Reportaje especial
El río San Juan de Nicaragua siempre en la mira de los ticos
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El puerto llamado greytown en 1855, cuando ya habían pasado más de 5,000 viajeros en ruta hacia California, en la compañía del Tránsito de Vanderbilt.
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Roberto SánchezRamírez*/Especial para LA PRENSA nacionales@laprensa.com.ni
Fue conocido como El Desaguadero. Por él navegó Lord Nelson, el héroe inglés de la batalla de Trafalgar; Mark Twain, el escritor norteamericano. Allí defendió el Castillo de la Inmaculada Concepción, Rafaela Herrera en 1762. Por el río pasaron miles de viajeros hacia California, cuando la fiebre del oro, en los vapores de la compañía de Tránsito de Vanderbilt. Eterno proyecto de un canal interoceánico
La ignorancia, blandenguería, luchas intestinas, dar más de los que otros reclaman, ha causado el cercenamiento de nuestro territorio nacional. Cuando observamos viejos mapas de Centroamérica y los comparamos con el actual, tanto al sur como al norte, se ve cómo se ha reducido.
Desde hace siglos, Costa Rica ha pretendido derechos inexistentes sobre nuestro Río San Juan. Constantes han sido las demandas y reclamos aprovechando la falta de una política de frontera que obliga a nuestros ciudadanos a comprar con colones costarricenses y hablar como ticos.
La vergonzosa entrega de las provincias de Guanacaste y Nicoya abrió la voracidad sobre el Río San Juan; como un destello de dignidad debe recordarse que el Tratado de Límites Jerez-Cañas, no fue aprobado por la Asamblea Nacional de Nicaragua y que el pueblo repudió entonces a los Generales Tomás Martínez y Máximo Jerez.
CUENTO VIEJO
Federico Chatfiel, Cónsul Británico en Centro América en carta fechada en Guatemala, el 3 de agosto de 1846, se dirige al Secretario principal del Supremo Gobierno de Nicaragua. Recuerda la deuda que se tiene con Inglaterra y que una forma de pagarla sería la de asignar el Estanco de Tabaco.
Seguidamente se refiere a las noticias de que Costa Rica está deseosa de arreglar con el Gobierno de Nicaragua la navegación libre del Río San Juan, con el objeto de facilitar el comercio extranjero de San José por el río Sarapiquí, ofreciendo el Gobierno de Costa Rica por este privilegio una paga. El Cónsul Británico propone se acepte para abonar a la deuda inglesa, ofreciéndose para hacer la negociación a cambio de conceder “la libre navegación del Río San Juan”.
Con fecha 14 de enero de 1847, Sebastián Salinas, Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Nicaragua, en carta que firma en León, se refiere a la deuda con Inglaterra y que respecto a la oferta de Costa Rica “ambos gobiernos no están en términos que pudieran conducir al desenlace que propone el Cónsul Británico”.
TRATADO JEREZ-CAÑAS
El 26 de abril de 1858, bajo la presidencia del General Tomás Martínez, se firma el Tratado de Límites Jerez-Cañas. Fue tan oprobioso que en correspondencia a la Secretaría de Estado de los Estados Unidos de América, su representante diplomático en Nicaragua informó que se concedió todo lo que Costa Rica pedía y probablemente más de lo que esperaba tener.
Costa Rica sigue pretendiendo más de lo que había obtenido, es así que presiona para que el 24 de diciembre de 1886, se firme un acuerdo que bajo el arbitraje del Presidente de los Estados Unidos se establezca, entre otros puntos, si Costa Rica tenía derecho de navegar con buques de guerra o del servicio fiscal.
El Presidente Grover Cleveland (1837-1908), el 22 de marzo de 1888, declaró que se podía navegar con buques de servicio fiscal relacionados o conexionados con el goce de los “objetos de comercio” que le estén acordados en dicho artículo o sean necesarios para la protección de dicho goce. En 1871, el Presidente Vicente Cuadra había declarado nulo el Tratado sin ningún efecto.
LOS LAUDOS ALEXANDER
Cuando Nicaragua y Costa Rica acuerdan iniciar el trazado de la línea fronteriza, surgen nuevos incidentes en relación a la colocación de los mojones en varios sitios. Se firma la Convención Matus-Pacheco, el 27 de marzo de 1896, que en realidad debería llamarse Coronel-Pacheco, pues el firmante fue el entonces Canciller, Dr. Manuel Coronel Matus.
Uno de los dos ingenieros agrimensores que presidían la comisión de amojonamiento es Edward Porter Alexander, designado por el presidente norteamericano, Cleveland. Se inició en septiembre de 1897 y finalizó en julio de 1900, durante el mandato del presidente, General José Santos Zelaya López y en los Estados Unidos gobernaba William McKinley.
Debe reconocerse a los costarricenses la habilidad de haber introducido en los Tratados que se refieren al Río San Juan el derecho de navegación con “objetos de comercio”, sin embargo, frecuentemente nuestros “vecinos del sur” olvidan el Punto VI del Tratado Cañas-Jerez y usan, hasta con fines turísticos el río, como si fuera suyo.
No puede la soberanía nacional y nuestro territorio estar sujetos al lamentable hecho de que un nicaragüense muera mordido por perros en Costa Rica o los incidentes que se dan en La Carpio. Dada nuestra ignorancia es conveniente hacer memoria sobre los fundamentos legales en que se basan los reclamos ante las pretensiones de Costa Rica.
Dice el artículo VI: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan, desde su salida del lago hasta su desembocadura en el Atlántico; pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura hasta tres millas inglesas, antes de llegar al Castillo Viejo, con objetos de comercio”.
La lectura no deja duda, sin embargo, los costarricenses aparentando ser analfabetos en materia de derecho internacional, pretenden que tal derecho es absoluto. En primer lugar se limita hasta tres millas inglesas antes del Castillo Viejo, si fuera por los ticos llegarían hasta Granada pasando por San Carlos. Referente a los “objetos de comercio”, según su conveniencia los ticos han hecho las interpretaciones que han querido, aprovechando el abandono en que históricamente ha estado el río y la falta de una política de gobierno a lo largo de la frontera.
Es claro que en 1858, cuando se firmó el Tratado Jerez-Cañas, la situación era muy distinta. San José en especial estaba aislada del mar, habían pocas vías de comunicación, lejos estaba el ferrocarril, el transporte aéreo, ni siquiera se concebía el turismo. Aprovechando el desarrollo que Costa Rica ha tenido, es fácil llegar hasta el río por el lado costarricense.
Igual que hacen con sus carretas, embarcaciones bien pintadas con ticos amables y ticas sonrientes, reciben al turista al ritmo del punto guanacasteco. Nicaragua se dejó meter el gol de que los turistas son “objetos de comercio”, ahora se pretende la navegación con embarcaciones militares, el asunto es que cada vez que Costa Rica quiere más de lo que contemplan los Tratados trata de asustarnos con el cuento de llevarnos a la Corte de La Haya.
Mientras San Juan del Norte, llamada ahora de Nicaragua, casi desapareció, los costarricenses han hecho obras de dragado que han desviado parte del caudal del río San Juan, el que necesita ser dragado para que recupere el nivel de su profundidad, ya que en verano hay trechos donde sólo pequeñas pangas pueden navegar. Respecto a la bahía de San Juan de Nicaragua, sólo los restos de unas dragas recuerdan cuando era el floreciente puerto de Greytown.
Comprobado es que desde Costa Rica se vierten sobre el San Juan aguas contaminadas que están haciendo un gran daño a nuestra flora y fauna. Eminentes ambientalistas nicaragüenses, entre ellos el Dr. Jaime Incer Barquero, han hecho la denuncia sin que el Gobierno de Nicaragua tome firmes medidas.
FALTA PRESENCIA NICA
El problema más grave es el abandono en que viven los nicaragüenses que habitan a lo largo del río. El colmo es que no hay una buena carretera para llegar a San Carlos, la capital del departamento. Aterrizar en la pista del aeropuerto es como jugar a la ruleta rusa, el transporte acuático es caro y de mala calidad el servicio.
Se carece de los servicios básicos, hasta hace poco San Juan de Nicaragua dependía del sistema telefónico de Costa Rica. Las personas que necesitan atención médica deben viajar al otro lado, donde son bien recibidos, al extremo que los nicaragüenses hablan como ticos y su relación comercial es con colones costarricenses, cantan el himno de aquel país y nada les dice la bandera azul y blanco.
Esa situación prevalece a lo largo de la frontera. Recuerdo mi primera visita a lo largo de la costa del lago, fronteriza a Costa Rica, hace más de treinta años. Fuimos a una bonita escuela donde niños nicas y ticos compartían la enseñanza dada por maestros de ambos países. Años después se dio un problema de amojonamiento.
Resulta que nuestras autoridades fueron indiferentes a que se moviera el mojón según lo dispuesto por las autoridades de Costa Rica. En un viaje posterior pude ver el edificio escolar en territorio costarricense y la letrina al lado de Nicaragua. Los niños seguían compartiendo, ahora sólo con maestros de Costa Rica.
Todavía el 30 de julio de 1998, el entonces Ministro de Defensa de Nicaragua y el Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, firmaron el acuerdo Cuadra-Lizano, dando concesiones lesivas a nuestra soberanía. La reacción del pueblo nicaragüense fue inmediata y firme, hasta lograr que el mismo Gobierno, en comunicado del 13 de agosto, antes de dos semanas de firmado, lo declarara nulo e inexistente.
En el fondo, lo que siempre ha pretendido Costa Rica es que el Río San Juan sea declarado zona de frontera común, una situación similar a la del Río Coco, en la frontera con Honduras. Ya el Tratado “Cuadra-Lizano” tuvo esa intención.
Un ex embajador de Costa Rica en Nicaragua nos espera en el Tribunal de Justicia de La Haya, ahora que se puede viajar en avión no necesita Costa Rica la mediación del Cónsul Británico en 1846, ni las amenazas militares de 1857, ni la sombra expansionista de don Juan Rafael Mora.
EL SAN JUAN, RUTA DE NICARAGUA HACIA CALIFORNIA
El Río San Juan siempre ha sido una vía fluvial determinante en nuestra historia. Por allí penetraban los piratas para atacar y saquear Granada, lo que motivó la construcción de fuertes, el más importante el de La Inmaculada Concepción, defendido por Rafaela Herrera en 1762.
La comunicación hacia el Lago Cocibolca o de Nicaragua por el Río San Juan ha establecido la posibilidad de un canal interoceánico. Durante la guerra entre Inglaterra y España por el dominio del Peñón de Gibraltar, desde Jamaica se organizó una expedición con más de mil soldados ingleses, más centenares de indios miskitos, en una acción expansionista.
En la expedición venía el joven Horacio Nelson, quien llegaría a Almirante y a tener el título de Lord, vencedor de batallas de Abukir y Trafalgar, donde pereció. El 29 de abril de 1780 lograron las fuerzas inglesas tomarse el Castillo de la Inmaculada Concepción, lo ocuparon por poco tiempo.
ORO EN CALIFORNIA
En 1848 se produce la llamada fiebre del oro en California. Se establecen compañías navieras para transportar viajeros hacia el oeste norteamericano. El viaje era largo, cansado y costoso. San Francisco se convirtió en una gran ciudad, los primeros barcos comenzaron a atracar en 1849, los buscadores de fortuna llegaban por miles.
Empresarios norteamericanos concibieron una ruta desde San Juan del Norte, remontando el Río San Juan hasta el puerto de San Carlos, tomando hacia Granada y finalmente al Puerto de El Realejo. El primer barco que realizó el viaje fue el Mary, que salió de Nueva York el 20 de febrero de 1849, veinte días después llegó a San Juan del Norte. En 1850 sale un buque de vela, el Thora de Nueva Orleáns. Para 1851, se calculaba que habían pasado por Nicaragua más de cinco mil viajeros.
Hubo inmigrantes, en especial de origen inglés y alemán, que se quedaron en Nicaragua y fueron los pioneros de la caficultura en el norte de Nicaragua, en especial Matagalpa. Cornelio Vanderbilt, poderoso empresario norteamericano, no sólo se interesó en el éxodo hacia California sino sobre la posible construcción de una ruta interoceánica, interés que despertó el informe del enviado diplomático George Squier.
Constituida la Compañía del Tránsito, construyeron varios barcos, entre ellos el Prometheus, de mil quinientas toneladas. Pronto iniciaron estudios para establecer la ruta del canal del puerto de La Virgen a San Juan del Sur, modificando la ruta original que terminaba en El Realejo, decisión que fue el fin de ese puerto por donde pasaron muchos viajeros, especialmente hacia el Callao, en Perú.
Miles de viajeros atravezaron por Nicaragua, entre ellos Samuel Clemens, más conocido como Mark Twain, el conocido escritor norteamericano. Muchos cronistas dejaron escritos y grabados sobre el río. Rutas sobre el posible canal interoceánico. En 1849, Ephraim George Squier elaboró el primer mapa sobre el Río San Juan, está en la Biblioteca del Congreso, en Washington.
Aunque se trazaron varias rutas del canal, todas coincidieron en que la principal era la de el Río San Juan. En 1873, el Gobierno de Estados Unidos envió a un norteamericano de origen cubano, Aniceto García Menocal, a fin de estudiar el río; es el primer informe serio que se conoce. Entre 1897 y 1898, el
Almirante John Guines Walker realizó otros estudios. Finalmente el canal fue construido en Panamá.
La vida del río está ligada íntimamente a la de San Juan del Norte, ahora Nicaragua, antes Greytown. Al ver grabados y fotografías de los siglos XVII y XIX y al visitar ahora el poblado, impresionan las diferencias. A mediados del siglo XIX habían tiendas, allí fue el primer negocio de la familia Pellas en Nicaragua. Había el Consulado Británico, hoteles e Iglesias.
En su libro, Un atlas histórico de Nicaragua, el ex canciller Francisco Xavier Aguirre Sacasa señala que en la Biblioteca del Congreso, en Washington, hay 27 mapas de San Juan de Nicaragua o Greytown. Uno de ellos fue elaborado por el ya citado ingeniero García Menocal, por acuerdo con el gobierno del Presidente Adán Cárdenas, en 1888.
En 1909, dos norteamericanos, Lee Roy Cannos y Leonardo Groce, son capturados en el Río San Juan a bordo del vapor Diamante, cuando iban a colocar una carga de dinamita en un barco del gobierno del General José Santos Zelaya López. Capturados, fueron fusilados en la fortaleza de El Castillo, lugar donde sus restos pasaron sepultados varios años. Ese hecho originó la Nota Knox y la caída del Gobierno.
El río es parte de nuestra literatura. En todas las antologías de cuentos, poesías, ensayos, aparece el Río San Juan. En José Coronel Urtecho, Fernando Silva Espinoza, Ernesto Cardenal. Con razón siempre ha estado en la mira de los ticos, ansiosos desde la otra rivera de que el río sea declarado zona de frontera común, un sueño con aroma de guaria morada y melodía de amor de temporada.
BIBLIOGRAFÍA
Los conflictos internacionales de Nicaragua, Luis Pasos Argüello. La ruta de Nicaragua, David I. Folkman Jr. Nicaragua ante el Derecho Internacional, Manuel Madriz Fornos. Un Atlas Histórico de Nicaragua, Francisco Xavier Aguirre Sacasa. Nicaragua y su historia, Marcos A. Cardenal T. Historia moderna de Nicaragua, José Dolores Gámez, Sepultado en el olvido y San Juan de Nicaragua, Alejandro Bolaños Geyer. Los pies descalzos de nicaragua, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Nicaragua, sus gentes, paisajes y monumentos y Nicaragua de oceáno a oceáno, Ephraim George Squier
* Academia de geografía e historia de Nicaragua

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