JUEVES 19 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24057 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE






Aduladores

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Existe en el escenario político nicaragüense un personaje al que en el pasado se le conoció como “cepillo”. Hoy están más activos que nunca y los llamo aduladores. No son precisamente elementos de la mitología griega, dignos de una columna de Sánchez Sancho; no, son personajes de todos los días en este país. Es común verlos detrás de figuras políticas importantes como el Presidente, diputados o de actual notoriedad como son los candidatos a la Presidencia.

Define el diccionario al adulador, como aquella “persona que alaba de forma exagerada y generalmente interesada a alguien para conseguir un favor o ganar su voluntad”. La relación que tiene con los adulados es hipócrita porque pretende tras la máscara, inspirar falsa confianza con el claro interés de obtener algún “hueso” cuando esté disfrutando las mieles del poder.

La adulación es una puerta muy ancha para el favor y por ahí quieren entrar muchos, sin importar los medios para traspasarla. Este recurso es un medio que manejado con arte logra sus objetivos, desde “serrucharle el piso” a sus adversarios, hasta engañar por completo al que me hará el favor.

Sólo los políticos rectos lograrán descifrar este nocivo personaje, quien aplicando su método de política baja, irá tras su objetivo aun cuando su mérito sea basado en el engaño a los demás.

En el siglo XVII Feijoo afirmaba que el que quería ser oído de Dionisio (Daniel, Herty, Eduardo), ha de poner la boca en sus pies, por que tiene(n) en ellos las orejas...
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