Timonazo presidencialista
Peter R. Bernal
El calendario económico del 2006 promete ser agridulce, con un crecimiento moderado en su producto interno PIB. En el político, será volátil, por la cantidad de elecciones y un renovado culto al presidencialismo, algo que algunos politólogos creían en etapa de extinción. Dos terceras partes en Iberoamérica permiten la reelección del Presidente o que éstos puedan volver a ocuparla después de un período. Dos países, donde el tema era tabú, Costa Rica y Colombia, se añaden a la lista, lo que preocupa pero no asusta a los expertos, los que se sienten optimistas a pesar de la victoria de Evo Morales en Bolivia, porque estiman que la región está en una etapa de consolidación.
Hablando de política, sería prudente hacer un rápido periplo por países que tendrán elecciones. En Chile, donde ya se eligió el domingo pasado a Michelle Bachelet, el popular socialista Ricardo Lagos con su gestión económica de corte liberal, con notorios beneficios, deja su gobierno con récord de inversión, inflación controlada y una mínima tasa de desempleo. Durante la campaña electoral el principal tema de discusión entre los candidatos a sustituirlo, era cómo sostener el crecimiento promedio del PBI, del seis por ciento. ¡Increíble! Su administración ayudó en el balotaje, al triunfo de su ex Ministra de Salud y de Defensa, la pediatra Michelle Bachelet, sexta mujer en llegar a la Presidencia de un país latinoamericano. Ésta anunció su programa de gobierno basado en el libre mercado, protección social, profundización de la democracia, desarrollo tecnológico, empresarial y reducción de las desigualdades. O sea, neoliberalismo con sentido social. ¿Qué tal?
El 5 de febrero, la sed reeleccionista y presidencialista hace su debut y da el primer timonazo en Costa Rica, en la figura del ex presidente Oscar Arias, el que se enfrentará a Otón Solís. El 9 de abril, en el Perú, un nuevo fenómeno político, el ex militar Ollanta Humala, líder nacionalista, con un discurso calificado por sus adversarios de fascista y xenófobo, el que se rebeló contra Alberto Fujimori, se perfila en la última encuesta con un 28 por ciento como el posible sucesor de Alejandro Toledo. También aspiran la conservadora Lourdes Flores y el ex presidente Alan García. A finales de mayo, en Colombia, el presidente Álvaro Uribe, quiere seguir en el palacio de Nariño en una contienda histórica ante otro ex presidente, César Gaviria, la que promete ser reñida y para alquilar plaza.
En julio estaremos enfocados en México, donde la solidez y apertura financiera lograda en la última década se mantendrá al margen de quien resulte electo para sustituir a Vicente Fox. Aspiran Felipe Calderón, del oficialista PAN, Roberto Madrazo del todopoderoso PRI y Manuel López Obrador, del centroizquierdista PRD. Gobernar no será fácil, porque la gran “enchilada”, puede ser un poder político dividido, debido a la prohibición de reelección de 28 senadores y 500 diputados, o sea un nuevo congreso, lo que podría afectar el proceso de reformas claves, como la energética y la impositiva que fueron señaladas, en el “Pacto de Chapultepec”, convocado por el empresario Carlos Slim, el año pasado. Sin gobernabilidad legislativa el panorama económico luce preocupante.
En este artículo no podemos cubrir todo. En el próximo meditaremos en las elecciones que faltan por comentar: Brasil, Ecuador Nicaragua y Venezuela. Todos los gobiernos enfrentan los mismos problemas. O sea, cómo van a lograr la redefinición del papel del Estado, cómo le llamaron los economistas reunidos en Salamanca, España, a los temas socioeconómicos de Latinoamérica. ¿Hacia dónde debería apuntar la agenda? Ellos lanzaron un menú de reformas destinadas a acelerar el crecimiento económico en áreas que además de mejorar la calidad institucional democrática, amplían la igualdad de oportunidades para reducir la brecha social con estrategias eficientes en la educación y la salud, integración regional en proyectos de infraestructura y comunicación, políticas ambientales y energéticas, simplificar la burocracia, medidas antimonopolio y fortalecer la competencia, promocionando exportaciones nuevas e innovadoras, no tradicionales, con mecanismos para consolidar el ahorro interno, despolarizar la economía, facilitar el comercio y el funcionamiento de las empresas, en fin, más claro ni el agua.
Los nuevos mandatarios tendrán que enfrentarse a éstos y otros retos que no se les da mucha importancia en los medios. El mensaje está claro, combatir desde el primer día el desempleo y la pobreza.
El autor es analista político.

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