MIéRCOLES 11 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24049 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE







Opinión económica
Proteccionismo, obstáculo al libre comercio

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Damaris Cortés
burocade@ibw.com.ni

El mundo entero ha si-do espectador en las postrimerías del año 2005, del fracaso que en Hong Kong tuvo la primera ronda de negociaciones de un grupo de 36 países en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), para despejar la ronda de Doha.

Sobre la mesa receptora de protestas destacó la voz de América Latina representada por varios de sus países, que una vez más, pero ahora con más fuerza, con más seguridad, por el entorno turbulento que caracteriza en la actualidad al Comercio Mundial, exigieron: “el fin de las ayudas agrícolas en los países desarrollados y un trato especial a las economías más pobres en el proceso de liberalización del comercio”.

La OMC conformada por 149 países presenta en sus interioridades dos situaciones:

a) una gran asimetría que marca la desventaja del mundo subdesarrollado, frente al desarrollado y b) una lucha histórica entre los países desarrollados por la imposición de subsidios agrícolas, que les permita obtener la mayor cuota hegemónica en el comercio internacional.

De fondo, los países desarrollados constituyen un bloque sólido para suscribir acuerdos controladores del movimiento de los productos del agro en cantidades, calidades y precios, todo con el objetivo de obtener la mayor y mejor ventaja en el proceso de intercambio, siendo así, que tratan de neutralizar la protesta de bloque de América Latina, a través de la suscripción de tratados y concesiones bilaterales.

Los cinco principales exportadores de productos agrícolas son EE.UU., Francia, Países Bajos, Canadá y Alemania, conjuntamente representan más del 35 por ciento del total mundial.

El Comercio Mundial de Alimentos está caracterizado por la asimetría y dependencia, de esta manera buena parte del comercio internacional actual, queda mejor explicado por el concepto de “ventajas absolutas” que por el de “ventajas comparativas” y en este marco tenemos, que los países que forman parte de la Unión Europea importan de países del Tercer Mundo esencialmente bebidas (café y té), frutas y verduras y exportan principalmente alimentos básicos como: productos lácteos, huevos, cereales y carne: este comportamiento obedece a una estrategia de autosuficiencia alimentaria, que marcha paso a paso con el sostenimiento de precios a los agricultores locales y que viene a ser el objetivo fundamental de la Política Agrícola Comunitaria (PAC), la que por más de 40 años ha protegido a los productos continentales de la CEE, de forma tal que desde los años ochenta, ésta es excedentaria en casi todos los alimentos básicos (trigo, productos lácteos, carne de ave, bovina y porcina, huevos, hortalizas...), exportando sus excedentes mediante subvenciones.

Por otra parte, también EE. UU. ha protegido durante décadas su agricultura, jugando así un papel predominante en los intercambios agrícolas mundiales, sobre todo en cereales y entre éstos, en los dedicados a la alimentación del ganado (soya, maíz), influyendo de esta forma en un sistema alimentario mundial cada vez más occidentalizado.

El Canadá y los Países Bajos también ponen en práctica políticas proteccionistas que hacen descender los costos totales y permite que se ponga en práctica una competencia desleal, pues su calidad y bajos precios de exportación logrados por las razones ya indicadas, elimina a los competidores.

En síntesis, estas políticas han contribuido a mejorar enormemente los niveles de especialización, de productividad, de producción agrícola. Se alcanza un mínimo costo general, constituyendo esto una ventaja absoluta en términos de costo.

Igualmente han dado como resultado la eliminación de la competencia de otros países, que se han visto obligados a abandonar ciertas producciones al no poder competir con las exportaciones subvencionadas de los países desarrollados y a la vez tener una estructura de costos muy desfavorable, al no contar con subvención y sí con una carga tributaria que empuja aún más hacia arriba a los costos totales (lo que se produce es una desprotección en los países tercermundistas). Aislar o proteger los mercados y precios nacionales del exterior, exige una gran capacidad financiera, la cual la poseen los países desarrollados, por lo tanto, esta situación constituye una manifestación de la asimetría que preside o envuelve a las relaciones económicas internacionales.

Las políticas proteccionistas de los países desarrollados han contribuido a crear e incrementar la dependencia alimentaria de muchas zonas del Tercer Mundo. Por lo tanto estos cinco países desarrollados, que se constituyen en los principales exportadores agrícolas y en los que se concentra en conjunto, el 35 por ciento del total mundial, tienen poder de mercado y su comportamiento es de competencia monopólica al fijar precios en el mercado internacional, tanto de exportación como de importación.

No cabe ante la situación arriba expuesta, el enunciado de la Ventaja Comparativa que descansa en que “aún teniendo costos de producción más alto en la producción de un bien determinado”, puede salir beneficiado realizando un intercambio, para obtener otro bien en que su desventaja , o sea su costo de producción es todavía más alto, por lo cual, buena parte del comercio internacional actual queda mejor explicado por el concepto de ventaja absoluta.

Los países desarrollados con su comportamiento proteccionista, han demostrado poco respeto a los principios que desde 1947 se sentaron en Ginebra en la ronda de negociaciones que dio nacimiento al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio GATT, el cual tenía como objetivo la consecución de “acuerdos recíprocos y mutuamente ventajosos dirigidos a la sustancial reducción de aranceles y otras barreras al comercio y a la eliminación de tratamiento discriminatorio en el comercio internacional”, de fondo el GATT perseguía “mejorar las condiciones de vida y empleo a través del Libre Comercio”; por otro lado, en 1994 se crea la Organización Mundial de Comercio (OMC), la cual constituye la tercer gran institución, aparte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial; la OMC no es institución financiera, es institución para regular el comercio internacional, que entra en vigor en 1995, sin embargo la gran pregunta es : realmente regula o desregula, cuando en la práctica obedece más a los intereses de los países desarrollados, cuando observamos que la reducción de aranceles en los mismos (desde que nace el GATT, hasta ahora), se ha producido en productos industriales, porque en éstos están especializados y no tienen competencia, en cambio en sectores como la pesca, textil, calzado, donde los subdesarrollados son más competitivos, les ponen más aranceles para que no se introduzcan en sus mercados.

Los países desarrollados dirigen las reducciones arancelarias para beneficio de su propio bloque, ya que aparentemente la reducción ha sido del 40 por ciento, pero esto es engañoso, pues con los países desarrollados ha sido del 37 por ciento y con los países subdesarrollados, el 27 por ciento.

La autora es Economista-Socióloga.
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