Interiores
Octavio Robleto
Me gustan los interiores a lo van der Meer porque en ellos hay más vida humana que la que el sol alumbra, secretos de alcoba que la almohada no revela; puertas entreabiertas que sólo dejan ver lo justo para que la imaginación complete el resto.
Una cama vacía me revela regocijos y batallas aunque esté pulcramente arreglada y el espejo de fondo refleje resplandores de un cuerpo. Veo una lámpara de noche apagada pero su luz dio forma a un perfil y a una silueta, a unos brazos que se alzaban y a una ropa que caía lentamente, mientras la alfombra absorbía los pasos cortos de unos pies descalzos.
Almuerzo compartido
Culantro, tomates, hierbabuena, naranja áurea, limón, ajo y achiote, pipianes, yuca, quequisques y ayote, repollo, sal, un tantito de avena.
Lomo de costilla, pollo o cusuco; carne de venado, tepezcuintle y garrobo. Nada más, que en el adobo vos sabes el secreto, tenés el truco de combinar lo justo en su medida que ni falte ni sobre al apetito y merezca alabanzas la comida.
Se iniciará el ritual y con presteza cada cual en su asiento. Con medida de ron no más de un trago... ¡y a la mesa! 
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