DOMINGO 22 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24060 / ACTUALIZADA 1:42 am





EL HUMOR DE





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Los nuevos senderos de Catarina

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. Un camino que conduce 625 metros cuesta arriba al Cerro Pacaya, y la Antigua Línea Férrea por donde antaño pasaba el ferrocarril hacia Diriamba, serán inaugurados muy pronto como atractivos ecoturísticos de este municipio

En el sendero del Cerro Pacaya, la municipalidad ha creado condiciones en unas diez paradas que tienen vista panorámica a Apoyo.

 

Miguel Flores/Corresponsal
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MASAYA.- Catarina ya no sólo ofertará la vista panorámica de su mirador como único destino turístico. Ahora el paisaje de la laguna de Apoyo se verá desde otro ángulo: dos nuevos senderos que las autoridades municipales promueven para recorrer esta laguna de origen volcánico y desde los cuales también se apreciarán el Mombacho y las Isletas de Granada.

Los dos senderos han sido denominados Cerro Pacaya y la Antigua Línea Férrea, ambos son caminos propicios para practicar el ecoturismo en el municipio de Catarina, ubicado a tan sólo 35 kilómetros de Managua.

El sendero que va de Catarina a Pacaya tiene un recorrido de 2.5 kilómetros y el camino de la línea férrea, 3.5 kilómetros. Este último cruza la zona boscosa de las laderas de la laguna de Apoyo, y ya fue acondicionado.

En ambos, las autoridades planean instalar kioscos donde se venderán frutas, artesanías y plantas ornamentales, también centros de atención al turista para brindar información del lugar.



CERRO PACAYA

A 150 metros al norte del actual mirador empieza la travesía del sendero Cerro Pacaya, la municipalidad y los dueños de terrenos han acondicionado el camino para la circulación vehicular.

El Cerro Pacaya tiene una altura de 625 metros y ofrece una vista panorámica del volcán Masaya, lagos Cocibolca y Xolotlán, Managua, la ciudad de Masaya y su laguna, Granada, el volcán Mombacho y la Meseta de los Pueblos.

El cerro se ubica a unos 500 metros del casco urbano de Catarina y los lugareños aseguran que existe un clima promedio de 23 grados centígrados. Ahí está ubicada una estación sísmica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Existe variedad de flora y fauna. Se observan monos congos, micos cara blanca, guatusos, venados, aves, conejos, armadillos, guardabarrancos, chocoyos y ardillas. La zona alberga árboles de pochote, cedro, jenízaro, roble, laurel y chilamates.

José Daniel Carranza, de 62 años y habitante del Cerro Pacaya, compró su finca hace 22 años y asegura que lo visitan turistas interesados en aprender a injertar plantas.

“Me han visitado turistas de Alemania, México, Costa Rica, Guatemala y España, todos interesados en intercambiar información sobre cómo injertar plantas ornamentales y manejo de huertas; con la explotación turística del sendero transmitiré mis conocimientos y pondré un puesto de venta de frutas y hortalizas”, dijo, detallando que piensa vender mangos, jocotes, papayas, nancites y aguacates.



LA ANTIGUA LÍNEA FÉRREA

Santiago Mota, habitante de Catarina, detalló que el sendero de la Antigua Línea Férrea tiene un recorrido de 3.5 kilómetros en las laderas de la laguna, ubicada al noreste del mirador de Catarina, donde pasaba el ferrocarril con rumbo a Diriamba. Cuentan habitantes de la zona que en ese trecho ocurrieron múltiples descarrilamientos de vagones en el siglo pasado.

En 1910 ocurrió un descarrilamiento a causa de un sobrepeso en los vagones, y habitantes del lugar señalan que existen las ruinas de ruedas y vagones que aún están en la ladera sur de la laguna, hoy cubiertas por malezas y de difícil acceso por lo escarpado del terreno.

Don Alfredo Díaz Quintanilla trabajó 40 años en el ferrocarril y recuerda que la vida en la zona cuando pasaba el ferrocarril era alegre. Circulaban cuatro trenes, el último lo hacía a las cuatro de la tarde, proveniente de Corinto, atestado de mercaderías y comerciantes.

Dice que inició trabajando como operario y terminó como capataz. Mientras laboraba de operario escuchó en 1985 el descarrilamiento de un auto carril cerca de Pacaya, en el que fallecieron cinco personas, todas de Catarina.

Sostiene que hubo numerosos descarrilamientos por el deterioro de las líneas, los durmientes y por la excesiva cantidad de curvas que dividían en dos la ladera sureña de la laguna de Apoyo.

“La estación de Catarina era alegre, después se llegaba a Niquinohomo, Masatepe, Jinotepe y, por último, a Diriamba. Ese recorrido lo hacían los cuatro trenes con carga de mercadería y madera”, recuerda don Alfredo.

“Aquí corrían trenes de vapor, alimentados por leña y carbón, hasta que llegaron unas tres máquinas eléctricas. En tiempos de cortes de café pasaban los trenes con gente colgada y llegaban a un punto, subiendo a Catarina, que no podía subir el tren y lo que hacían era dividir en varias partes los vagones”, cuenta.



VESTIGIOS DE VAGONES

Del mirador de Catarina, dos kilómetros y medio bajando las laderas con dirección hacia Masaya, se encuentran restos de cuatro vagones y desechos de marcos de trenes, que fueron semi-enterrados por los torrenciales aguaceros del huracán Mitch.

Al equipo de LA PRENSA se nos hizo imposible llegar al lugar, por lo escabroso del terreno. Según Noé Rivas, habitante de la zona, sólo se puede bajar con cuerdas y con mucho cuidado. “El terreno es inaccesible, porque hay muchos desfiladeros, pero algunos recolectores de leña aún mencionan la existencia de esos restos”, cuenta Rivas.



ÁRBOLES BONSÁI

Desde hace 15 años, Noé Rivas se dedica a conservar unos seis árboles Bonsái, uno de ellos tiene 23 años de existencia y, según él, se necesita de mucho cuidado para mantener el tamaño promedio de 20 pulgadas en cada arbolito. Necesita unos cinco mil córdobas para poder cultivar 100 ejemplares, para instalar un puesto de venta cuando lleguen los turistas interesados en visitar el sendero.



LA CUEVA DEL TIGRE

En Diriomito, comarca ubicada ocho kilómetro al sur de Masaya, se encuentra el restaurante La Cueva del Tigre, cuyo dueño es José Tomás Ruiz, tiene capacidad de atender a 100 personas, a quienes ofrecen guapote en salsa, la especialidad de la casa, ante una panorámica de las Isletas de Granada, el Mombacho y laguna de Apoyo.

En cinco años ha invertido 25 mil dólares en su infraestructura y cuenta con el debido permiso del Instituto Nicaragüense de Turismo. En promedio lo visitan unas 500 personas a la semana. Llegan turistas de República Dominicana, Estados Unidos y Costa Rica.



PETROGLIFOS

Hace cinco años, las autoridades municipales de Catarina descubrieron unos petroglifos, posiblemente hechos por la tribu chorotega. Están ubicados al noreste en las costas de la laguna de Apoyo, en el sector conocido como Chilamate Oscuro, propiedad del señor Erwin González, y no se tiene información precisa de su antigüedad.

Son ocho petroglifos que no han sido estudiados. Fueron grabados en piedras volcánicas de hasta un metro de alto y representan figuras de serpientes emplumadas, monos y otros dibujos difíciles de distinguir.

La inversión municipal del sendero de Pacaya hacia Catarina será de 400 mil córdobas, mientras el sendero de la Antigua Línea Férrea tiene un presupuesto de 300 mil córdobas, principalmente en obras de protección, como cercas vivas para evitar derrumbes, y terrazas que afianzarán el terreno. También plantarán 10 mil árboles en el lugar.



GRANDES PROYECTOS

El alcalde de Catarina, Erwin Sánchez, informó que han establecido contactos con inversionistas holandeses interesados en practicar el deporte de parapente, quienes ofrecerán el servicio que dará más atracción a los senderos. Otros inversionistas ticos están interesados en crear un canopy. Otro plan es instalar teleféricos desde el mirador de Catarina hasta las costas de la laguna de Apoyo.
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