JUEVES 19 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24057 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE






Delincuencia juvenil

Byron López López

¿Hasta cuándo el problema de la delincuencia juvenil será atendido? Este problema se agrava, está gestándose un cáncer social, una degradación de los valores humanos, pérdidas de principios cristianos que con el tiempo será más difícil de controlar y combatir.

En estos momentos entre los nicaragüenses el hambre y la miseria aprieta las gargantas y a los jóvenes, principalmente, no ven soluciones tangibles a sus necesidades básicas, no vislumbran ninguna esperanza en el futuro y se ciernen situaciones supremamente peligrosas de delincuencia organizada.

Estamos caminando sobre barriles de pólvora que pronto estallarán. Si no queremos ver atrocidades con mujeres, niños, jóvenes y ancianos como en Honduras, El Salvador y Guatemala, debemos promover urgentemente métodos y programas de educación básica de valores morales, espirituales y culturales con normas esenciales para rehabilitar aspectos fundamentales que necesita esta sociedad para atender, desintegrar y eliminar estas incipientes células juveniles que generan desorden social e inseguridad ciudadana en las principales ciudades de Nicaragua.

La sociedad nicaragüense no debe seguir indiferente ante la realidad social de abandono que se está viviendo por parte del Estado, el Gobierno y los señores que manejan a su antojo el país, sin importarles un “comino” este pueblo.

Necesitamos unirnos todos: Gobierno, diputados, Policía, entidades gubernamentales, organismos internacionales afines, comisión de derechos humanos, las ONG, sociólogos, psicólogos y la sociedad misma, elaborando y acelerando un programa más práctico, menos teórico para atender esta situación de violencia.

Dándole una atención integral al joven, iniciando con terapias a la familia y sobre sí mismo, mediante un proceso que conlleve a cambiar las conductas y comportamiento social, cultural, espiritual y económico del núcleo que lo rodea.

Que el joven puede sentirse libre de complejos de inferioridad o superioridad y visualice que hay alternativas de recreación, de superación intelectual, de trabajo y estimularlo a forjar y consolidar una nueva sociedad, una nueva cultura más actualizada y preparada para vivir en una comunidad más cívica y pacífica aspirando a vivir mejor en el futuro.
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