MIéRCOLES 11 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24049 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE






Mi punto de vista
Derroche televisivo

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Freddy Potoy Rosales

La transmisión televisiva en vivo de la fracasada elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, muestra una vez más la falta de consideración de estos diputados con el pueblo de Nicaragua. Nada es gratis, menos la transmisión de un evento como este. Alguien paga ese costo y ese alguien finalmente son los contribuyentes.

Quizás una de las cosas buenas que se pudo apreciar en vivo es lo que nos puede pasar con el gobierno de un partido que engaña descaradamente, que chantajea, amenaza, conspira y se burla no sólo de otras fuerzas políticas sino de los electores, que son quienes los llevan al parlamento o la Presidencia de la República. Son viejas mañas de la época de los aparatos represivos propios de los estados policíacos. Esto hay que tomarlo en cuenta al momento de votar en las próximas elecciones. Mucho cuidado.

Pero volviendo al tema del derroche televisivo, sólo imaginen el costo que significa mantener en vivo un equipo completo de televisión, y lo más importante, el trabajo del personal capacitado que se encarga de hacer posible la transmisión de un evento de gran envergadura como es la elección de los miembros de la Junta Directiva del parlamento de un país. Asumamos que hay una empresa “benefactora de la humanidad” que regala este servicio al parlamento de Nicaragua, pero esa empresa tiene que compensar con algo ese altísimo costo de un evento al que no se llegó a nada el pasado lunes.

Los nicaragüenses pudieron apreciar en todo su esplendor la calidad de diputados que representan a los electores. Unos llegaron decididos a asumir sus sillas en la directiva, otros se esforzaban por mantener secuestrado al país y en medio de una sarta de insultos se burlaban del pueblo con un personaje que no sólo resaltó las cualidades de los tipos de diputados que conforman su partido, sino que hizo algo peor y fue ensuciar para siempre la dignidad de su familia. Es cualquier cosa, menos un digno representante de los electores nicaragüenses.

Otros parlamentarios perdían el tiempo en cualquier cosa o llamando por teléfono celular a sus amigos para “matar” el tiempo mientras la farsa política era transmitida en vivo y reproducida por otro canal de televisión.

En una transmisión de televisión normalmente se utilizan: cámaras, baterías, trípodes, luces, cableado, camarógrafo, periodista, productor, realizador, casetista, sonidista, etc. El trabajo de un grupo de profesionales de la televisión y la inversión de la empresa que hizo posible dicha transmisión de ese evento fue derrochado y sobre eso nadie pide cuentas a los parlamentarios.

Esa factura la deben cobrar los electores en los comicios próximos donde no se vote por quienes pretenden volver a prácticas tormentosas del pasado, como por ejemplo, derrochar los recursos y el dinero que no es suyo. Tampoco hay que votar por personas perversas que engañan en vivo a su pueblo y que después quieren aparecer como héroes.

Debemos votar por quienes pretendan desarrollar la economía del país, atraer la inversión, hacer rentable los recursos de la nación, capitalizar los recursos humanos, respetar la justicia, garantizar la seguridad ciudadana, mejorar la educación, salud, cultura, etc.
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