Nica pedirá al mundo salvar la lapa verde
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Viajará a Dinamarca para participar en campaña a favor de esta especie |
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La Lapa Verde es una de las aves exóticas de nuestra fauna en el sureste de Nicaragua y Río San Juan.
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Tatiana Rothschuh Andino CORRESPONSAL/RIO SAN JUAN departamentos@laprensa.com.ni
Candelaria Pérez, dueña de un nido de la especie lapa verde, en El Castillo, Río San Juan, transmitirá su testimonio para sensibilizar en la recolección de fondos que se realizará el 15 de febrero durante una campaña internacional, desde un zoológico de Dinamarca.
Lo que se persigue con la recolección de fondos es apoyar programas para la preservación de esta especie amenazada por la extinción.
Pérez es parte de un grupo de personas en cuyas propiedades han anidado las lapas verdes y se encargan de la protección y preservación de los nidos. Prácticamente Pérez explicará cómo ha hecho para ayudar a la reproducción de la lapa verde, sin más recursos que la dedicación.
Tras la declaratoria de la lapa verde como ave emblemática de El Castillo, realizada por el Gobierno municipal, representantes de la Fundación del Río, organización promotora de la iniciativa, se aprestan a participar en el lanzamiento de la campaña de recolección de fondos que apoya la organización danesa Nepenthes.
Antonio Ruiz, director ejecutivo del organismo Fundación del Río, valoró la importancia y trascendencia de la ordenanza para proteger la especie, mientras refirió la lucha emprendida desde 1998 para hacer posible esa iniciativa que contempló un proceso de observación en las áreas de avistamiento, en la que se involucraron productores y niños.
PRÓXIMO PASO
“Lograron identificar la abundancia (de lapas) en esa área y demostramos, mediante resultados, el valor de la especie y cómo está asociada al hábitat de El Almendro”, apuntó Ruiz.
No obstante, el ambientalista insistió en que una segunda etapa de lucha es la protección del nicho ecológico en El Almendro, puesto que sigue siendo saqueado por los madereros costarricenses.
Ruiz puntualizó que en ese esfuerzo deben encaminarse las autoridades del Instituto Nacional Forestal (Inafor) y el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena).
Ruiz reveló que existen 22 dueños de bosque y miles de niños comprometidos con la protección de la lapa verde y su hábitat.
PROPONEN INVESTIGACIÓN
Explicó que la campaña persigue conservar el ecosistema donde anida y se alimenta la lapa verde. Asimismo, se proponen realizar una investigación e inventario de árboles-nidos.
Ruiz dijo que en función de la protección de la especie se han realizado diez talleres de biología y conservación de la lapa verde en las comunidades de Bartola, Bijagua, Boca de Sábalos, El Quebracho, Nueva Quesada, Nueva Guinea y San Juan de Nicaragua.
Destacó que desde el 2003 se implementó la entrega de reconocimientos económicos a los cuidadores de nidos, cuyos fondos se obtienen como producto de la venta de calendarios, camisetas y la donación de voluntarios que cooperan con esta iniciativa.
Asimismo se han celebrado desde el 2002 cuatro festivales binacionales anuales alternándolos entre Costa Rica y Nicaragua, con el lema: La naturaleza une los pueblos.
SU HÁBITAT
La lapa verde vive generalmente en bosques de trópico húmedo, de las partes bajas en Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador.
Estudios realizados en la zona norte de Costa Rica indican que la lapa verde tiene una época particular en que anida y es de diciembre a junio y tiene sus nidos en árboles de almendro amarillo.
En esos estudios, se estimó que había una población remanente de no más de 25 y 30 parejas reproductivas de lapas verdes y unos 200 individuos.
Esa población es sólo una parte de la gran población reproductiva que anida en el sureste de Nicaragua.
La lapa verde, cuyo nombre científico es Ara ambigua, es un poco más grande que la lapa roja, llega a medir hasta 84 centímetros y un peso de hasta 1.3 kilos. Su contextura es más robusta, con una cola un poco más corta. Su verdadero color es verde amarillento y tiene las alas azules, las plumas de la cola llamadas rectrices centrales son rojas y el resto de las rectrices son de color azul.
La cara está desprovista de plumas, mostrando la piel descubierta, que tiene un color blanco-hueso. Tiene un fuerte y ganchudo pico un poco más grande que el de la lapa roja, estructura queratinosa que le sirve para abrir las duras semillas del almendro de montaña, su principal fuente de alimentación.
Por ello, la pérdida de estos árboles debido a la tala ilegal en las selvas donde vive la lapa verde constituye el mayor riesgo a su existencia. El segundo riesgo es el comercio ilegal de esta ave para mascotas en países industrializados de Norteamérica y Europa.
Las aves están representadas en nuestro planeta por unas 9,700 especies conocidas. Representan una parte importante de la biodiversidad terrestre, pero la mala noticia es que aproximadamente 12 por ciento están amenazadas de extinción.

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