Opinión económica
Empresas pensantes
Denis Silva García dsilva@ucem.edu.ni
Las organizaciones que han sobrevivido en las últimas décadas de agitación y que están progresando han demostrado una capacidad espectacular de adaptación. Adoptaron la Administración de la Calidad Total, la medición de las Mejoras Continuas disminuyeron su tamaño, lograron el correcto, aplicaron la reingeniería y se embarcaron en campañas de restricción de costos, introdujeron equipos de diseño de productos integrados, equipos de servicios integrados, admitieron la diversidad en el lugar de trabajo, abogaron por el cambio en la cultura de la compañía, predicaron actuando localmente y pensando globalmente.
Además adoptaron actitudes globales para los negocios, facultaron al personal, se inspiraron, se motivaron, se entrenaron, tuvieron socios, se transformaron en organizaciones de aprendizaje, introdujeron nuevos productos y servicios, y con todo esto las organizaciones se las arreglaron para fusionarse, hacer adquisiciones, consolidar algunas partes de la organización y deshacerse de otras.
En resumen, estas organizaciones que progresan han funcionado al borde del caos en su esfuerzo constante por adaptarse ante nuevas oportunidades de cambio. Ahora pareciera que más cambios vienen en camino con el DR-Cafta, y esto se desarrolla a una velocidad mucho mayor que antes.
Para mantener el paso, con la complejidad y la incertidumbre de un mundo de negocios global, poco convencional y muy impredecible, las organizaciones deben adoptar una nueva metáfora que las transformará en organizaciones pensantes, que se comporten como un organismo vivo y en que la adaptación resulte esencial para la vitalidad y la supervivencia.
Todo individuo tiene una mente, que utiliza para percibir, juzgar, tomar decisiones y adaptarse. Cada organización pensante también tiene una mente, y la manera en que ésta se desarrolla y despliega determina el éxito de la organización. La analogía entre los seres humanos y la organización pensante comienza por la mente. Así como el ser humano es un organismo, lo es la organización pensante: de hecho, la palabra organización proviene del término organismo.
Un organismo tiene un claro propósito y se adapta con agilidad a los cambios internos y externos para alcanzar sus propósitos. Por ejemplo, un propósito fundamental del organismo humano es la supervivencia. Cuando se planea cruzar una intersección congestionada se siguen ciertas reglas que son parte de un plan de supervivencia: mirar en ambas direcciones y observar las luces del semáforo. Un día, cuando comienza a cruzar la calle de acuerdo con su plan, su intuición le dice que un auto que se aproxima velozmente por la izquierda va hacer caso omiso de la luz roja.
Usted se adapta con rapidez, cambia su plan y, ya en el borde de la acera, da un salto hacia atrás. Su capacidad para adaptarse con prontitud y cambiar su plan a medio camino salva su vida mientras que, sin duda, el auto pasa dando bandazos por la intersección sin detenerse. La organización pensante debe desarrollar estrategias similares.
La planeación demasiado rígida y detallada debe dar paso a una estrategia que combine menos planeación y más adaptación. Una metáfora para este cambio es la diferencia entre dos medios de transporte: los buses y los taxis.
Los buses fueron diseñados con reglas rígidas, que determinaron las rutas disponibles para los pasajeros, los horarios definieron cuándo estos podían o no tomar los buses. En el plan no había cabida para la flexibilidad. En marcado contraste, los taxis planean mucho menos. Estos vehículos cruzan Managua, aparentemente de manera aleatoria, pero concentran sus esfuerzos en áreas donde probablemente los clientes los necesiten más. No saben cuándo los llamará un cliente, dónde estará o hacia dónde quiere ir. El sistema de taxis está diseñado para afrontar este caos e incertidumbre y progresar en un ambiente impredecible.
La organización pensante debe tener un propósito y articularlo de principio a fin. Debe concentrarse en el futuro que desea crear. Una vez que el propósito ha sido articulado claramente, la organización pensante comenzará el proceso de convertirse en un organismo vivo. La organización pensante que habrá de surgir.
El autor es docente de la UCEM.

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