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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
SáBADO 21 DE ENERO DE 2006

Enseñanza: La abeja haragana



Hola amigos y amigas. Soy Cabito, mascota del suple chavalos, y les quiero contar la historia de una abejita que era muy perezosa pero después de haberse llevado un gran susto, dejó de serlo. Aquí les va:

En una colmena había una abeja que todas las mañanas se quedaba tomando el sol, sin hacer nada. Mientras tanto, sus demás compañeras iban succionando el néctar de flor en flor para cumplir con su cuota de trabajo del día.

La abeja siguió igual. Pese a las solicitudes de la guardiana respecto a ayudar en las tareas de la comunidad, ésta no hacía caso. Muy molesta, la Asamblea de abejas ordenó que no entrara más la abejita haragana. Así que ésta fue expulsada.

La abejita haragana con frío, hambre y con sus alas mojadas intentaba volar buscando un refugio, su cuerpo se le entumeció y cayó al fondo de una caverna, frente a una culebra que la miraba con voracidad. Entonces la abejita comenzó a suplicar a la culebra que no se la comiera. Ésta accedió, si es que la abeja hacia algo increíble.

La abejita se escondió tan bien que la serpiente no la halló y le dio su libertad. Al amanecer la abejita voló hacia la colmena y pidió una oportunidad. Desde ahí se convirtió en la abeja que recolectó más polen y produjo más miel que el resto de sus compañeras.

Recuerden chavalos y chavalas, la vida no es sólo vacaciones, el descanso es un premio a nuestros esfuerzos.


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