa en la Basílica Menor de San Sebastián, el 27 de enero.

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