Managua de luto por Lisímaco Chávez
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Ayer se rindió a la muerte |
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Una réplica de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, salió en procesión durante la vela de Lisímaco Chávez, en San Judas. (LA PRENSA/ O. VALENZUELA)
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Reyneris Cerda Aragón revista@laprensa.com.ni
Las fiestas de Santo Domingo ya no serán las mismas. Este año, seguramente tomarán una connotación popular diferente, ya que uno de los máximos representantes de esta jornada religiosa y popular, falleció.
Se trata del legendario Lisímaco Chávez, quien a los 75 años de edad se rindió a la muerte ayer Día de los Reyes. Según su compañera de vida, Isabel López, falleció a las 9:00 de la mañana en un centro de diagnóstico por imágenes, donde le practicaron un ultrasonido abdominal.
El nombre de Lisímaco Chávez se hizo famoso hace varias décadas, por continuas contradicciones con la Iglesia Católica y la Guardia Nacional, por desacuerdos en cuanto a la “traída” y “dejada” de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, de Las Sierritas de Managua hacia la iglesia de Santo Domingo en Managua, y viceversa.
No obstante, el mayor legado histórico de este controversial personaje fue haber secuestrado esa imagen en 1961, para que perdurara la tradición, luego de enterarse de que el padre Siero y el obispo González y Robleto, habían firmado una orden decretando no dar permiso para que se efectuara la tradicional “traída” y “dejada” del santo.
“Todo comenzó en 1961, cuando yo y otros más nos robamos al santo para poder homenajearlo en Managua, ya que la Iglesia y la Guardia nos lo habían prohibido. A partir de entonces me esforcé por no dejar en el olvido la festividad. Por ese tiempo, ‘el barco’ se velaba en la esquina de El Infierno (espacio que después ocupó el Colegio Ramírez Goyena), donde había un bonito ceibo”, dijo Lisímaco Chávez en una entrevista publicada por LA PRENSA el 28 de julio del 2002.
Gracias a su gestión, logró que se velara al santo en San Judas y así, Lisímaco pasó a convertirse en el “velador oficial” de Santo Domingo, y San Judas en su última estación antes de su llegada a la iglesia de Santo Domingo en la capital.
“Fueron años duros. Antes me habían echado tres veces preso por mi desobediencia a la Iglesia. Pero esas eran fiestas bonitas porque se realizaban con el corazón y con nuestra propia bolsa”, concluye Chávez en esa entrevista.
UNA MUERTE ANUNCIADA
A pesar de que su partida fue como la crónica de una muerte anunciada, el hecho no dejó de sorprender a familiares, vecinos, medios de comunicación y a la población misma, quienes acudieron de inmediato a la que fue su morada en el barrio San Judas.
Su hija Mireya Chávez narró que en las tomografías que también le hicieron, todo aparentaba estar bien “y de repente cayó de un infarto... le dieron primeros auxilios y nada... no regresó”, expresó intentando sacar fuerzas de flaqueza para no llorar.
Dos meses atrás sus familiares se enteraron que Chávez no viviría mucho tiempo, porque los médicos lo habían desahuciado y hace cuatro días ya no reconocía a nadie, según expresó Blanca Mojica, una de sus hijas.
Sus familiares cuentan que procuraron no decírselo, pero Chávez lo presentía, así que pidió que en su vela nadie llorara y que ésta, más que una despedida triste, fuera una fiesta con chicheros, bombos y platillos.
Y así fue. Al acercarse a su antigua morada, ayer, se podía sentir un ambiente diferente en comparación a las velas tradicionales. Desde largo se escuchaban las bombas que explotaban en el aire y las murmullos alertando que los chicheros ya se aproximaban. Los bebedores consuetudinarios de la cuadra brindaban en su nombre, mientras recordaban anécdotas relacionadas con este personaje. Sin embargo, su esposa y sus hijos no lograron cumplir con la solicitud de “no llorar”.
REACCIONES
Algunos personajes públicos llegaron a darle el pésame a la familia. El primero fue Evertz Cárcamo, ex vicealcalde de Managua, quien lamentó el deceso de este personaje popular a quien calificó como el típico Güegüense, porque era “raflá”. “En buen nica le decía sus verdades a la gente”, especificó.
El líder del partido FSLN, Daniel Ortega, se refirió a él como un hombre humilde comprometido con el patrono de los managuas, religioso y carismático.
Tampoco pasó desapercibido Víctor Cienfuegos, otro personaje popular, quien aseguró que la última voluntad de Lisímaco Chávez era que él asumiera la responsabilidad de continuar con la tradición del barco en San Judas.
SIN HONORES
Las autoridades edilicias habían contemplado esa posibilidad, pero finalmente la comuna sólo correrá con parte de los gastos fúnebres. "El torólogo" recibía una pensión de la alcaldía, de cuatro mil pesos mensuales, desde el año 2004.

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